Obama asume retos pendientes en medio de la división social y política

La economía, el cambio demográfico y el enfrentamiento legislativo con los republicanos obliga al presidente de EU a fortalecerse: analistas
Halimah Abdullah
Autor: Halimah Abdullah
WASHINGTON (Reuters) -

El segundo mandato del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, también puede ser la segunda oportunidad para el país. Durante los últimos cuatro años, el país ha soportado el embate de un paralizante terremoto económico a la vez que ha tratado de llegar a un acuerdo acerca de una deuda que amenaza con paralizar a generaciones de niños.

El país se ha visto dividido por el extremismo político y paralizado por la falta de compromiso en Washington. La gente está dividida por los cambios en la composición demográfica, las batallas culturales y los choques entre pobres y ricos, los que tienen y los que no.

Los analistas aseguran que lo que se haga diferente esta vez y las decisiones que la gente tome determinarán la clase de país que surgirá durante los próximos cuatro años. “La gran promesa en la que todos creyeron hace cuatro años no se ha desvanecido, pero hemos reducido nuestros horizontes”, dijo Robert Schmuhl, profesor de Estudios Americanos en la Universidad Notre Dame. “Hemos aprendido que vivimos en una era de límites”. Probablemente Obama está más consciente de esto que la mayoría.

La esperanza y los obstáculos

El 44 presidente entró en la Oficina Oval rodeado por un optimismo aparentemente ilimitado y estimulado por la naturaleza histórica de ser el primer presidente afroamericano electo para dirigir al mundo libre.

Sin embargo, una vez que asumió el cargo, sus esfuerzos por rectificar una economía que cargaba con el lastre del elevado desempleo, del 10% en su peor momento en 2009, y las devastadoras tasas hipotecarias, una de cada 29 casas estaba en remate entre 2007 y 2012, se vieron limitados por la tremenda magnitud del problema y las realidades políticas de un Congreso partidista.

Su plan de reforma sanitaria agravó las divisiones políticas en Washington y provocó grandes derrotas de los moderados de su partido en las elecciones de 2010.

Su reelección a finales de 2012, propiciada en buena medida por los cambios en la composición demográfica, que incluye a las crecientes minorías y las mujeres, fue rápidamente seguida por un prolongado enfrentamiento profundamente partidista por la reducción de la deuda del país.

“Creo que Obama ha aprendido algunas cosas”, dijo Curtis Gans, director del Centro para el Estudio del Electorado Estadounidense de la Universidad Americana. “Se diferenciará de los presidentes que han tenido un segundo mandato en cuanto a que será mucho más asertivo de lo que fue en el primer mandato. Reaccionará con más firmeza ante los elementos más extremos de la Asamblea republicana. Está dispuesto a ir a la guerra para echar a andar la economía”.

El público notó los indicios de esta asertividad la semana pasada, durante una conferencia de prensa no programada en la que atacó a los republicanos en el Congreso por jugar a la política en el tema del límite de la deuda.

“No somos una nación de perdedores”, dijo Obama durante la conferencia de casi una hora que dio en el Salón Este de la Casa Blanca. Con un tono desafiante, dijo que era “absurdo” que el gobierno federal no pague “las cuentas que ha acumulado”.

De 'Obamacare', la economía y Sandy Hook

A lo largo de los próximos cuatro años, el país también tendrá la oportunidad de ver si la Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio, Obamacare, es un paso positivo o negativo. En 2014 entrarán en vigor muchas de las disposiciones más controvertidas, como exigir que las personas formen parte de un programa de seguros médicos o en su defecto paguen una multa.

“Ya veremos si tenemos la fuerza para descubrir la forma de lidiar con los programas de prestaciones”, dijo Schmuhl. “De cierta forma, es un periodo en el que el gobierno se enfrentará a los problemas que se están generando”. La capacidad de Obama para navegar como un líder firme y sensato entre todo lo que se avecina podría ayudar a imponer el ritmo que seguirá el país en los años venideros.

“Si la economía se robustece, no habrá lugar a dudas de que mirará atrás y dirá que eso era lo que estaba haciendo”, dijo Julian Zelizer, profesor de Historia y Asuntos Públicos en la Universidad de Princeton y colaborador de CNN.

La influencia del ánimo en tiempos de austeridad

La gente ha aprendido a reducir gastos y a aguantar; algunos han tenido que hacerlo al no poder pagar sus hipotecas; otros lo han hecho después de perder su empleo porque su empresa ya no podía pagarles.

Los estadounidenses han usado menos sus tarjetas de crédito y han reducido el monto de sus deudas, el porcentaje que representa el pago de las deudas domésticas en el ingreso personal es el menor en 30 años, según la Reserva Federal.

Muchas personas esperan que su gobierno sea igual de disciplinado. “Los estadounidenses serán realistas, y así tiene que serlo la gente del gobierno”, dijo Schmuhl al hablar de la probable postura que los estadounidenses adoptarán ante sus finanzas durante los próximos cuatro años.

Mientras Obama entra en su segundo mandato, los mercados inmobiliario y laboral van en lento y constante ascenso. Las ventas de bienes raíces subieron un 6% en 2012, el mayor repunte desde 2005 según CoreLogic, y la tasa de desempleo disminuyó a 7.8% en diciembre, aunque aún hay 4.8 millones de estadounidenses (el 39.1% de los desempleados) como desempleados a largo plazo, según la Oficina de Estadísticas Laborales.

“Durante el segundo mandato, la situación fiscal marcará la agenda y las discusiones”, dijo. “Mostrará mucho acerca de nosotros y del rumbo que lleva no solo el gobierno, sino el país. Si es difícil y, digamos, fracturado, y se percibe que las cosas no están saliendo como deberían, creo que el público empezará a decir: ‘¿Cuándo trabajará Washington en nuestro beneficio?’”

Gobierno con una fecha límite

La sensación de tiempo límite se gestó en la frustración que generaron las maniobras partidistas de último minuto durante el pasado Congreso con las que se buscaba evitar los pronunciados recortes al gasto interno que traía consigo el precipicio fiscal.

Al parecer, Obama triunfó en la escaramuza y cumplió su promesa de aumentar los impuestos a los estadounidenses acomodados, aunque adaptó su definición de “acomodado” para contemplar a quienes ganan más de 400,000 dólares al año.

Según las encuestas de Gallup y el Pew Research Center, los estadounidenses no estaban impresionados con la forma en la que los legisladores habían manejado las negociaciones o con el acuerdo al que llegaron.

Según Pew, alrededor del 41% de los encuestados no estaba de acuerdo con el trato y el 52% pensaba que la gente como ellos saldría afectada. En la encuesta de Gallup, el 67% rechazó la forma en la que los republicanos del Congreso manejaron las negociaciones y el 55% estaba en desacuerdo con el desempeño de los demócratas.

Recortes al gasto, control de armas e inmigración

Unas semanas después de la toma de posesión de Obama, se asignará al Congreso la tarea de abordar los recortes automáticos al gasto que se dejaron a un lado para poder aprobar un acuerdo menor a finales del año pasado.

El nuevo Congreso también pondrá en consideración la elevación del techo de deuda de la nación, es decir, la capacidad de endeudamiento del Tesoro de Estados Unidos para pagar las deudas del país. La mayoría de las personas coincide en que faltar a las obligaciones sería desastroso para el país y la economía mundial, pero algunos republicanos en el Congreso están insinuando que podrían estar listos para permitir que eso ocurra de cualquier forma si no se aseguran mayores recortes al gasto.

Después de eso, está la lucha por el control de armas, una prioridad para la Casa Blanca después de la masacre en una escuela en Connecticut, que enfrentará al presidente con muchos de los miembros del Congreso que representan distritos seguros con altos niveles de cuantiosas donaciones de parte de los defensores de los derechos a la posesión de armas.

El presidente y el vicepresidente dieron a conocer el miércoles un plan en el que se contemplan 32 acciones ejecutivas que el presidente ordenó, mientras que se ha instado al nuevo Congreso a que aborde el importante tema de la prohibición de las armas de asalto, la limitación de la capacidad de los cartuchos y otras amplias reformas que los cabilderos de las armas y otros personajes dicen que acabarían con el derecho constitucional de portar armas.

La reforma migratoria, otra prioridad para la Casa Blanca, también generará diferencias ideológicas y pondrá a prueba los cambios en la composición demográfica en el Congreso. Por primera vez, las mujeres y las minorías raciales predominan en el comité electoral demócrata de la Asamblea, mientras que el comité electoral republicano en esa cámara está compuesto en su mayoría por hombres blancos. En el Senado hay 20 mujeres en funciones, la cifra más alta de la historia.

No obstante, las mujeres y las minorías son superadas por los hombres blancos en número y rango en algunos de los comités más poderosos del Congreso. A pesar de algunas excepciones de alto nivel, hasta ahora el gabinete de Obama está formado en gran parte por hombres blancos.

“Lo primero que aprendimos es que no hemos superado el asunto de la raza. En la elección de 2008 se tenía la esperanza de que haber elegido a Obama nos permitiría trascender las cuestiones de raza”, dijo Mark Anthony Neal, profesor de Estudios Culturales y Negros en la Universidad Duke.

En el aspecto social, será más visible el cambio que ocurrirá en la nación durante los próximos cuatro años. Antes tenemos que ver lo que ocurre en las elecciones intermedias de 2014 y en la siguiente elección presidencial, en 2016, para ver si la gente aún demuestra frustración por el régimen actual, en el Congreso y en la Casa Blanca, o si demuestra con su voto que creen que la nación finalmente ha salido adelante.

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