Una madre muere por el derrumbe de Bangladesh tras días atrapada

Una mujer murió después de sobrevivir cuatro días entre los escombros y de un incendio que obstaculizó las labores de rescate
Bangladesh detiene al dueño del edificio colapsado
Autor: Jethro Mullen y Farid Ahmed
(Reuters) -

Después de mucho terror y dolor, la muerte de una mujer en Bangladesh fue más de lo que los rescatistas podían soportar.

Se habían afanado estoicamente durante días en medio del calor y el polvo de los escombros del edificio derrumbado; rescataron a 2,400 sobrevivientes, pero también cientos de cuerpos sin vida tras el accidente industrial más letal de la historia del país asiático.

El escaso equipo que usaron —un casco, una máscara y una lata de aromatizante de ambientes para diluir el persistente olor de los cuerpos en descomposición— indicaba lo sombría que era su tarea. Sin embargo, el lunes, cuando los rescatistas sacaron de entre los escombros el cuerpo de Shahina —como ellos la llamaban—, muchos de ellos rompieron en llanto.

La encontraron el domingo, justo cuando empezaban a desvanecerse las esperanzas de encontrar más sobrevivientes. Habían pasado cuatro días desde que el edificio de nueve pisos que albergaba las fábricas de ropa de Savar se derrumbó.

Shahina les dio un rayo de esperanza mientras las autoridades se preparaban para emprender el desagradable proceso de levantar los escombros de la estructura con maquinaria pesada para descubrir la indefinida cantidad de cadáveres enterrados.

Los medios de comunicación de Bangladesh rápidamente reportaron su situación y mantuvieron a la gente de todo el país al tanto de la carrera por salvarla.

Los rescatistas, una combinación de voluntarios y bomberos, excavaron un túnel hacia la zona en la que estaba atrapada entre enormes trozos de concreto. El que hubiera aguantado por tanto tiempo era extraordinario, su calvario de más de 100 horas la había debilitado. Rogó a sus rescatistas que la salvaran para que pudiera volver a ver a su bebé.

Le dieron comida, líquido y oxígeno para que aguantara mientras usaban una máquina para tratar de retirar el concreto que impedía que la sacaran.

Esperanza y desesperación

El domingo, tras unas 10 horas de esforzarse para liberar a Shahina, un subdirector del servicio de bomberos, Nurul Haque, salió de la estructura en ruinas y dijo a quienes esperaban ansiosamente que tal vez la sacarían en una hora. La esperanza se desbordó.

Sin embargo, después de que volviera a entrar, se desató un incendio que supuestamente se inició por las chispas que se desprendieron cuando trataban de cortar una varilla. Los rescatistas que trataban de salvar a Shahina tuvieron que huir de las llamas que crecían alimentadas por las telas almacenadas en la fábrica.

Los bomberos luchaban desesperadamente para extinguir el fuego, que provocaba que de los escombros emanara un humo denso. Para cuando los rescatistas pudieron volver a entrar en la zona, era demasiado tarde para Shahina. El lunes sacaron su cuerpo y lo llevaron al patio de una escuela cercana en donde se improvisó una morgue. No se sabe si murió a causa del incendio o por otra razón, pero su muerte fue un duro golpe para quienes se esforzaron tanto en rescatarla.

Delwar Mia, un rescatista voluntario que se encontraba en el sitio dijo que ella estaba “muy animada”. “Cuando nos hablaba, nos contaba una y otra vez sobre su hijo y dijo que quería vivir para él”, dijo.

Los cuerpos esperan

Después de su muerte, aparentemente se esfumaron las esperanzas de encontrar más sobrevivientes. La multitud de angustiados familiares de los desaparecidos que se han reunido en la zona para esperar cualquier indicio de sus seres queridos al parecer ya abandonaron la esperanza de volver a verlos con vida.

Ahora, dicen que sólo quieren recuperar los restos para enterrarlos en sus comunidades. Sin embargo, muchos de los cuerpos que se están recuperando de entre los escombros están gravemente dañados y en descomposición, lo que dificulta aún más la tarea de identificarlos.

Se han confirmado 398 decesos y los rescatistas temen que en la estructura en ruinas en Savar aún haya cientos de cadáveres.

El dueño del edificio, acusado

Los medios de Bangladesh han culpado del derrumbe a Sohel Rana, el dueño del edificio, quien fue arrestado el fin de semana cuando trataba de escapar del país.

Rana, un líder local del partido gobernante, la Liga Awami, está acusado de decir a los dueños de la fábrica de ropa que los trabajadores podían volver a entrar con seguridad en el edificio el 24 de abril, el día que se derrumbó, a pesar de que el día anterior habían aparecido grietas en la estructura.

Según el sitio de noticias bdnews24.com, Rana negó haber presionado a los dueños de la fábrica. El sitio web reportó que el domingo, Rana declaró: “Ellos me obligaron, dijeron que enfrentarían graves pérdidas y que les cancelarían los pedidos si las fábricas cerraban aunque fuera por un día”.

Al menos otras seis personas, entre ellas tres de los dueños de la fábrica, fueron arrestadas. También se encuentran bajo escrutinio los vendedores de ropa occidentales que fabricaban sus productos en el edificio; los activistas laborales acusaron a las autoridades del país de permitir que esta clase de desastres ocurran a causa de las laxas regulaciones de seguridad.

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En otro suburbio de Dacca, un incendio en la fábrica Tazreen Fashions cobró la vida de al menos 112 personas en noviembre. El gobierno declaró el lunes que habían decidido inspeccionar las condiciones de seguridad de todas las fábricas.

Jethro Mullen, de CNN, reportó desde Hong Kong. Los periodistas Farid Ahmed y Morshed Ali Khan reportaron desde Savar, Bangladesh, y Saeed Ahmed, de CNN, colaboró con este reportaje desde Atlanta.

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