El presidente egipcio cancela el decreto que causó violentas protestas

Mohamed Morsi canceló el decreto que le permitía gobernar sin restricciones hasta que una nueva constitución fuera aprobada
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(Reuters) -

El presidente egipcio Mohamed Morsi canceló este sábado el controversial decreto que le otorgaba el poder de gobernar sin la supervisión del Poder Judicial del país y que durante las últimas semanas ha ocasionado violentas protestas en el país.

La decisión fue revelada por el  consejero presidencial Mohamed Selim el-Awwa, quien afirmó que pese a la cancelación del decreto el mandatario planea realizar el referendo de la nueva constitución el 15 de diciembre, como se tenía planeado.

El abogado egipcio Montasser el Zayatm había dicho este sábado, después de asistir a una junta con Morsi en el palacio presidencial, que el presidente estaba dispuesto a “cambiar y enmendar cláusulas” del decreto. 

La televisión estatal Nile TV reportó este sábado que era probable que una declaración constitucional fuera emitida a lo largo del día, citando al primer ministro Hesham Kandil

Hasta este sábado, el presidente Morsi se había mantenido firme en la defensa de su decreto constitucional, pese a las violentas manifestaciones que se registraron en las últimas semanas.

Autoridades egipcias señalaron que al menos seis personas han muerto en enfrentamientos en días recientes, mientras que la Hermandad Musulmana, el grupo político que apoya a Morsi, aseguró que ocho de sus miembros han sido asesinados.

Cinco meses después de que Mohamed Morsi asumiera la presidencia de Egipto como el primer presidente electo democráticamente, y tras recibir el aplauso internacional por ayudar con la negociación de tregua entre Israel y los militantes gazatíes, el líder islamista desató protestas callejeras que se asemejan a las que derribaron del poder a Hosni Mubarak hace menos de dos años.

El descontento social surgió a raíz del edicto emitido por el mandatario que le permitía gobernar el país sin sujetarse a la supervisión del Poder Judicial durante los meses que tardara en promulgarse una nueva Constitución.

Los egipcios que estaban en contra del edicto aseguraban que le daba mayores poderes y hacía sus decisiones incuestionables. Su emisión causó el enojo de la población, así como el de los jueces egipcios, los políticos liberales y los medios de comunicación, quienes argumentaron que contradecía los objetivos de la revolución del año pasado que puso fin a un régimen que había gobernado al país durante 30 años.

El enojo de la población se incrementó cuando el 30 de noviembre, la Asamblea Constituyente, designada para crear una nueva Constitución, entregó un borrador con los 234 artículos que la componen a Morsi. En ese momento el mandatario dio a conocer que se realizará un referendo el 15 de diciembre para que sea aprobada por los ciudadanos.

Después del anuncio, miles de manifestantes, algunos a favor y otros en contra de Morsi, salieron a las calles. Dos de los asesores de Morsi renunciaron en protesta por su decreto, así como 22 de los 100 miembros del consejo constituyente.

Las decisiones del presidente  provocaron fuertes protestas en el país, que se intensificaron el miércoles  cuando simpatizantes y críticos de Morsi se lanzaron bombas Molotov, piedras y fuegos artificiales frente al palacio.

Ese mismo día hombres armados y enmascarados saquearon e incendiaron las oficinas del Partido Libertad y Justicia, brazo político de la Hermandad Musulmana, el partido de Morsi, en las ciudades de Suez e Ismailia, dijo el vocero del partido Ahmed Sobea.

El jueves, el líder del Partido Constitución y premio Nobel de la Paz, ElBaradei, dijo que la oposición estaría abierta para negociar con Morsi siempre y cuando retirara su decreto y retrasara el referendo.

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