El rumor sobre el vicepresidente chino crece a un mes del congreso sucesor

Las fuentes oficiales mantienen el silencio sobre el potencial nuevo presidente de China a pocas semanas del Congreso Comunista
vicepresidente chino en una ceremonia
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Autor: Steven Jiang y Hilary Whiteman
(Reuters) -

Por primera vez en casi dos semanas, el nombre del virtual líder de China, Xi Jinping, apareció en los medios estatales; sin embargo, no cesaron las especulaciones acerca de su “desaparición” a pocas semanas del Congreso del Partido Comunista.

El vicepresidente de 59 años fue mencionado en los obituarios tras la muerte de un funcionario de la provincia de Guangxi el 6 de septiembre. El obituario decía que “Hu Jintao, Xi Jinping, Li Yuanchao, Zhu Rongji y Li Zhaozhuo expresaron sus más profundas condolencias a la familia del camarada Huang Rong”.

El nombre de Xi fue el segundo en ser mencionado tras el del actual presidente Hu y antes de otros líderes como Li Yuanchao, jefe del poderoso departamento de Organización quien, como Xi, está señalado para ocupar un puesto en el Comité Regente del Buró Político, cuyos nueve miembros dictan el rumbo de China.

En el mensaje no se citó directamente a Xi y no se explica por qué el político no ha aparecido en público. Al vicepresidente no se la visto desde el 1 de septiembre, cuando supuestamente dio un discurso en la Escuela del Partido Central en Beijing. Las imágenes publicadas tras el evento mostraban a un Xi que lucía sano, pulcramente vestido con un traje obscuro y una corbata púrpura. Sin embargo, desde ese día el funcionario ha cancelado una serie de reuniones con dignatarios extranjeros de alto perfil, creando un torbellino de especulaciones mientras los rumores suplen la falta de información oficial.

El portavoz del Ministerio del Exterior de China, Hong Lei, ha rechazado durante varios días responder a las preguntas acerca de Xi en las conferencias de prensa que ofrece a diario el ministerio.

Los funcionarios estadounidenses señalaron que sus contrapartes chinos adjudicaron a un “conflicto de itinerarios” la cancelación abrupta de la reunión que Xi sostendría con la secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton. No se dio ninguna explicación oficial a la cancelación de los otros compromisos, entre los que se hallaba programado un encuentro con el primer ministro de Singapur, Lee Hsien Loong.

La falta de información ha alimentado los rumores infundados y las teorías descabelladas que contemplan desde accidentes automovilísticos hasta un atentado. Otras personas afirman que Xi ha quedado fuera, víctima de un infarto o una embolia, rumores que no han sido confirmados o desmentidos.

No sería la primera vez que un líder chino mantiene en secreto una enfermedad grave. Li Peng, quien fue primer ministro en 1993, desapareció durante seis semanas a causa de un infarto. El Ministerio del Exterior informó que sufría de un “resfriado” y en julio se confirmó que había sido hospitalizado. “En la mayoría de los países, incluyendo los asiáticos, la gente tiene derecho a conocer el estado de salud de sus líderes; sin embargo, en China estos asuntos son considerados secreto de Estado”, declaró el lunes para CNN Willy Lam, veterano observador de China y profesor de política e Historia en universidades de Japón y Hong Kong.

Durante la ausencia de Xi, otros líderes chinos han hecho importantes apariciones en el extranjero. Hu se presentó en Vladivostok, Rusia, ante los delegados del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico y el líder de los legisladores chinos, Wu Bangguo, se reunió en Teherán con el presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad.

Linda Jakobsen, experta en asuntos de China para el Instituto Lowy de Política Internacional en Australia, dijo que el que un funcionario de alto nivel sostenga giras por el extranjero indica que la dirigencia de China no enfrenta una crisis.  “Si Xi estuviera gravemente enfermo o si tuviera problemas políticos, poniendo en entredicho su nombramiento como líder del Partido Comunista Chino (PCC) en el próximo Congreso Comunista, los líderes no estarían viajando y se congregarían en Beijing, que es lo que comúnmente hace el PCC en tiempos de crisis”, escribió Jakobsen recientemente.

Se espera que en unas semanas, más de 2,000 delegados se reúnan en Beijing para el 18 Congreso Nacional del Partido Comunista. Durante el evento, se espera que la élite política anuncie los resultados de las maniobras políticas de los últimos meses así como los nombres de los cinco a siete nuevos miembros del Buró Político del Comité Regente. “La cúpula china está preocupada por la estabilidad social”, señaló David Zweig, veterano observador de China y profesor en la Universidad de la Ciencia y la Tecnología de Hong Kong. “Nada crea mayor inestabilidad social que esta falta de información acerca de los líderes”, agregó.

La transición del gobierno chino se ha visto empañada por giros extraordinarios en los eventos. Bo Xilai, alguna vez considerado como parte de la élite y una figura en ascenso dentro del partido, fue despojado en abril de su puesto por “violaciones a la disciplina del partido”. Desde entonces, no ha sido visto en público. La esposa de Bo, Gu Kailai, fue condenada el mes pasado por el asesinato de Neil Heywood, empresario británico. La sentencia a muerte que recibió fue suspendida. El antiguo jefe de policía de Bo, Wang Lijun, quien intentó asilarse en el consulado estadounidense en febrero desatando el escándalo, fue acusado la semana pasada de deserción y corrupción, y será sometido a juicio.

Aunque la mayoría de los analistas coinciden en que el trascendental 18 Congreso del Partido Comunista se llevará a cabo a mediados del próximo mes, las autoridades chinas aún no confirman la fecha. “Las dudas acerca de la transparencia de la política china aumentan por el hermetismo”, afirmó Lam.

Los observadores creen que la falta de información oficial podría indicar que se están llevando a cabo negociaciones de último minuto entre las principales figuras del partido con el fin de presentar un frente unido ante el público. La generación actual de líderes se ha mostrado particularmente interesada en demostrar unidad desde 1989, cuando el partido se dividió acerca de la forma en que enfrentarían las protestas en pro de la democracia que ocurrieron en la Plaza Tiananmen.

“Desde ahora parece que Xi Jinping será un líder débil ya que carece de una base de poder propia”, señaló Lam, quien predijo que tras entregar a Xi sus títulos en el partido y el Estado, Hu seguirá a la cabeza del ejército chino por dos o tres años más. “El máximo ganador en esto podría ser Hu: se convertiría en el poder detrás del trono”.

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