Las acusaciones de espionaje afectan al 'romance' de Obama con Europa

La Unión Europea duda de que sea un buen momento para firmar un acuerdo de libre comercio con EU tras la controversia por la tarea de la NSA
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Tim Lister
Autor: Tim Lister
(Reuters) -

El 24 de julio de 2008, el entonces candidato a la presidencia de Estados Unidos, Barack Obama, se dirigió a decenas de miles de alemanes en la avenida que lleva a la Puerta de Brandemburgo en Berlín. En una alusión al presidente saliente, George W. Bush, prometió que sería una nueva era de "aliados que se escucharán unos a otros, que aprenderán unos de otros y que, sobre todo, confiarán unos en otros".

Uno de los alemanes que se encontraba entre la entusiasta muchedumbre dijo que la ocasión le recordó el famoso Love Parade de Berlín. Ningún político, después de John F. Kennedy, había capturado de tal forma la atención de los europeos.

Cinco años después, el amor ha desaparecido. El ministerio de Exteriores alemán convocó al embajador de Estados Unidos en Berlín para que explicara los reportes que se publicaron en la revista Der Spiegel respecto a que la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (NSA) vigilaba el teléfono celular oficial de la canciller, Angela Merkel. Su homólogo en París recibió una convocatoria similar a principios de esta semana tras las revelaciones del diario francés Le Monde. Ambos diarios contaban con documentos que les proporcionó el excontratista de la NSA, Edward Snowden.

El vocero de Merkel, Steffen Seibert, lamentó la "grave violación a la confianza". Uno de los aliados más cercanos de la canciller Merkel, el ministro de Defensa, Thomas de Maiziere, dijo a la cadena ARD que habría consecuencias. "No podemos simplemente dar vuelta a la página", advirtió.

Der Spiegel reportó el jueves que Thomas Oppermann, quien encabeza el comité parlamentario que supervisa a los servicios de inteligencia alemanes, se quejó de que "las actividades de vigilancia de la NSA se han salido totalmente de control y se llevan a cabo fuera de cualquier control democrático".

En las redes sociales, la etiqueta #merkelphone ha cobrado impulso y se ha dado una nueva interpretación al famoso lema de Obama, "Yes We Can" (sí podemos). Los medios europeos debaten si las revelaciones que Edward Snowden hizo al diario británico The Guardian y a otras publicaciones afectarán la imagen de Obama en el continente al igual que la guerra de Iraq afectó a Bush.

Tal vez sea una exageración, pero el gobierno de Obama está a la defensiva, ya que está atrapado entre las revelaciones de la NSA y la necesidad de proteger su tarea de inteligencia. Obama recibió este miércoles una llamada de Merkel para exigir garantías de que los estadounidenses no están escuchando sus conversaciones.

El vocero de la Casa Blanca, Jay Carney, dijo que "el presidente aseguró a la canciller que Estados Unidos no vigila ni vigilará las comunicaciones de la canciller".

Los diarios proestadounidenses como el Frankfurter Allgemeine Zeitung han dedicado gran energía al asunto y escribieron: "El gobierno de Washington al parecer no ha entendido el grado del daño que sigue provocando la actividad de las agencias de inteligencia estadounidense en Europa".

Le Monde reportó que la NSA recabó detalles sobre millones de llamadas realizadas en Francia, lo que describió con indignación como "una intrusión a gran escala, tanto en el espacio privado de los ciudadanos franceses como en los secretos de las principales empresas nacionales".

El primer ministro de Francia, Jean-Marc Ayrault, comentó que era "increíble un país aliado como EU llegue al grado de espiar las comunicaciones privadas sin justificación estratégica, sin justificación con base en la defensa nacional".

El director nacional de inteligencia de Estados Unidos insistió en un comunicado en que "las acusaciones de que la NSA recabó más de 70 millones" de grabaciones de datos telefónicos de los ciudadanos franceses "son falsas". Sin embargo, el presidente Obama llamó a su homólogo francés, François Hollande, y la Casa Blanca reconoció que las acusaciones habían suscitado "dudas legítimas entre nuestros amigos y aliados".

Negocios en riesgo

El Partido Socialdemócrata de la oposición alemana se pregunta si la Unión Europea puede o debe firmar un tratado de libre comercio con Estados Unidos en el entorno actual. Las negociaciones para la Sociedad Transatlántica de Comercio e Inversiones ya estaban en un estado delicado y no les ayudarán las acusaciones que Le Monde publicó acerca de que la NSA había espiado a grandes corporaciones francesas como la empresa de telecomunicaciones Alcatel-Lucent.

Al Parlamento europeo siempre le ha molestado compartir información con Estados Unidos y durante años se resistió a los esfuerzos del Departamento del Tesoro estadounidense por usar el mecanismo interbancario SWIFT para vigilar el flujo de dinero de los terroristas.

El Parlamento aprobó esta semana una resolución no vinculante  para que se suspendiera el acuerdo al que se había llegado finalmente. Un comité del órgano europeo acordó aplicar medidas firmes para impedir que las empresas estadounidenses que ofrecen servicios de información en Europa transfieran la información a EU sin autorización. Los estados miembros deben aprobar la legislación, pero las cosas no marchan bien para quienes esperan que la disposición se elimine.

Al igual que con las revelaciones de WikiLeaks, los reportes que se basaron en los documentos de Snowden han suscitado bochornos y fricciones en todo el mundo.  La presidente de Brasil, Dilma Rousseff, canceló una visita a Estados Unidos luego de que se afirmara que la NSA había interceptado sus mensajes, además de las comunicaciones de la petrolera estatal, Petrobras, que actualmente es uno de los principales actores de la industria petrolera. Der Spiegel reportó que Estados Unidos también había tenido acceso a los correos electrónicos del expresidente de México, Felipe Calderón, cuando aún estaba en funciones.

Obama trató de sortear en septiembre la tormenta que se avecinaba y dijo: "Empezamos a revisar la forma en la que recabamos información de inteligencia de tal suerte que equilibremos adecuadamente las inquietudes legítimas de seguridad de nuestros ciudadanos y aliados con las inquietudes que todos tienen sobre la privacidad".

Los europeos se han mostrado agradecidos por compartir los beneficios de la labor de la NSA en contraterrorismo y otros ámbitos. Los cables diplomáticos que WikiLeaks filtró revelan que Alemania estaba entusiasmada en 2009 y 2010 por reafirmar los lazos con la NSA para desarrollar lo que se conoce como Sistema de Alta Resolución Óptica (HiROS, por sus siglas en inglés), una constelación de satélites de reconocimiento altamente avanzados.

Los ataques del 11-S cambiaron el espionaje hasta convertirlo en irreconocible y provocó que EU invirtiera grandes sumas en "medios técnicos". La tecnología que el país norteamericano desarrolló desde entonces permite una recopilación de datos de tal magnitud que no puede desmantelarse, pero los límites a su uso representan un reto igualmente enorme.

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A final de cuentas, los europeos necesitan colaborar con Estados Unidos en la recopilación de datos de inteligencia para lidiar con el terrorismo internacional, las amenazas cibernéticas y el crimen organizado. Sin embargo, las acusaciones de Snowden, se hayan reportado de forma veraz o no, han cambiado la percepción de la población y el ambiente en Europa, lo que ha obligado a los líderes como Merkel a asumir una postura más firme.

Al menos ha habido gran margen para el humor negro en medio del intercambio diplomático. "Una pregunta sería: ¿De qué hablan los líderes europeos que valga la pena espiar?", preguntó en Twitter Blake Hounshell, del sitio web Politico, mientras que el jefe de la redacción del New York Times en Londres bromeó: "No estoy seguro de querer espiar en el teléfono celular de Silvio Berlusconi".

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