¿El gobierno de EU habría espiado hoy a Martin Luther King?

Los motivos que llevaron al FBI a investigar al activista distan de las justificaciones actuales, relacionadas con el terrorismo
Todavía existen desigualdades: hija de Luther King
Autor: Joe Johns | Otra fuente: 1

Nota del editor: En la sección The Docket, el corresponsal sénior de justicia de CNN, Joe Johns —quien tiene un grado en Derecho— dará su opinión cada semana acerca de temas sobre justicia, delitos y la ley.

WASHINGTON (CNN) — ¿El reverendo Martin Luther King Jr. como enemigo público número uno? Bueno, hace 50 años, casi fue así.

Mientras Estados Unidos celebra el 50 aniversario de la Marcha de 1963 en Washington y el aniversario del discurso I Have a Dream de King —que presumiblemente es uno de los discursos más importantes del siglo XX—, pocas personas recuerdan que el histórico líder de los derechos civiles también estuvo sujeto a la vigilancia intensa del FBI de J. Edgar Hoover.

Las técnicas de Hoover eran primitivas pero eficaces: ponía micrófonos en habitaciones de hoteles, examinaba la basura para encontrar recibos reveladores o ponía atención a los socios cercanos en busca de detalles.

En ese entonces, el intervenir el teléfono de alguien sin contar con una orden, la versión de la vigilancia de alta tecnología de la década de 1960, se consideraba un tabú y actualmente se condena como uno de los excesos de la época. Esos eran los viejos tiempos en los que las corporaciones de seguridad tenían demasiado poder y los ciudadanos comunes tenían menos derechos.

Pero ahora, luego de una serie de revelaciones acerca del alcance generalizado de las capacidades de espionaje del gobierno, es momento de preguntarnos si la vigilancia del gobierno de alguna forma está repitiendo el ciclo.

El FBI de la actualidad

La semana pasada, entrevisté al director saliente del FBI, Robert Mueller, quien realiza el mismo trabajo que Hoover llevaba a cabo con puño de hierro en la década de 1960. Mueller dijo que la postura del país respecto a la vigilancia ha cambiado desde los días en los que el gobierno espiaba a King.

“Creo que es tremendamente importante que, conforme desarrollamos la capacidad de recabar información e inteligencia, nos concentremos en la meta de recabar esa  información y asegurarnos de que el objetivo sea el que se acordó entre el departamento de Justicia, el Congreso, la presidencia y demás”, dijo Mueller. “Puedes salirte del carril en lo que respecta a la información de inteligencia porque no hay muchas guías como las que existen en el sistema de justicia penal”.

Mueller agregó que durante su dirigencia del FBI, las investigaciones relacionadas con los derechos civiles tenían prioridad. En el sitio web del FBI se dedican decenas de páginas a las violaciones a los derechos civiles, a los crímenes de odio, al tráfico de personas y a la esclavitud moderna.

También investigan los llamados “abusos con apariencia de legalidad”, actos ejecutados por funcionarios que operan “dentro y más allá de los límites de sus facultades legales”, uso de la fuerza excesivo, abuso sexual, falso arresto y fabricación de pruebas. El FBI señala que el 42% del total de los casos relacionados con los derechos civiles en 2012 comprende esta clase de investigaciones.

Muller dijo que los casos como esos son parte de las “victorias más pequeñas” del FBI en los últimos años, en los que se cuenta la extensa labor que se ha llevado a cabo en otras áreas como la corrupción, los delitos de cuello blanco y los fraudes hipotecarios.

“Para nosotros, en el fondo está la credibilidad de la institución y el enfoque en la integridad que yace en el centro de lo que hacemos. Hasta cierto punto, el público estadounidense cree que no somos políticos, que somos objetivos, que tratamos de la misma forma a todos, eso es tremendamente importante. Se remonta a la integridad de la institución y de los individuos que la componen”.

Bajo vigilancia

King estuvo bajo la vigilancia de las autoridades, entre ellas el FBI, en los meses y años que antecedieron a su discurso. La vigilancia sobre King en la década de 1960 se concentraba principalmente en la infiltración de los comunistas en su movimiento, de acuerdo con los historiadores.

Sin embargo, cuando King salió de Washington en agosto de 1963, la vigilancia se intensificó, al tiempo que el FBI empezó a considerarlo como “el negro más peligroso” de Estados Unidos.

La intensificación de la vigilancia recibió el 10 de octubre de 1963 la autorización del hermano del presidente, nada más y nada menos que el secretario de Justicia de Estados Unidos, Robert F. Kennedy. El menor de los Kennedy temía que King tuviera lazos con los principales miembros del Partido Comunista Estadounidense. Irónicamente, cinco años más tarde, tanto King como Bobby Kennedy serían asesinados con meses de diferencia.

Humildad y escándalo

La vigilancia se centraba en la vida privada de King, tanto en lo bueno como en lo malo. El biógrafo ganador del premio Pulitzer, David Garrow, relató meticulosamente los detalles del día a día, y a veces, minuto a minuto, de la vida de King y lo muestran como una personas intensamente autocrítica.

Garrow dijo a CNN en 2008 que las cintas secretas de audio que el FBI había compilado mostraban que King creía realmente que estaba vivo para servir a los demás y “no era un hombre con el gusto egoísta de ser realmente famoso”.

Sin embargo, las cintas también revelaron otra faceta de King. El comportamiento privado que seguramente llegaría a los encabezados de los tabloides en la actualidad, como la reunión secreta con una mujer en el hotel Willard en Washington, luego de una fiesta, se subrayaron en las grabaciones. King estaba casado y tenía cuatro hijos. Actualmente, las reglas y los estándares han cambiado.

El espionaje electrónico del gobierno tiene estándares más elevados, más controles y una justificación completamente diferente a la que tenía en la época de King.

En ese entonces, el enemigo era el comunismo; hoy, es el terrorismo. Los investigadores se concentran menos en la vida privada de los individuos sumamente públicos como King y más en los miles de personas cuyas comunicaciones y actividades privadas podrían someterse al escrutinio de los interceptores del gobierno.

Las autoridades dicen que los modernos programas de vigilancia que analizan las llamadas telefónicas y la actividad en internet están cuidadosamente controlados en los tribunales, el Congreso y la Casa Blanca. Sin embargo, no sabemos todo acerca de esos programas porque son secretos por naturaleza.

El poder de la NSA de la actualidad

Las revelaciones más recientes que involucran a la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés) muestran que el gobierno puede husmear en los momentos íntimos de los estadounidenses comunes.

Y ya ha ocurrido antes. En su libro de 2008 acerca de la NSA, The Shadow Factory, el escritor James Bamford escribió acerca de una empleada de la NSA llamada Adrienne Kinne, a quien en el libro se cita porque dijo que había tomado la decisión personal de borrar las comunicaciones íntimas de unos estadounidenses que vivían en el extranjero y en Estados Unidos que se habían interceptado.

“Muchas veces solo las borraba. Lo hacía solo porque no me sentía cómoda al dejarlas en el sistema y no las dejaba… Muchas veces podías notar que estaban llamando a su familia, despertándolos a media noche por la diferencia de horario. Por eso hablaban en voz baja y suave, su familiar estaba medio dormido, eran conversaciones increíblemente íntimas y personales, y simplemente no daba crédito a que las estuvieran grabando, para empezar no tengo idea de por qué habrían de hacerlo”.

En un artículo que se publicó en el diario The Wall Street Journal, se afirmó que las autoridades de la NSA en varias ocasiones “canalizaron el enorme poder de espionaje de su agencia para espiar sus intereses románticos”.

Así que tal vez si un tipo como J. Edgar Hoover tenía acceso a una herramienta como la NSA, habría sido difícil resistirse a usarla de forma que le pareciera conveniente. Incluso en contra de un héroe de los derechos civiles.

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