Las cinco claves del tercer debate electoral de EU

Libia, el manejo de asuntos internacionales o la desviación hacia temas de interés para los candidatos acaparan la atención del cara a cara
Los latinos mayores en el tercer debate de EU
Autor: Peter Hamby y Paul Steinhauser
(Reuters) -

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y el candidato republicano, Mitt Romney, se enfrentarán la noche de este lunes en el último de tres debates, en esta ocasión centrado en política exterior.

A diferencia del peleado debate estilo alcaldía de la semana pasada, en el cual los candidatos se pasearon por el escenario y se atacaron mutuamente, Obama y Romney estarán sentados en una mesa con el moderador Bob Schieffer, quien comentó al diario Forth Worth Star-Telegram lo que espera que pase en el debate:

“La gente mira para juzgar el carácter. No creo que importe sobre qué son las preguntas, lo que importa es la forma en que responden los candidatos. ¿Dominan el asunto? Yo estoy ahí para ayudar a que los televidentes tengan una mejor comprensión de quiénes son estas personas”.

Aquí están cinco cosas que hay que ver esta noche:

1. ¿Cuánto sabe Romney sobre Libia?

Sin lugar a dudas, Romney planteará muchas preguntas acerca del manejo de Obama del ataque terrorista en Libia, sin embargo, hay altas probabilidades de que ya cuente con algunas de las respuestas.

Romney ha estado recibiendo informes de los servicios de inteligencia de EU desde el 17 de septiembre, como es habitual para un contendiente a la presidencia en las etapas finales de una campaña.

Su primera reunión informativa se celebró una semana después de que el ataque a la misión de Bengasi provocara la muerte de cuatro estadounidenses. Su segunda reunión informativa se llevó a cabo en la CIA el 27 de septiembre.

¿Se informó a Romney del ataque de Bengasi? ¿Pidió específicamente informes sobre Libia? Y, algo fundamental, ¿ha visto Romney algún informe de inteligencia que proponga una versión diferente de los hechos a la esbozada por el presidente?

Haciendo referencia a la sensibilidad de tales cosas, el equipo de campaña de Romney se negó a emitir comentarios al respecto. “Una disculpa, no hablamos sobre sus reuniones de inteligencia”, dijo en un correo electrónico la vocera de Romney, Andrea Saul. Es seguro que Romney tampoco hablará de ello esta noche.

Así que es imposible saber si lo que sabe Romney sobre los ataques en Libia empata con lo que los funcionarios de la Casa Blanca han dicho públicamente a raíz del incidente. Vale la pena recordar que Romney en realidad está más informado sobre estos temas de lo que deja ver.

2. Los ataques con aviones no tripulados pone a Obama en desacuerdo con su base liberal

En un reciente documental de Frontline, Obama fue descrito como “el primer ganador del Premio Nobel de la Paz con una lista de asesinatos”. Los republicanos de línea dura advirtieron en 2008 que el hombre que construyó su campaña sobre la base de poner fin a la guerra en Iraq, cerrar el campo de prisioneros de Guantánamo y fortalecer las libertades civiles ante los procedimientos de vigilancia de la presidencia de Bush abriría paso a una nueva era de debilidad estadounidense en el exterior.

En vez de eso, el presidente ha perseguido duramente a los terroristas de Al Qaeda en el extranjero, siendo el asesinato de Osama bin Laden la joya de la corona de su historial en el ámbito de seguridad nacional.

El énfasis que ha puesto el gobierno en ataques con aviones no tripulados, operados por la CIA, contra terroristas en Pakistán, ha molestado a los liberales que dicen que los ataques provocan muertes de civiles y que se llevan a cabo dentro de un dudoso marco legal. Obama ha autorizado seis veces más ataques que los que autorizó George W. Bush, según Peter Bergen, escritor y analista de seguridad nacional de CNN.

El gobierno se ha negado a hablar sobre los ataques con aviones no tripulados, sin embargo, altos funcionarios de inteligencia han defendido dichas acciones como legales, meticulosamente planeadas y diseñadas para evitar la muerte de inocentes.

Probablemente los votantes no irán a las urnas llevando en mente aviones no tripulados sobrevolando el desierto de Pakistán, pero al igual que la aceptación que mostró Obama sobre la perforación de gas natural en el debate anterior, éste es un recordatorio de que el presidente se ha apartado de la base liberal que lo ayudó a que resultara electo la vez anterior.

La forma en que maneje las preguntas sobre la guerra aérea secreta contra Al Qaeda, en caso de que surjan esas preguntas, seguramente será examinada cuidadosamente por los activistas demócratas que él necesita que salgan a votar el día de las elecciones.

3. Los otros asuntos

La tradición indica que un debate sobre política exterior resultaría a favor de Obama. Él es, después de todo, el hombre que capturó a bin Laden. Y durante la mayor parte del año, las encuestas han mostrado que Obama lleva la delantera sobre Romney en cuestión de cuál de los candidatos es más confiable en materia de política exterior y asuntos de seguridad nacional.

De hecho, la imagen de Obama volteando hacia Romney y regañándolo por tratar de politizar el ataque de Bengasi destaca como uno de los momentos más fuertes del presidente en el último debate.

A medida que las percepciones se endurezcan en las dos últimas semanas de la campaña, está claro que el presidente preferiría hablar de asuntos sobre las mujeres y el “poco preciso” plan de impuestos de Romney, en un esfuerzo por recuperar algo de respiro en Ohio, Virginia y un puñado de otros estados donde las encuestas indican que la contienda se vuelve más cerrada.

No será fácil sacar a la luz temas como el aborto o la anticoncepción en una noche dedicada a la manipulación china de la moneda, a la reducción de tropas en Afganistán y las “líneas rojas” para Israel e Irán, aunque puedes estar seguro de que el presidente lo intentará.

La misma dinámica es válida para Romney, quien probablemente preferiría hablar de impuestos, de la deuda federal y de la falta de visión de Obama para un segundo mandato. 

Pero aquí existe cierto potencial para Romney. Cuenta con una larga amistad con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, la cual se remonta a sus días como jóvenes consultores de empresas en Boston.

En el debate pasado, Obama evitó responder una pregunta sobre los fallos de seguridad en la misión de Bengasi. Es casi seguro que este lunes tenga que responder.

4. El arte del pivote

Incluso en un debate centrado en la política exterior, los dos candidatos presidenciales encontrarán momentos para tratar de balancear la discusión hacia la cuestión primordial entre los votantes estadounidenses: la economía.

Obama y Romney son buenos para cambiar de tema cuando responden preguntas del debate. La semana pasada, el presidente aprovechó una pregunta de un estudiante universitario preocupado por encontrar empleo cuando se gradúe para promocionar el rescate de las gigantes automotrices nacionales. Y Romney pivoteó varias veces para criticar a Obama acerca de su trayectoria en la Casa Blanca en estos últimos cuatro años.

Presenciaremos qué tanto ambos personajes dominan el pivote en su último enfrentamiento este lunes por la noche. El ascenso de China apareció en el debate estilo alcaldía de la semana pasada, y ambos candidatos rápidamente trasladaron la conversación hacia el tema de empleos.

“Creo que cuando puedan virarán hacia el tema de la economía. Los lugares más obvios para hacerlo son la tenencia china de la deuda estadounidense y los enfrentamientos comerciales de Washington con Beijing”, dice la jefa de corresponsales de Política de CNN, Candy Crowley, quien la semana pasada moderó el debate.

El formato también permitirá a ambos pivotar. Habrá seis segmentos de 15 minutos. Cada segmento empezará con una pregunta seguida de dos minutos de respuestas de cada candidato. Schieffer puede utilizar lo que resta de tiempo en cada segmento para continuar la discusión del tema. Eso significa mucho más tiempo para seguir con la conversación del debate de la semana pasada, dándole a Obama y Romney mayor tiempo para cambiar la conversación.

Pero mientras que habrá fáciles giros hacia el tema de la economía, “no hay que subestimar la fuerza que guardan los temas de seguridad en la mente de los votantes estadounidenses”, agregó Crowley, presentadora del programa State of the Union, de CNN.

“No existe tema más cercano al país y al hogar que la seguridad general y la seguridad de tu familia. Esa es la pregunta más básica que el gobierno federal tendrá que responder”.

5. ¿Habrá pólvora?

El debate de la semana pasada fue extremadamente combativo. Por momentos, parecía que los dos candidatos estaban a punto de enfrentarse físicamente.

Pero, en esta ocasión, ninguno de los dos podrá moverse, y estarán sentados con el moderador Schieffer en una mesa pequeña. Por lo tanto, ¿será una discusión más civilizada la de este último enfrentamiento?

“La combinación de los candidatos sentados en una mesa, muy juntos el uno del otro, y la progresiva discusión extendida realmente brindará una oportunidad para que los candidatos tengan una discusión profunda sobre los seis temas, y creemos que será una gran oportunidad para el intercambio entre los candidatos”, dijo Peter Eyre, asesor de la Comisión de Debates Presidenciales.

Traducción: La cosas podría ponerse dura, pero no cuenten con la clase de enfrentamientos que vimos la semana pasada.

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Hubo mucha retórica acalorada en el debate vicepresidencial, donde el vicepresidente Joe Biden y el congresista Paul Ryan, compañero de fórmula de Romney, también se sentaron alrededor de una mesa. 

Y el tema que se tratará también puede moderar un poco la discusión. "No creo que vaya a ser tan combativo como el último debate porque lo que la gente quiere de su comandante jefe es determinación lúcida”, agregó Crowley. 

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