Las sospechas sobre los yihadistas del ataque en Argelia miran hacia Libia

Los islamistas del secuestro en una planta de gas se entrenaron en campamentos libios, según una fuente cercana al conflicto en la región
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Autor: Paul Cruickshank y Tim Lister
(Reuters) -

Los terroristas que atacaron la planta de gas In Amenas ubicada en el este de Argelia, aparentemente son de varias nacionalidades y recibieron entrenamiento en campos yihadistas en el sur de Libia, de acuerdo con fuentes cercanas al conflicto.

Fuentes de seguridad en Argelia informaron a Reuters este jueves que los cuerpos recuperados de los militantes en la planta de gas incluyen a tres egipcios, dos libios, dos tunecinos, un maliense y un francés.

Otras fuentes dicen que el líder del grupo de secuestradores que organizó el ataque fue Abou al Barra, un yihadista que había pertenecido a un grupo que se convirtió en la célula de al Qaeda en el Magreb islámico. Un oficial estadounidense dijo a CNN este miércoles que aparentemente los secuestradores habían cruzado la frontera con Libia, a 50 kilómetros de la planta de gas, para llevar a cabo el ataque.

Las autoridades libias están al tanto desde hace tiempo de la existencia de tres campos militares en el sur del pueblo desértico de Sabha, cerca de la frontera con Argelia, dijo una fuente se seguridad regional a CNN. La fuente aseguró que el líder de uno de esos campos militares era un veterano libio de la guerra en Afganistán en los 80. Oficiales de inteligencia occidentales han establecido que ese hombre se había reunido con Moktar Belmoktar, el líder general del grupo que asignó el ataque ejecutado por al Barra, durante un viaje que hizo a Libia a finales de 2011.

La fuente dijo que los tres campos de entrenamiento incluyen yihadistas de Argelia, Marruecos, Mauritania y Malí, así como pobladores tuareg, y que es muy posible que estén vinculados con el ataque. Un exfuncionario de inteligencia del Consejo Nacional de Transición en Libia, Rami El Obeidi, también confirmó a CNN que estaba al tanto de los campos en el área  que llevan operando casi un año y confirmó que militantes extranjeros habían sido entrenados ahí.

Rami El Obeidi dijo que fuerzas extremistas en Libia financiaban y apoyaban en logística a grupos militares en Malí y de al Qaeda en el Magreb islámico. El exfuncionario explicó que el Ejército libio era poco competente en esa extensa área del desierto y que existía un miedo a confrontar a los grupos extremistas.

Con la intervención francesa en Malí dijo que “se ha abierto una caja de Pandora” y declaró que, según él, los campos petroleros en Libia también corren riesgo de ser atacados. Las compañías petroleras extranjeras han vuelto a Libia gradualmente desde la revolución que sacó del poder Moammar Gadafi en 2011, pero gran parte de Libia se mantiene en una situación de inseguridad y bajo la influencia de las milicias independientes.

Un grupo salafista del este de Libia ha llamado a protestar después de las oraciones del viernes en Bengasi como respuesta a la intervención francesa en Malí, tras publicar en su página de Facebook que “Malí está sangrando” debido a la ofensiva de Francia.

El Obeidi dijo que al Qaeda en el Magreb islámico (AQMI) trata a toda la región como un teatro e ignora las fronteras que dividen a los países del Sahel. Los medios norteafricanos han descrito a Abou al Barra como uno de los comandantes más efectivos de la brigada Al Mulathameen que lidera Belmoktar. Nació en Argelia en los 70 y fue parte del Ejército nacional antes de unirse al Grupo Salafista para Combatir y Predicar, que estuvo involucrado en la insurrección argelina de finales de los 90 y fue acusado del secuestro de más de 30 turistas europeos en Argelia.

Una agencia de noticias de Mauritania, Alakhbar, nombró a Zarghawi Al Mouritani, de 18 años, como otro de los atacantes abatidos pero su nombre real es Abdallahi Ould Hmeida, según la agencia. CNN no ha podido verificar el reporte de su muerte.

El ministro de comunicaciones de Argelia, Mohamed Saïd, dijo a los medios oficiales este jueves que el ataque era obra de un grupo multinacional de terroristas cuyo objetivo es implicar a Argelia en el conflicto en Malí, desestabilizar al gobierno y destruir su economía, que depende en gran parte de los ingresos por hidrocarburos. Otros funcionarios argelinos han reiterado que no habrá negociaciones con esa clase de grupos.

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