¿Egipto podría decir 'sí' en la segunda ronda del referendo?

Egipto vivió la votación que definirá si la propuesta de Constitución hecha por el gobierno de Morsi será la nueva Carta Magna de la nación
Autor: Ben Brumfield y Amir Ahmed
(Reuters) -

Los votantes de Egipto parecen estar dispuestos a aprobar la controversial propuesta de Constitución después de una segunda ronda de votación en áreas reconocidas por ser leales al presidente Mohammed Morsi y a su partido.

Este sábado se llevó a cabo la segunda ronda del referendo con el que la población aceptará o rechazará la Constitución propuesta por el gobierno de Morsi y que pretende sustituir a la que tuvo el país durante el gobierno de Hosni Mubarak, derrocado en 2011.

Más de 6,700 casillas en 17 provincias estuvieron abiertas para cerca de 26 millones de votantes potenciales. El cierre ocurrió a las 11:00 horas de Egipto, cuatro horas después de lo planeado.

En la primera ronda, realizada hace una semana, el 56.6% de los votantes estuvieron a favor de proyecto propuesto por el gobierno de Morsi sea la Carta Magna de Egipto, informó en ese momento el partido Libertad y Justicia, del cual forma parte el mandatario.

La votación de la semana pasada incluyó provincias más liberales como El Cairo, este sábado las votaciones fueron en provincias reconocidas por ser leales a Morsi, entre ellas destinos turísticos como Luxor y Giza, hogar a las Pirámides y la Esfinge.

Se espera que los votos de estas áreas den un mayor número de boletas a favor de la propuesta de Constitución, creada por los islamistas que apoyan al presidente.

Cada casilla contará sus votos y entregará un oficio con los resultados de forma inmediata a la Suprema Comisión Electoral, informó la agencia gubernamental Middle East News Agency. Una vez que todos los votos sean contados, la comisión informará los resultados en una conferencia de prensa que podría realizarse el lunes.

Desde su creación, la Constitución generó fricciones en la sociedad egipcia y sus instituciones. Por segunda semana consecutiva, los enfrentamientos estallaron este viernes en la ciudad costera mediterránea de Alejandría, cuando manifestantes que apoyan a la Hermandad Musulmana, grupo que apoya a Morsi, chocaron con opositores.

Al menos 77 personas resultaron heridas en medio de los disturbios donde se arrojaron piedras, de acuerdo con la agencia oficial de noticias Egynews.  La policía antimotines disolvió los grupos con gases lacrimógenos, según la televisión estatal Nilo TV.

La gran concurrencia en Alejandría —la segunda ciudad más poblada de Egipto y un bastión de los musulmanes conservadores— parece haber hecho una gran diferencia en los resultados preliminares, con inclinación hacia un "sí", dijeron miembros del Partido Libertad y Justicia.

Una coalición de 123 grupos locales de derechos humanos que monitorearon la elección de la semana pasada han acusado abusos. La comisión electoral del país informó que investigará las quejas por intimidación a los votantes, incluidos sobornos y otras violaciones.  

Críticos contra simpatizantes

Los críticos del proyecto de Constitución consideran que fue aprobada muy rápido. Los cristianos y otros grupos minoritarios de oposición sienten que fueron excluidos de la Asamblea Constituyente, por lo que quieren una nueva.

También desconfían del lenguaje vago en el documento y señalan que no garantiza los derechos por los cuales lucharon los egipcios durante la revolución de 2011 que derivó en la caída de Hosni Mubarak. 

Pero los simpatizantes del proyecto de Constitución dicen que protege los derechos personales, en particular a sus disposiciones sobre el manejo de los detenidos en el sistema judicial, que hizo uso caprichoso de sus poderes bajo el gobierno anterior.

El grupo internacional Human Rights Watch ha dicho que el proyecto de constitución "protege algunos derechos, pero socava otros". Esto falla para terminar con los juicios militares de civiles o para proteger la libertad de expresión y de religión".

El difícil camino hacia el referendo comenzó cuando los jueces amenazaron con cerrar la asamblea encargada de la redacción de la Constitución. Luego, a finales de noviembre, Morsi emitió un decreto que declaró a todas sus decisiones (pasadas y presentes) inmunes de la revisión judicial hasta la votación de la nueva legislación. 

También despidió al jefe del poder judicial, en cuyas filas hay muchos leales a Mubarak.

La oposición al presidente islamista consideró que se volvería un dictador, como su predecesor, por lo que salieron a las calles. La plaza Tahrir volvió a convertirse en el centro de las manifestaciones.

Tras violentas protestas, el presidente canceló su controversial decreto a inicios de diciembre.

Reza Sayah periodista de CNN en El Cairo contribuyó con este reporte.

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