El gobierno tailandés y los musulmanes rebeldes acuerdan pláticas de paz

El inicio de las conversaciones es una señal de un avance hacia una solución pacífica para terminar con el conflicto de hace una década
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Paul Armstrong y Olarn Kocha
Autor: Paul Armstrong y Olarn Kocha
(Reuters) -

La insurgencia que durante una década ha provocado la muerte de unas 5,000 personas en Tailandia comienza a mostrar signos de un avance hacia la paz, luego de que este jueves las autoridades accedieron a entablar el diálogo con los musulmanes rebeldes en el sur del país. 

Después de una reunión en Malasia —país que actúa como "facilitador" de las discusiones— se logró un "consenso general sobre el proceso del diálogo de paz" con el líder del grupo separatista Barisan Revolusi Nasional (BRN), dijo a CNN el jefe del Consejo Nacional de Seguridad de Tailandia, el teniente general Paradon Phatthanatabutr.

"Es un buen comienzo, por lo menos ahora podemos hablar", dijo Paradon. "Ciertamente le abrirá las puertas a quienes no siempre comparten la ideología extrema, para salir y empezar a hablar con nosotros. Entonces podemos construir un entendimiento entre nosotros". 

Paradon dijo que las conversaciones podrían comenzar en Malasia dentro de dos semanas y que demostrarán a la comunidad internacional que el gobierno tailandés trata de resolver el conflicto por medios pacíficos, con respeto al debido proceso.

Nueve años de tiroteos, explosiones y decapitaciones han dejado miles de muertos o mutilados en las provincias del sur de Tailandia, incluidas Pattani, Yala, Narathiwat, Satun y Songkhla. Los insurgentes buscan un estado islámico independiente para 1 millón 800,000 musulmanes malayos étnicos, algo que el gobierno ha rechazado hasta ahora.

Como respuesta, el gobierno tailandés ha enviado a más de 150,000 soldados a la región, que fue parte de un sultanato musulmán malayo independiente hasta que fue anexionado a Tailandia en 1909 —entonces conocido como Siam— para protegerla de entre 3,000 y 9,000 combatientes rebeldes, según estimaciones de grupos de derechos humanos.

Pero los analistas dicen que el Ejército tailandés ha tenido problemas para enfrentar a los militantes.

"Los insurgentes han resistido y se han adaptado a las tácticas de los militares, volviéndose cada vez más hábiles y desafiantes en el proceso", dijo en diciembre el International Crisis Group, una organización sin fines de lucro que analiza conflictos en todo el mundo.

La región ha experimentado un reciente aumento de la violencia, con ataques cada vez más audaces de los rebeldes. A inicios de mes, 16 insurgentes armados con rifles de láser y granadas de mano fueron asesinados durante un ataque nocturno en una base militar en Narathiwat. Los militares lograron repeler a los rebeldes trasrecibir un aviso, dijo a CNN un portavoz del Ejército tailandés.

Pero no corrieron la misma suerte días antes, cuando cinco soldados fallecieron por una bomba en la provincia de Yala.

Sin embargo, el acuerdo del este jueves en Kuala Lumpur fue recibido con un optimismo cauteloso.

"Esto demuestra que este gobierno no es solo usa a los militares, sino que también se compromete con los líderes insurgentes", dijo Sunai Phasuk, investigador de Human Rights Watch.

Phasuk advirtió que las autoridades tailandesas deben atender además las quejas graves, incluidas las acusaciones de que las fuerzas de seguridad actúan con impunidad, de manera que las conversaciones tengan sentido.

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