La violencia estalla en el segundo aniversario de la revolución en Egipto

Jóvenes se enfrentaron a la policía en el centro de El Cairo mientras se manifestaban en el segundo aniversario de la revolución
  • A+A-
Por:
/
EL CAIRO (Reuters) -

Cientos de jóvenes se enfrentaron este viernes a la policía en El Cairo, en el segundo aniversario de la revuelta que derrocó a Hosni Mubarak y desembocó en la elección de un presidente islamista al que los manifestantes acusan de minar a la democracia.

El aniversario del 25 de enero dejó al descubierto la división entre los islamistas Hermanos Musulmanes y los enemigos seculares, que obstaculiza los esfuerzos del presidente Mohamed Morsi por impulsar una economía estancada y revertir un desplome de la moneda egipcia atrayendo de vuelta a turistas e inversores.

Inspirada en el levantamiento de Túnez contra el presidente Zine al-Abidine Ben Ali, la revolución egipcia ayudó a desencadenar más revueltas en Libia y Siria. Pero el sentido de un propósito común que unió a los egipcios en aquel momento ha dado paso a un conflicto que sólo ha empeorado y el mes pasado se desataron letales batallas callejeras.

Los opositores de Morsi y de los Hermanos Musulmanes comenzaron a congregarse en la Plaza Tahrir de El Cairo para revivir las demandas de una revolución que afirman que ha sido traicionada por los islamistas.

La policía combatió contra manifestantes de línea dura que lanzaron bombas mólotov y petardos mientras intentaban aproximarse a un muro que bloqueaba el acceso a edificios del Gobierno cerca de la plaza en las primeras horas de la mañana.

Algunos manifestantes prometieron que marcharán hacia el palacio de Morsi, mientras que miles más protestaron contra los Hermanos Musulmanes en ciudades de todo Egipto, incluyendo a Suez, Ismailia, Puerto Said y Alejandría.

Los enfrentamientos entre simpatizantes y opositores del presidente Morsi también ocurrieron en la ciudad costera de Alejandría, de acuerdo con varios testigos que hablaron con CNN.

En la ciudad de Ismailía, la oficina central del Partido de Justicia y Libertad que es parte de los Hermanos Musulmanes, fue incendiada por los manifestantes según la televisión local.

Al menos siete personas fueron asesinadas, la mayoría de ella en la ciudad de Suez donde surgieron los disparos entre los manifestantes antigobierno y aquellos leales al presidente Mohamed Morsi, de acuerdo con los reportes de medios locales.

No está claro a qué grupos pertenecían aquellos que fueron asesinados o quien fue responsable. La cabeza de seguridad en Suez negó que sus fuerzas dispararan contra los manifestantes, reportó la televisora estatal Nile TV.

Los disturbios a lo largo de la nación provocaron al menos 456 heridos, entre civiles, oficiales de policía  fuerzas de seguridad, de acuerdo con oficiales del Ministerio de Salud egipcio citado por medios estatales.

Los Hermanos Musulmanes decidieron no movilizarse en las calles para conmemorar el aniversario, cautelosos ante la posibilidad de más conflictos tras hechos de violencia en diciembre alimentados por la campaña de Morsi por acelerar la aprobación de una nueva Constitución llena de disposiciones islamistas.

"El pueblo quiere hacer caer al régimen", decían unas pancartas en la plaza. "Salven a Egipto del mando del Guía Supremo", decía otra, en referencia al líder de los Hermanos Musulmanes, Mohamed Badie.

Morsi, en un discurso pronunciado el jueves por el cumpleaños del profeta Mahoma, instó a los egipcios a celebrar el aniversario "de forma civilizada, pacífica, para que se salvaguarde nuestra nación, instituciones y vidas".

"Los Hermanos Musulmanes están muy preocupados por la escalada (de la violencia), por eso han tratado de diluir su papel el 25 de enero", dijo Shadi Hamid, director de investigación en el Brookings Doha Center.

Descontento generalizado

Con su interés en próximas elecciones parlamentarias, los Hermanos Musulmanes marcaron el aniversario con una gran campaña de solidaridad en todo el país. La agrupación planea entregar ayuda médica a un millón de personas y distribuir alimentos básicos.

Pero Morsi enfrenta el descontento de muchos egipcios en múltiples frentes.

Sus oponentes afirman que él y su grupo están buscando dominar el orden post-Mubarak. Lo acusan de mostrar algunos de los impulsos autocráticos del depuesto líder al, por ejemplo, impulsar la nueva Constitución el mes pasado.

Los Hermanos Musulmanes desestiman buena parte de las críticas, a las que califican de injustas. La agrupación acusa a sus opositores de no respetar las reglas de la nueva democracia que puso en el poder a los islamistas, que ganaron elecciones libres.

A seis meses de asumir su mandato, Morsi también está siendo responsabilizado por una crisis económica provocada por dos años de agitación. La moneda egipcia se ha hundido a mínimos récord contra el dólar.

Los críticos afirman que la nueva Constitución, aprobada en un referendo, ofrece una protección inadecuada por los derechos humanos, le otorga al presidente demasiados privilegios y no contiene el poder de un estamento militar, supremo en la era de Mubarak.

Ahora ve