Un interno de un campo de trabajo chino revela el 'horror' de Halloween

La carta de un preso en uno de los adornos que elaboraba destapó las condiciones de tortura de los centros de castigo de China
Los abusos en centros de trabajos forzados de China
Steven Jiang
Autor: Steven Jiang
(Reuters) -

En plena temporada de Noche de Brujas, cuando las decoraciones de Halloween adornan casi cada hogar de Estados Unidos, Julie Keith, una residente de un suburbio de clase media en Portland, recibió una carta inesperada. 

La carta estaba incluida en un kit de adornos de Halloween de unos 400 pesos, que la mujer había comprado en 2011. Cuando la mujer abrió el paquete para decorar su casa en 2012, se cayó una carta.

En un inglés deficiente mezclado con chino, el autor pedía ayuda: “Si ocasionalmente (sic) compras este producto, por favor envía esta carta a la Organización Mundial de Derechos Humanos. Miles de personas aquí… te agradecerán y te recordarán por siempre”.

Largas horas, abuso

La carta detallaba horas agotadoras, abuso verbal y físico, así como la tortura que tienen que soportar los internos que elaboran los productos, todos en un lugar llamado Campo de Trabajo Masanjia en China.

“Fue sorprendente en un principio y no sabía si era una broma”, recuerda Keith, un director de un programa en una compañía que está a cargo de una cadena de tiendas de segundo mano y centros de donación. “Una vez que leí la carta e investigué en internet, me di cuenta de que quizás esto sí era real”.

“Sabía que había campos de trabajo en China, pero esto me impactó. No tenía idea si esta persona aún estaba viva o muerta en el campo. Es extraordinario que la carta haya llegado desde China”.

Keith atendió el llamado de quién escribió la carta al contactar a grupos de derechos humanos, pero no recibió respuesta. Entonces ella publicó la carta en Facebook, lo que llamó la atención de un periódico local de Oregon.

Mientras el descubrimiento inusual de Keith sobre Halloween se propagaba, su historia ocupó un espacio en las noticias internacionales, poniendo atención sobre uno de los campos de trabajo más conocidos de China y su polémico sistema.

"Yo escribí la carta"

Una mañana de hace unos días, un hombre chino de mediana edad entró en la delegación de CNN en Beijing para contar el extraño descubrimiento del otro lado del mundo. “Vi el empaquetado y supe que los productos estaban destinados a algunos países de habla anglosajona”, dijo. “Sabía acerca de Navidad, pero estábamos haciendo cráneos y cosas similares, la verdad no sabía mucho sobre Halloween", dijo el hombre, que asegura que su idea era "decirle al mundo allá afuera lo que estaba pasando" en el campo de trabajo.

Se trataba del hombre, según su propio testimonio, que escribió la carta que Keith encontró en sus decoraciones de Halloween. Liberado del campo de trabajo, aunque todavía con el temor de que lo enviarán allá de nuevo, aceptó la concesión de su primera entrevista bajo la condición de que CNN ocultara su identidad.

“Mr. Zhang”, nombre ficticio, es un seguidor del movimiento espiritual Falun Gong, que el gobierno chino considera un culto maligno e ilegal desde 1999. El hombre asegura que fue detenido por la policía meses antes de las Olimpiadas de Verano de 2008 en Beijing, y sentenciado a dos años y medio en el campo laboral de Masanjia en el noreste de China.

“Para las personas que nunca han estado ahí, es imposible imaginárselo”, dijo. “Lo primero que hacen es tomar tu dignidad humana y humillarte”. Zhang recordó el uso sistemático de golpizas, privación del sueño y tortura, especialmente dirigido a aquellos que se negaban a arrepentirse.

“Hacer productos era una vía de escape de la horrible violencia. Pensábamos que podíamos protegernos, y evitar la violencia verbal y física mientras estuviéramos trabajando y haciendo bien el trabajo”.

Mensajes secretos

En su plan de exponer el horror del campamento, el hombre cortó en secreto páginas de libros de ejercicios de adoctrinamiento político ya que a los internos se les prohíbe el papel. Un compañero del campo le consiguió otro objeto prohibido: una pluma.

Aprovenchando la relativa libertad de las noches, escribió las cartas acostado de lado para que los guardias solo pudieran ver su espalda. El antiguo interno, egresado de la universidad, dice que le tomó dos o tres días terminar una carta. “Traté de llenar todo el espacio posible en cada hoja”, dijo. “Cada carta era diferente porque tenía que improvisar, recuerdo haber escrito SOS en algunas, pero no en todas”.

“Escribir en inglés fue muy difícil para mí. Había estudiado el idioma, pero nunca había practicado hablándolo o escribiéndolo. Por eso incluí algunas palabras chinas para asegurarme de que el mensaje no fuera a hacer malentendido debido a mis errores en inglés”.

El hombre metió 20 cartas en los paquetes de decoración de Halloween en 2008 y al menos una, en contra de todos los pronósticos, se dio a conocer y tomó los titulares de los medios cuatro años después.

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