Los seguidores de Morsi y una oposición dividida protestan en El Cairo

Simpatizantes y personas en contra del gobierno se manifiestan en la capital de Egipto a un año de su primera elección popular
El gobierno de Morsi 'divide' a los egipcios
Autor: Ben Wedeman, Reza Sayah y Holly Yan
(Reuters) -

Cada vez más personas se suman a las manifestaciones en El Cairo, una ciudad polarizada entre quienes apoyan al presidente y quienes no están conformes con su gobierno.

"Egipto está al borde del volcán", se leía en un titular del periódico oficial Al Akhbar. 

Por una parte, los críticos del presidente Mohamed Morsi tomaron las calles para pedir su renuncia, exactamente un año después del primer proceso democrático en Egipto que lo llevó al poder.

Por otro lado, sus simpatizantes insisten en que Morsi debe permanecer en el cargo. Algunos llevaban palos, listos para la lucha.

Sin embargo, la oposición está dividida entre varios grupos y coaliciones con diferentes puntos de vista.

La Tamarod, una campaña “rebelde” que lidera un gran movimiento contra el presidente, ha pasado meses recogiendo firmas para pedir la salida de Morsi y llamar a nuevas elecciones. Pero hay otros que no concuerdan con que ese sea el camino.

Algunos son leales al expresidente Hosni Mubarak, mientras que otros quieren que el Ejército intervenga e implemente una transición similar a la que se hizo en la revolución anterior.

Los opositores a Morsi permanecen en la plaza Tahrir, centro de las protestas de hace dos años que terminaron con el gobierno de Mubarak, que duró 29 años.

Sus simpatizantes creen que el presidente necesita más tiempo para abordar los problemas del país. Ellos también se reunieron en Tahrir, así como en la plaza Rabaa Al-Adawiya en el suburbio de Nasr City, en el este de El Cairo.

Este viernes, ellos iniciaron un plantón en la plaza Rabaa.

Pero las tensiones no solo crecieron en El Cairo. También hubo protestas en Suez, Sharqia, El Monofia y Gharbiya este domingo, de acuerdo con un reporte de la agencia estatal Ahram. 

Ciudadanos menos radicales se unieron a las protestas, hartos de la escasez de combustible, los cortes de luz, una economía en caída y el aumento del crimen.

Desde que Morsi llegó al cargo, la economía de  Egipto ha ido a la baja mientras los inversionistas salen en masa del país. También el turismo ha registrado una caída.

Al mismo tiempo, el crimen en la nación ha subido, por lo que algunos piden el regreso de la ley y el orden que conocían cuando gobernaba el puño de hierro de Mubarak.

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