La OEA llama a un diálogo continental sobre el problema de las drogas

El organismo pide analizar la despenalización de la marihuana, aunque acepta que no hay apoyo para hacerlo con el resto de las drogas
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| Otra fuente: CNNMéxico
(CNNMéxico) -

La Organización de Estados Americanos (OEA) entregó este viernes al presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, un informe que analiza la situación del problema de las drogas, pide actuar de manera diferenciada para enfrentar el problema y tratar de forma distinta a los adictos.

El informe encargado a la organización por los presidentes del continente durante la Cumbre de las Américas en abril de 2012, ofrece “un análisis de la situación y escenarios de lo que puede ocurrir”, así como “un llamado al diálogo sobre estos temas”, dijo José Miguel Insulza, secretario general de la OEA, junto a Santos en Bogotá.

El Informe sobre el Problema de las Drogas en las Américas recomienda analizar las tendencias actuales que se inclinan por legalizar la producción, venta y consumo de marihuana, pero se afirma que no se ha encontrado apoyo significativo para la despenalización o legalización del tráfico de las demás drogas ilegales.

El informe señala que un adicto es un enfermo que no debe de ser castigado por su adicción, sino tratado, y que aunque es imposible pasar “de la noche a la mañana” a un cambio radical en el tratamiento de los adictos, se deben adoptar métodos transicionales, como reducir las penas de prisión y aumentar los programas de rehabilitación y prevención.

“Las medidas restrictivas de libertad son antagónicas con este enfoque y solo deberían usarse cuando esté en riesgo la vida del adicto y cuando su conducta constituya un riesgo para la sociedad”, se recomienda.

El secretario general dijo que el problema es vivido de forma distinta dependiendo del sector del que se trate, “y por eso queremos actuar distinto” contra el problema de las drogas, aunque hizo un llamado a encontrar puntos comunes, y a no cambiar las políticas de manera unilateral.

Por ejemplo, existen países como Colombia donde grupos guerrilleros como las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) recurren a la producción de droga para financiarse, mientras que Centroamérica registra violencia derivada de la lucha entre cárteles que pelean por las rutas de la droga hacia Estados Unidos, el principal consumidor de estupefacientes.

Colombia es junto con Perú el principal productor mundial de cocaína, con 345 toneladas en 2011, según cifras de la ONU.

En tanto, en México los cárteles ya no solo se disputan dichas rutas de trasiego de droga de Sudamérica a Estados Unidos, sino que han comenzado a disputarse el negocio de la venta al menudeo de estupefacientes, lucha que ha causado más de 70,000 muertos desde el año 2006, según el gobierno.

Según el documento, afrontar el problema de las drogas “requiere de un enfoque múltiple, de gran flexibilidad, de comprensión de realidades diferentes”, así como de mantener la unidad en medio de la diversidad de opiniones.

Santos, por su parte, afirmó que el documento de 400 páginas —que también será presentado ante la ONU— fue encargado para “hacer un alto en el camino, para hacer una evaluación, para establecer dónde estamos y hacia dónde vamos”.

El presidente reiteró que el negocio de las drogas ilícitas “sigue pujante”, que la drogadicción en todos los países es un grave problema de salud pública, y que el narcotráfico sigue financiando a la violencia y al terrorismo.

“Lo que hoy recibimos de la OEA son dos informes, uno analítico y otro de  escenarios (Leer PDF), lo que permite hacer un análisis del tema de las drogas a través de la construcción de lo que podría ocurrir, pero no son recomendaciones, no son pronósticos”, dijo Santos durante una comparecencia ante los medios junto a Insulza en Casa de Nariño.

Los cuatro escenarios

De los escenarios, el primer es “juntos”, en el cual se plantea que la seguridad debe de incrementarse para combatir el tráfico. El segundo se llama “caminos”, en el que se pide fortalecer los sistemas judiciales, para controlar el uso de drogas “mediante sanciones penales.

En tanto, el tercer escenario es “resiliencia”, donde se afirma que el uso de drogas es “una manifestación de disfunciones sociales y económicas que generan violencia y adicción”, por lo que deben de entenderse el problema como uno de salud pública.

El cuarto se llama “ruptura”, donde se afirma que el problema deriva en violencia en países donde se producen las drogas y por los que pasan los cargamentos con droga desde Sudamérica hasta Estados Unidos.  

La situación y debate actual

Santos informó que la parte analítica (Leer PDF) se centra que el problema de las drogas afecta a todos los países pero no de manera igual, y que sus consecuencias cambian con el tiempo.

Sin embargo, según Santos, todos los países comparten las mismas metas: que se disminuya el consumo, el tráfico y se disminuya la violencia. “A veces diferimos en el cómo y este informe va a ayudar a ponernos de acuerdo”, dijo Santos, que reiteró que “nadie está defendiendo ninguna postura, ni la legalización, ni la regulación, ni la guerra a cualquier precio”.

La OEA espera que el informe detone el debate sobre el tema al más alto nivel, y que forme parte central de las discusiones de una reunión que sostendrán ministros de relaciones exteriores en Guatemala entre el 4 y el 6 de junio próximo, que estará enfocada en el problema de las drogas.

En la Cumbre de las Américas de 2012 comenzó una revisión de las políticas antidrogas, un encuentro donde se enfrentaron posiciones a favor y en contra de la despenalización, la primera representada por el presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, y la segunda por el presidente de Estados Unidos, Barack Obama.

Estados Unidos no considera viable el tema de la despenalización de las drogas, porque "no es la mejor manera de combatir el narcotráfico", según la secretaria estadounidense de Seguridad Nacional, Janet Napolitano, quien afirmó en febrero pasado que Estados Unidos seguirá trabajando en reducir la demanda de drogas entre sus ciudadanos a través de la prevención.

Según la OEA, el informe tuvo un costo de poco más de 2 millones de dólares y fue financiado por los gobiernos de Brasil, Colombia, Chile, Estados Unidos, México, Panamá, Perú, Trinidad y Tobago, Uruguay y Turquía; el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Corporación Andina de Fomento (CAF) y varias fundaciones con financiación privada.

El secretario de la OEA viajará este viernes a Panamá para darle personalmente el documento al presidente Ricardo Martinelli, que acogerá la próxima Cumbre de las Américas, prevista para 2015.

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