Los iraníes despiden a Ahmadineyad con el lastre de la sanción occidental

El pueblo iraní desea un cambio en la postura del régimen para que se suavicen los efectos económicos de las penalizaciones internacionales
Irán busca presidente que libre sanciones externas
Laura Smith-Spark
Autor: Laura Smith-Spark
(Reuters) -

Más de 50 millones de electores iraníes están llamados a las urnas este viernes para elegir a su nuevo presidente. El país, un poderoso personaje regional, se enfrenta a una dolorosa situación económica debida en parte a las sanciones internacionales con las que se pretende presionar a Teherán para que cambie su postura en política exterior y en su programa nuclear.

La última elección presidencial se celebró en 2009, y estuvo rodeada de acusaciones de fraude masivo y un movimiento de protestas que finalmente reprimió el gobierno del reelecto presidente, Mahmud Ahmadineyad.

Estas elecciones ponen bajo la lupa al proceso democrático iraní y está en duda si el resultado supondrá algún cambio para la población.

¿Un proceso electoral democrático?

Los aspirantes deben recibir la aprobación del Consejo Guardián de Irán, un cuerpo no electo compuesto por seis clérigos y seis abogados que trabajan bajo la supervisión del líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei. Eso significa que solo los candidatos que cuenten con su bendición pueden participar.

El poder judicial le rinde cuentas, explica Mehdi Khalaji, investigador del Instituto Washington para las Políticas de Oriente Próximo. El aparato de servicios de inteligencia y las fuerzas armadas también reportan a Alí Jamenei. Al controlar la televisión y la radio estatales, el líder supremo "se asegura de que no califiquen quienes puedan causarle problemas o desafiar su autoridad”, dijo Khalaji.

¿Quién se presenta?

El Consejo Guardián aprobó a ocho candidatos de los más de 680 que se registraron, aunque dos de los candidatos aprobados se retiraron de la contienda esta semana. Los seis restantes son: Mohamed Bagher Ghalibaf, Alí Akbar Velayati, Saíd Jalili, Mohsen Rezaei, Hassan Rouhani y Mohamed Gharazi.

Los dos que se retiraron son Mohamed Reza Aref, candidato reformista, y el conservador Gholam Alí Haddad Adel, quien no tuvo éxito en las encuestas. Ahmadineyad recibió un golpe cuando el Consejo Guardián excluyó de la contienda a su asistente y protegido, Esfandiar Rahim Mashaei.

¿En qué se diferencian el presidente y el líder supremo?

El líder supremo, el ayatolá Jamenei, tiene muchas ventajas y al no ser electo, puede hacerse con la mayor parte del poder. Dirige la política exterior y tiene cierto grado de control económico.

El presidente es el más alto funcionario después del líder supremo y tiene la responsabilidad de “implementar la Constitución y actuar como el jefe del poder ejecutivo". El presidente tiene mucha influencia en asuntos económicos, pero no tiene el control absoluto, dijo Khalaji.

Jamenei ha pretendido presentarse como un personaje religioso por encima de la política, dijo Vatanka, pero sus actos han revelado sus intenciones. “Tiende a elegir las políticas conservadores y casi siempre las usa para proteger su poder”, explicó el académico.

Irán cuenta con un parlamento electo que aprueba el presupuesto, pero no juega un papel importante en la decisión de asuntos estratégicos como la política exterior. El Consejo Guardián interviene para la aprobación de los candidatos al Parlamento y los legisladores parecen tender a apoyar al líder supremo desde que él y Ahmadineyad tuvieron diferencias, agregó Vatanka.

¿Qué ocurrió en 2009?

Ahmadineyad, quien contaba con el apoyo de Jamenei, se encontró en una carrera inesperadamente reñida y polarizada con los candidatos reformistas, entre ellos Mir Hossein Moussavi. El pueblo estaba tan alterado que se reunió en las calles de todo el país y parecía que se iba a celebrar una segunda vuelta, relató Khalaji.

Sin embargo, Ahmadineyad ganó la reelección con el 62.63% de los votos, según fuentes gubernamentales iraníes. Su rival más cercano, Moussavi, recibió el 33.75% de los votos. En todo Teherán estallaron las protestas contra el resultado de la elección. Se reportó que murieron decenas de personas. A pesar de los disturbios generalizados, el Consejo Guardián certificó formalmente la reelección de Ahmadineyad.

¿En qué se diferenciará esta elección?

El líder supremo aprende de sus errores aunque Irán es un país grande y su política es impredecible, dijo Khalaji. Las encuestas que ha visto muestran que poco más de la mitad del país emitirá su voto, lo que podría representar la menor asistencia a las urnas desde que se estableció la República Islámica de Irán en 1979.

El resultado depende en parte de si la clase media se vuelca a las urnas, dijo Khalaji. Las personas que votan están en su mayoría organizadas por el gobierno: cerca de 15 millones, de acuerdo con Khalaji.

¿Cómo influirá el resultado en las relaciones internacionales?

Kahlaji explicó que es el líder supremo, y no el presidente, quien diseña e implementa las políticas exteriores. Como resultado, el cambio de presidente no influirá mucho en la política exterior de forma directa.

Hace ocho o 16 años, esto no habría sido así, explicó Khalaji, pero las viejas élites y facciones han quedado al margen en gran parte y una nueva generación de políticos leales a Jamenei las ha sustituido.

Una vez que se elija al nuevo presidente, es probable que intente jugar duro con Jamenei, como lo hizo Ahmadineyad durante los últimos años, dijo Vatanka, aunque el líder supremo querrá conservar el control de cualquier asunto delicado. Entre esos temas, se espera que estén la postura de Irán respecto a Israel, Siria y su controvertido programa nuclear. Teherán insiste en que tiene intenciones pacíficas, pero Occidente sospecha que quiere desarrollar armas nucleares.

Vatanka dijo que Occidente sólo puede esperar que Jamenei use la elección del nuevo presidente para cambiar ligeramente el curso de la política exterior sin perjudicar su imagen. Sin embargo, no es probable que Irán renuncie a un programa nuclear que ha estado desarrollando durante décadas, sin importarle las presiones externas. “Un rostro nuevo en el palacio presidencial en Teherán puede ser el catalizador de una nueva fase de las relaciones entre Irán y el mundo”, dijo Vatanka.

Las pláticas recientes sobre el tema nuclear que se han celebrado entre Irán y las potencias mundiales han avanzado poco. EU ha buscado aumentar la presión al imponer sanciones a la industria petroquímica de Irán, a su industria automotriz y a su moneda, el rial.

¿Qué preocupa a la población?

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La principal preocupación de los votantes del país es la situación económica, dijo Khalaji, quien afirma que la economía está mal por tres razones: la profunda corrupción en el gobierno, la mala gestión y las dolorosas sanciones internacionales. “El poder ejecutivo alega que no tiene injerencia para modificar la política exterior”.

Muchos electores consideran que el cambio en la política exterior es esencial para mejorar su vida diaria, ya que las sanciones internacionales están muy ligadas a la situación económica, dijo Vatanka. El rial se ha devaluado, la inflación supera el 35%, el desempleo aumenta y los ingresos por el petróleo cayeron a la mitad en el último año por las sanciones. Esto ha gestado un gran deseo de cambio, pero el iraní promedio duda de la utilidad de su voto, dijo Vatanka.

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