El agresor en Santa Mónica caminaba 'casual' y disparando, dicen testigos

"Parecía que estaba allí de pie posando para la portada de una revista", dijo un testigo; una fuente revela que tenía problemas mentales
La policía de Los Ángeles investiga a agentes
Autor: Michael Martinez
(Reuters) -

La furia de un hombre armado comenzó en una casa en esta ciudad frente a la playa, dejando dos muertos en su camino. Luego raptó a una mujer y le disparó a un autobús público.

Todo terminó cuando la policía lo mató a tiros en el Colegio Santa Mónica donde los estudiantes se preparaban para los exámenes finales, a más de un kilómetro de la casa.

Su rastro de sangre, sin embargo, dejó cuatro personas muertas este viernes en Santa Mónica, la ciudad colindante con Los Ángeles conocida por su ambiente liberal.

Una fuente de la policía cercana a la investigación dijo a CNN que el agresor había sufrido problemas de salud mental. Hace un par de años, fue hospitalizado para recibir tratamiento después de que presuntamente tenía la intención de hacer daño a alguien, según el funcionario.

No está claro si el gobierno estatal o su familia lo llevaron a tratamiento o si él lo hizo por su cuenta. Tampoco está claro en qué circunstancias fue liberado. El atacante aún no ha sido identificado por la policía.

Las autoridades no han encontrado ningún vínculo con el terrorismo nacional o internacional, agregó el funcionario.

También este sábado, una de las cuatro víctimas muertas a tiros fue identificado como Carlos Navarro Franco, de 68 años, quien residía en uno de los barrios del oeste de Los Ángeles cerca de Santa Mónica, dijeron las autoridades. Conducía un vehículo que fue tiroteado en el campus, informó la policía.

Las otras tres víctimas no han sido identificadas. La universidad permaneció cerrada este sábado mientras la policía revisaba la escena del crimen en busca de pistas de la masacre, que comenzó poco antes del mediodía.

Vestido de negro y portando un rifle de asalto, el hombre aparentemente empezó a disparar de forma aleatoria y terminó cuando murió en la biblioteca del colegio.

El relato de un vecino

Jerry Cunningham salió al porche de su casa cuando escuchó disparos. Vio al pistolero disparando a una casa vecina.

Luego observó el forcejeo del hombre que a punta de pistola obligaba a una mujer a dejar su automóvil.

Otro coche se acercó. El pistolero lo amenazó, dijo Cunningham. Conducía una mujer que dudó por un momento, y el pistolero "disparó tres veces directamente a ella y al coche", dijo Cunningham.

La conductora resultó herida en el hombro, dijo. Fue hospitalizada y se encuentra en condición estable, dijeron las autoridades.

El atacante luego se metió en el primer coche y obligó a la mujer a conducir por él, dijo la policía.

Durante su viaje, llegaban llamadas al 911. Cuando el coche se dirigió hacia el campus del colegio de la comunidad, donde hay unos 30,000 estudiantes registrados, abrió fuego contra un autobús que pasaba, hiriendo levemente a tres personas, dijo Lewis.

Llevaba un "rifle estilo AR-15", pistolas y "más balas para el rifle", dijo Lewis.

La policía describió al agresor como un hombre de 25 a 30 años de edad, vestido de negro y con un chaleco táctico.

A medida que el coche se detuvo en el campus, el hombre disparó contra la camioneta roja de Franco, matándolo e hiriendo de gravedad a su pasajero, dijo la policía. El vehículo de Franco se estrelló después del tiroteo, dijo Lewis.

El atacante abandonó el vehículo secuestrado, dejó a la conductora ilesa, y huyó a pie, disparando a la policía, dijo Lewis.

En el campus

El empleado de la universidad Joe Orcutt vio el enfrentamiento entre el hombre y los agentes y se echó a correr, pero se fue por el camino equivocado y se encontró cara a cara con el hombre armado.

"Él me miró, y yo lo miré," dijo Orcutt. "Apuntó su arma en contra de mí, y yo salté detrás del edificio y me disparó".

El atacante estaba "muy tranquilo, no iba huyendo”. Él "miraba a su alrededor para disparar muy casual", dijo. "Solo parecía que estaba allí de pie posando para la portada de una revista de armas o algo así. Era extraño".

Dentro de un salón de clases

Jasmine Franco, de 22 años, estaba en un salón de clases en Colegio Santa Mónica, junto a la biblioteca, a la espera de su clase de inglés que iniciaría al mediodía de este jueves.

Su amigo salió de la habitación para llenar su botella de agua y estaba sentada sola cuando se dio cuenta de que algo andaba mal. "Se podía oír ruido, mucho ruido, sonaba como un terremoto o algo así", dijo, refiriéndose a los sonidos de disparos mezclados con las pisadas de gente corriendo.

Pero sus 11 compañeros y el profesor parecían ajenos, y continuaron sus bromas hasta que su amigo regresó. "Toda su cara estaba roja y sus venas estaban saliendo de su cuello; estaba tratando de calmarse a sí misma", dijo Franco.

"Estoy totalmente impactada" dijo a los demás. "Hay unos disparos en el campus". Le dijo a la clase que había oído cómo un arma había sido descargada a disparos. "Él dijo que se habían descargado toneladas de balas”.

Sin saber qué hacer, "nos sentamos allí".

El profesor salió del aula para ver qué podía ver y, momentos después, corrió hacia el interior. "Él dijo ‘vaciaron un cargador’. Y dijo que había un montón de balas".

En ese momento, la puerta de la entrada quedó bloqueada —de forma automática— con un click, dijo. Fuera del salón de clase, ella podía ver a decenas de personas que huían en la explanada."Podíamos ver gente corriendo con sus mochilas", dijo Franco. "No gritaban, solo corrían. Apenas podíamos oír pasos y cómo corrían".

Dentro de la biblioteca

Mientras el agresor corría, disparó de muerte a una mujer, y luego se introdujo en la biblioteca del campus, dijo la jefa de policía de Santa Mónica, Jacqueline Seabrooks.

Otra mujer —quien pidió no ser identificada— dijo que estaba en el edificio cuando escuchó un disparo. Huyó.

En un pasillo, vio a un hombre de cabello oscuro con botas de combate negras que al comienzo pensaba que era un oficial de la policía, pero rápidamente se dio cuenta de que era el tirador. El hombre caminaba tranquilamente y casual.

Ella y su colega corrió; sonaron disparos.

Priscilla Morales dijo que cuando ella y sus amigos miraban por una ventana de la biblioteca y vieron gente corriendo, tomaron sus pertenencias y se prepararon para irse también, pero no llegaron muy lejos. "Al abrir la puerta, oímos tres disparos", dijo.

Cerró la puerta y se escondió. "Estaba tan asustada y pensé que realmente me iba a morir", dijo.

"¡Suéltala!" oyó que dijo la policía, para a continuación escucharon disparos y los gritos de un hombre.

Los agentes habían disparado contra el agresor, dijo Lewis.

La policía dijo que, con la excepción de sus dos primeras víctimas en la casa, las otras parecen haber sido elegidas al azar.

Al momento de los disparos, el presidente Barack Obama estaba en Santa Monica en un evento de recaudación de fondos a 10 minutos en coche del campus, dijo KCAL/KCBS, afiliada de CNN. La agenda del presidente no se vio afectada.

De vuelta en el salón de clases

La clase de Franco esperó tres horas en el salón hasta que la policía llegó.

Durante ese tiempo, algunos estudiantes siguieron los acontecimientos en Twitter, pero los informes de que personas habían sido tiroteadas y una casa incendiada parecían ajenos y descabellados.

"Rumores de todo", dijo Franco. "La gente dirá una cosa, pero no tienes ni idea de lo que está pasando. Simplemente no saben nada. Lo mejor que puedes hacer es no preocuparse por eso. Sentarse", dijo.

La gente seguía abriendo la puerta del aula, lo cual enfureció a Franco. "No se supone que tienes que abrir la puerta", dijo. "Yo soy alguien de ‘no, no vamos a hacer eso'".

A pesar de que la policía podía ver desde las ventanas el aula, "nadie vino a vernos" por más de dos horas, dijo.

Oficiales uniformados con armas grandes finalmente llegaron y escoltaron a los estudiantes con las manos en la cabeza por su seguridad, "como los prisioneros", dijo Franco. Oficiales gritaban "¡Salgan! ¡Salgan! ¡Salgan!”.

Pero al menos la clase estaba a salvo.

Franco llamó a su madre, que también se llevó a casa a algunos de sus compañeros  cuyos autos quedaron inaccesibles detrás de la cinta amarilla de la policía.

"Me fui a casa y me quedé dormida", dijo Franco.

Miguel Marquez, Susan Candiotti, Cheri Mossburg, Sonya Hamasaki, Tom Watkins, Chelsea Carter y Traci Tamura colaboraron en este reporte.|

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