Las niñas de Pakistán luchan por su educación con el ejemplo de Malala

Lejos de desalentarlas, el atentado de los talibanes contra la activista pakistaní ha motivado a muchas niñas a asistir a la escuela en Swat
Malala vuelve a la escuela después de su ataque
Autor: Ben Brumfield
(Reuters) -

Al conducir en el valle de Swat, una región de Pakistán situada cerca de la frontera con Afganistán, puedo percibir la diferencia inmediatamente. Los rostros de los niños pequeños, las mujeres y las familias que caminan alrededor parecen relajados. El ruido en las calles tiene un aire de calma.

El Swat está lleno de vida una vez más. Es una notable diferencia con respecto a las veces anteriores en las que he estado aquí. La última vez fue poco después de que Malala Yousafzai recibió un disparo. En aquel entonces, una sensación de dolor y conmoción flotaba en el ambiente. Todo estaba quieto. El pueblo estaba de luto.

En estos últimos nueve meses, hemos escrito y leído mucho sobre Malala.

Todo se reduce a esto: una alumna de 15 años de edad recibió un disparo a quemarropa por su activismo para que las niñas asistan a la escuela.

Los residentes no han olvidado los terribles acontecimientos de octubre de 2012, sobre todo esas jóvenes que tuvieron que regresar a estudiar. En el mundo, ir a la escuela no significa poner en riesgo tu vida, pero en Swat eso es exactamente lo que han estado haciendo las niñas y los niños. Ellos desafían las amenazas de los talibanes.

Visión global

El Talibán pakistaní lanzó una serie de ataques con bomba a las escuelas de niñas y realizó ejecuciones públicas en el período 2007-2008. Luego, el atentado contra Malala atrajo la atención del mundo sobre el tema.

Pero, ¿cómo son las otras adolescentes y cómo lidia el valle del Swat con el impacto de los acontecimientos? Viajé ahí para averiguarlo.

No fue fácil encontrar un lugar para filmar. Me puse en contacto con varias escuelas y universidades. CNN solicitó grabar en la escuela de Malala, pero el director se negó. Ella quiere animar a las jóvenes a seguir estudiando, pero no quiere que se conviertan en un blanco.

El atentado contra Malala atrajo los reflectores sobre el Swat y las jóvenes de ahí. No todo el mundo disfruta esa atención. Tienen miedo a las represalias. Temen que los talibanes las ataquen simplemente por tomar un libro escolar.

Visité una universidad para mujeres en el Swat poco después del atentado de octubre. Las jóvenes con las que hablé se mostraron tenaces en continuar su educación. Su institución sería renombrada como la Universidad Malala Yousafzai en honor a la activista adolescente.

Sin embargo, días después, las autoridades cambiaron de opinión porque las niñas y sus padres dijeron que estaban demasiado asustados; ellas temían asistir si la institución era asociada con Malala.

Chicas desafiantes

Nos dieron permiso para filmar en la universidad de ciencia y tecnología para mujeres. La mayoría de las chicas eran locales, pero algunas habían recorrido el camino desde Peshawar para estudiar en el Swat. Es una muestra de cómo las cosas están cambiando.

Años de brutalidad del Talibán, tanto en Swat como en sus alrededores, han dejado claramente un impacto duradero en la gente de allí. Las jóvenes con las que hablé no han olvidado las imágenes de muerte y destrucción.

Me cuentan acerca de lo que vieron, lo que las llenó de miedo; me abrazan y me dan las gracias por venir a verlas.

Uzma Sajad, de 17 años, habla con confianza al principio, pero cuando le pregunté acerca de los talibanes, el impacto psicológico fue visible. Se queda sin aliento y se pone nerviosa, pero decide hablar.

"Fue una verdadera crisis en todo, especialmente para las niñas que no se les permitía obtener una educación, pues ahora es completamente libre", dice. "Todo ha cambiado. Somos libres de ir a las escuelas o colegios, donde queramos, está la libertad en todas partes.

"Eso me hace sentir muy orgullosa y muy contenta".

Sueños de educación

Le pregunté a otra chica, de nombre Sara, si su temor a los talibanes le hicieron pensar dos veces antes de asistir a la escuela o a la universidad. Me mira a los ojos y dice con convicción: "No hay que dejar la educación por otra persona. O por el susto (miedo) de algo".

Ella tiene sueños que van más allá de su educación. "Quiero ser ingeniera en el futuro," dice. "Me encanta la ingeniería. No sé por qué, pero espero ser una ingeniera".

Personas de todo el mundo han oído hablar de Malala, pero ella no está sola. No es la única que lucha por la educación de la mujer. Todas las chicas que conocí en los salones de clase, cada una, están desafiando a los talibanes simplemente por ir a la escuela.

Algunas están abriendo nuevos caminos para sus familias como las primeras mujeres que llegan a la universidad o planean una carrera. Otras están rompiendo tabúes culturales.

Todas ellas están de pie por sus derechos.

"Sí, hubo un momento en que las niñas no pudieron acceder a la educación, pero las mujeres no perdieron la esperanza o la fuerza", dice Anam. Ella tiene solo 17 años, pero su confianza y sabiduría contrastan con su corta edad.

“Estudiábamos en nuestros hogares, nos escondimos y llegamos a la escuela en secreto. Las mujeres de Pakistán son muy fuertes y valientes", dice.

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El apoyo familiar

Por supuesto, esto no sería posible si los padres no tomaran la decisión audaz y valiente de enviar a sus hijas a la escuela. Con una sonrisa en su cara, ella dice: "me han apoyado en todos los aspectos de mi vida. Me dijeron que cualquier trabajo que deseara, podría hacerlo".

Le pregunté a Uzma por qué una educación era tan importante para ella. Me dijo con confianza: "Quiero ser independiente. Quiero ser yo. No quiero ser dependiente de otra persona, ni a mis padres ni a nadie. Por eso es que quiero estar educada".

Las experiencias de estas jóvenes claramente las han moldeado a tener madurez a su corta edad.

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"No tenemos miedo ahora", añade Uzma. "Queremos buscar el conocimiento y aprender cada vez más, y, si Dios Alá está con nosotros, lo haremos".

"Voy a realizar mis sueños, así como los sueños de mis padres. Soy fuerte, mis amigos son muy fuertes y creo que todas las niñas de Pakistán son fuertes y lo demostraremos".

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