Lula da Silva centra la atención del escándalo de corrupción de su mandato

Un empresario acusa al exmandatario brasileño de beneficiarse en el caso; el exdirigente lo niega, con el apoyo judicial y de la presidenta
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| Otra fuente: CNNMéxico
(CNNMéxico) -

El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva se encuentra nuevamente en el centro del escándalo por actos de corrupción durante su gobierno, luego de que un empresario condenado por el caso lo acusara de haber avalado todo y obtener “beneficios personales”, un señalamiento que la Justicia brasileña desestimó este miércoles por ausencia de pruebas.

El juicio del siglo, en el que fueron procesadas 36 personas incluyendo a funcionarios cercanos a Lula, regresó esta semana contra el exmandatario después de que medios brasileños reprodujeran declaraciones ante el Ministerio Público de Marcos Valerio Fernandes, un publicista condenado a 40 años de cárcel por las corruptelas.

Fernandes dijo a las autoridades el pasado 24 de septiembre que Lula no solo “sabía de todo” en la trama de corrupción, por la que varios exfuncionarios ya fueron condenados, sino que además la avaló y obtuvo beneficios económicos personales, según publicó el martes el diario Estado de Sao Paulo.

Según el reporte, Fernandes dijo que el expresidente por el Partido de los Trabajadores (PT) pagó cuatro millones de reales (dos millones de dólares) al abogado que lo defendió (al publicista) durante el “juicio del siglo”. También afirmó que fue amenazado de muerte por Paulo Okamoto, un hombre cercano a Lula que actualmente funge como uno de los directores del Instituto Lula, fundado por el líder obrero tras entregar el poder a Dilma Rousseff, su excolaboradora y también militante del PT.

Las acusaciones contra Lula fueron desestimadas por el ministro de Justicia de Brasil, José Eduardo Cardozo, quien argumentó que Fernandes no aportó “ni una sola prueba”, informó EFE.

“Es una pieza producida por una persona condenada y hecha con el visible intento de complicar el proceso o negociar una reducción de pena, por lo que, desde el punto de vista jurídico, no tiene ningún significado”, dijo Cardozo a periodistas este miércoles.

Cardozo dijo que era “comprensible” desde el punto el punto de vista político que la oposición usara la declaración para desacreditar a Lula o incluso al gobierno de Dilma Rousseff —exfuncionaria del gobierno de Lula—, pero destacó que las acusaciones son insuficientes para iniciar una investigación. “No hay una sola prueba”, dijo.

El magistrado se dijo convencido de que la declaración de Fernandes ante la Justicia, casi siete años después de haber iniciado el proceso, no ha aportado “nada en concreto”.

El planteamiento del ministro Cardozo ocurre un día después de que partidos de oposición exigieran una investigación inmediata de las denuncias hechas por Fernandes.

El PT también rechazó las acusaciones a través de su presidente, Rui Falcao, quien aseguró que se trata de “una sucesión de mentiras ya desmentidas anteriormente”, y que nacen de “alguien condenado que intenta reducir sus penas con calumnias”.

Los señalamientos hicieron eco hasta Francia, donde Dilma Rousseff cumple con una visita de Estado. La presidenta consideró “lamentable” la acusación contra su predecesor y repudió “todas las tentativas de destituirle el inmenso respeto que el pueblo tiene por él”, según EFE.

Al apoyo se unió el presidente Francois Hollande, quien se refirió a Lula como “una referencia” en Francia, y agregó que el exmandatario tiene “una imagen de un hombre que siempre ha defendido Brasil”, detalló EFE.

Lula, quien se encuentra en Francia para participar en un foro organizado por su instituto en el que también participó Rousseff, calificó las acusaciones en su contra como “una mentira”, según dijo a periodistas.

La presencia de Lula en Francia fue reprendida por el presidente del opositor Partido Popular Socialista (PPS) como un escape del caso que se dirime en Brasil. “Es lamentable que Lula se esconda en el exterior y se resista a dar las explicaciones que le está debiendo al país”, dijo Roberto Fraire.

El juicio del siglo, el mayor escándalo de corrupción en la historia moderna de Brasil, dio otro golpe a la administración de Lula en octubre pasado, cuando el Tribunal Supremo declaró culpable a su “mano derecha”, el exministro José Dirceu, considerado el inculpado de mayor peso político.

Según la causa iniciada por la fiscalía brasileña, una vez que el PT llegó al a presidencia de la mano de Lula en las elecciones de 2002, un grupo de funcionarios construyó una red de corrupción con el fin de financiar campañas y sobornar a diputados de otros cuatro partidos políticos.

De los casi 75 millones de dólares generados por la red de corrupción tuvieron su origen en recursos públicos que no fueron declarados ante autoridades fiscales o electorales.

A pesar del escándalo, el PT consiguió una victoria en las elecciones regionales de fines octubre pasado, ganando la alcaldía de Sao Paulo, el principal colegio electoral y considerado un indicador de las tendencias para las elecciones presidenciales de 2014.

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