Naves autónomas, con tripulación y a control remoto pueden buscar el avión

Hallar los restos de otro vuelo perdido en 2009 llevó a los equipos de búsqueda alrededor de dos años
La aerolínea quiso dar la noticia a los familiares
Autor: Dana Ford
(Reuters) -

El destino del vuelo 370 de Malaysia Airlines dejó de ser un misterio por el momento. El primer ministro malasio dijo este lunes que el avión cayó en alguna parte del océano Índico.

Para los equipos de búsqueda, ese anuncio fue solo el principio. Ahora comienza la cacería del avión y de las pistas para conocer exactamente qué ocurrió.

"La primera tarea es buscar desde la superficie, utilizar dispositivos de escucha, y luego sonares y técnicas de mapeo a través de franjas para intentar localizar campos anómalos de desechos, objetos anómalos en el fondo y ubicar basados en eso", explicó a CNN Ian McDonald, un profesor de oceanografía de la Universidad Estatal de Florida.

"Pero, finalmente, tienes que ir al fondo del océano y buscar… en forma de nido, empezando en un área grande y luego centrándote a medida que la evidencia empiece a indicar dónde pudieran estar los restos", agregó McDonald.

Los equipos pueden usar vehículos tripulados o sin personas en la siguiente etapa de búsqueda.

Un ejemplo de una nave tripulada es el Jiaolong, uno de los sumergibles que soporta mayor profundidad en el mundo. Los chinos lo llevaron a una profundidad de 6.4 kilómetros en 2012, dijo McDonald.

China tiene un rol particularmente importante en la búsqueda del avión de Malaysia Airlines: al menos dos tercios de los pasajeros del Boeing 777 extraviado son chinos.

"Yo no estaría sorprendido de ver a los chinos tomar un rol muy activo para tratar de localizar esta aeronave", dijo McDonald.

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El experto también prevé el uso de dos tipos de vehículos no tripulados: vehículos autónomos bajo el agua y operados de manera remota.

"Los operadores programan un patrón de búsqueda y luego despliegan el vehículo", explicó McDonald sobre la tecnología autónoma. "Navega hasta el fondo, usualmente opera a unos 30 metros o más del fondo y busca con un sonar y otros dispositivos de escucha e intenta encontrar restos", explicó el académico.

"Así, va de un lado a otro —como cortando el césped— y puede operar de manera autónoma por periodos de hasta 24 horas, y luego se recupera y los operadores descargan los datos y tratan de ver si (la nave) localizó algo", dijo McDonald.

El vocero del Pentágono, el contralmirante John Kirby, dijo este lunes que enviaron equipo de la Marina estadounidense a Australia para su utilización en caso de que aparezca un campo de restos. 

El Towed Pinger Locator 25 de la Marina puede localizar grabadoras de vuelo de una aeronave caída a una profundidad de hasta 6 kilómetros. El vehículo autónomo sumergible Bluefin-21 tiene un sonar útil, dijo Kirby. Puede operar a una profundidad de casi 4.5 kilómetros.

En la búsqueda del vuelo 447 de Air France, que desapareció en junio de 2009, se utilizó tecnología similar. Localizar la mayor parte de los restos y la mayoría de los 228 cuerpos en el océano Atlántico tomó cuatro operativos de búsqueda en el curso de dos años.

Una vez que los restos sean localizados, dijo McDonald, los equipos pueden usar vehículos operados de manera remota.

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Tienen un cordón umbilical que va del vehículo a la superficie.

"Los pilotos pueden ver lo que el ROV está viendo en tiempo real. Tienen brazos mecánicos, con garras y elevadores que pueden separar restos", dijo. "La tecnología ROV sería crucial para manipular los restos y descubrir este misterio".

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