Es la hora de las mujeres en el frente de batalla, dicen exmilitares de EU

Alguna vez participaron solo como apoyo a las unidades de varones estadounidenses, pero ahora celebran su inclusión en puestos de combate
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Autor: Chelsea J. Carter y Steve Almasy
(Reuters) -

Para las mujeres que ya han visto el combate, se trata de una decisión que viene muy atrasada. Sin embargo, para los escépticos, es un retroceso que puede dañar al servicio militar.

Este jueves, el secretario de Defensa, Leon Panetta, anunció el levantamiento de la prohibición para que las mujeres participen en combate directo, una medida que necesitará tiempo para ponerla en práctica, pero que varias mujeres exintegrantes del servicio reciben con gusto.

Julie Weckerlein, quien participó durante más de 13 años en la Fuerza Aérea e hizo campañas en Irak y Afganistán, cree que el cambio refleja que los militares se ponen al día con los tiempos actuales.

Algunas mujeres han ido en patrullas de tropas en tierra, ayudando a hablar con mujeres civiles en Afganistán. Algunas tripulaciones de los submarinos han añadido a mujeres. También cumplen cargos como oficiales de la policía militar.

Las mujeres que apoyan las misiones de suministro han sido capturadas en la batalla en Iraq y Afganistán, donde no hay líneas de frente físicas.

"Las personas serán capaces de servir en los campos profesionales para lo que están capacitadas, y no van a ser rechazadas debido a su género", consideró Weckerlein.

También así lo explicó Panetta este jueves en una conferencia de prensa, junto al general Martin Dempsey, jefe del Estado Mayor Conjunto, cuando dijo que el objetivo de la nueva política es “asegurar que la misión sea llevada a cabo por la persona más calificada, sin importar cuál sea su género”.

“Creemos que debemos de abrir oportunidades de servicio a las mujeres, en la medida de lo posible”, dijo Panneta, pues “las mujeres soldados han enfrentado la realidad del combate, han probado su disposición de luchar y morir por su país”.

Weckerlein fue a Iraq en mayo de 2007 como parte de la "política de incremento" del entonces presidente George W. Bush de enviar más tropas sobre el terreno.

"La primera muerte que presencié fue de una mujer, dentro de las primeras semanas que estuve en Irak", dijo. Fue en junio de 2007, y su puesto de avanzada en Nasir Lafitah cayó bajo fuego de mortero. En el ataque, la sargento Trista Moretti, de 27 años asignada a un grupo de apoyo, fue asesinada.

Como muchas mujeres en el Ejército, Weckerlein no recibió entrenamiento de combate adicional, ya que ella estaba en lo que se consideraba una función de apoyo. "Realmente quiero hacer hincapié en que no había resentimiento. Era un reflejo de los tiempos, y siento que ahora estamos con los tiempos", dijo. "Veo esto como algo positivo".

No todo el mundo está de acuerdo.

El legislador republicano Tom Cotton dijo que no cree que las mujeres sean físicamente capaces de misiones de combate.

"Tener mujeres que sirvan en la infantería... podría poner en peligro la misión esencial de esas unidades, y eso se ha demostrado en un estudio tras otro", dijo en una entrevista de radio. "Es la naturaleza, una fuerza superior del cuerpo y movimientos físicos y la velocidad y la resistencia y así sucesivamente".

Jonn Lilyea, uno de los fundadores del blog militar This Ain’t Hell (Este no es el infierno), escribió que esta era una "decisión poco meditada".

Como un exsargento que luchó en la operación Tormenta del Desierto, dijo que se oponía a las unidades de mujeres en combate, no porque las mujeres sean una distracción, sino porque cree que el Ejército y otros servicios estarán obligados a aceptar a más mujeres de las que sea posible entrenar.

"Si estamos haciendo esto para hacer mejorar el servicio militar, bien, pero si lo hacemos solo para golpear nuestro pecho colectivo y solo mostrar cómo somos, entonces así es como un montón de bolsas para cadáveres van a ser llenadas", escribió Lilyea.

Kayla Williams, autora del libro de memorias Amo a mi rifle más que a ti: jóvenes y mujeres en el Ejército de Estados Unidos dijo que pensaba que la mayoría de los hombres alistados aceptan mujeres en unidades de combate.

"Van a hacer su trabajo, van a ser profesionales, tal vez entre unos pocos habrá descontento", dijo. "Las tropas se quejan, eso es lo que hacemos, pero muchos de ellos ya han tenido mujeres", consideró esta exmilitar que apoyó a la 101 División Aerotransportada.

Chris Lawrence y Ted Barrett contribuyeron a este reporte.

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