Obama prueba una vieja táctica: hablar con el enemigo

La apertura con Cuba podría ser el logro en política exterior que distinga a Obama de sus predecesores
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Stephen Collinson
Autor: Stephen Collinson | Otra fuente: CNN
WASHINGTON (Reuters) -

Desde los primeros días de su primera campaña presidencial, Barack Obama hizo una promesa —hablar directamente con los enemigos de Estados Unidos— que para la mayoría de los políticos parecía ingenua.

La postura provocó burlas tanto de los demócratas como de los republicanos, quienes creyeron que era una irresponsabilidad. Las críticas siguieron a Obama hasta la Casa Blanca.

En el ocaso de su administración, el anuncio que Obama hizo el miércoles respecto a la normalización de relaciones con Cuba es su mejor oportunidad de hacer que esta idea se vuelva una doctrina que trascienda a su presidencia.

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"Cambiar es difícil… en nuestra vida y en la vida de las naciones", dijo Obama. "Cambiar es más difícil cuando llevamos en los hombros el gran peso de la historia. Pero hoy cambiamos porque es lo correcto".

El desafío para Obama siempre ha sido convertir conceptos nobles de política exterior en resultados concretos.

La administración también está trabajando en un innovador acuerdo nuclear con Irán, país que, como Cuba, ha estado distanciado de Estados Unidos desde hace décadas. Sin embargo, aunque hay indicios de avances, esas negociaciones no están terminadas y se han estancado a causa de los detalles y la política interna de ambos países.

Si se miran en conjunto, los acercamientos de Obama hacia Cuba e Irán podrían determinar si deja la Casa Blanca como estadista mundial o como un presidente de grandes ideas inconclusas.

La dinámica ya está influyendo en la incipiente carrera presidencial de 2016. Los republicanos que buscan recuperar la Casa Blanca critican las políticas de Obama, las tildan de temerarias y afirman que restan seguridad a Estados Unidos.

Al día siguiente de declarar que estaba explorando una candidatura para 2016, Jeb Bush dijo que la maniobra era "un exceso exagerado" de la autoridad ejecutiva de Obama.

Marco Rubio calificó la medida de "un intento desesperado y peligroso del presidente por pulir su legado a costa del pueblo cubano".

Anticipándose a la feroz reacción a las maniobras de Obama, un alto funcionario también subrayó que el presidente no cejaría en sus llamados a la protección de los derechos humanos y el desarrollo democrático en Cuba.

Poco después de haberse mudado a la Casa Blanca, en 2009, Obama instruyó al Departamento de Estado de Hillary Clinton que explorara formas de promover una apertura con Cuba, que para entonces ya estaba bajo el mando de Raúl Castro.

Sin embargo, la captura de Alan Gross, un contratista estadounidense, puso un alto al proceso unos meses después.

La iniciativa general de relacionarse con Cuba se reinició hasta que se llegó a un acuerdo para la liberación de Gross, el miércoles, aunado a un intercambio paralelo de agentes de los servicios de inteligencia de ambas partes.

En una medida similar a su intento por poner fin a 30 años de enfrentamiento con Irán, Obama autorizó que se abriera una vía diplomática secreta hacia Cuba a principios de 2013, según declaraciones de altos funcionarios estadounidenses que pidieron el anonimato. El primero de una serie de encuentros cara a cara para abordar la amplia gama de agravios de ambas partes tuvo lugar en Canadá en junio de 2013.

Ben Rhodes, redactor de discursos que se ha vuelto uno de los confidentes políticos más cercanos de Obama, encabezó la delegación estadounidense junto con Ricardo Zuñiga, el principal experto en Latinoamérica del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos.

En retrospectiva, el apretón de manos de Obama con Raúl Castro en el homenaje a Nelson Mandela que se celebró en Sudáfrica hace un año pudo haber sido un indicio de la diplomacia que se desarrollaba tras bambalinas.

Sin embargo, es claro que los actos del miércoles fueron los de un presidente que está atento a su legado y que, con solo dos años más de mandato, sigue buscando los importantes logros políticos que eludieron a sus predecesores.

"Este es un momento creador de legados", dijo a CNN Julia Sweig, experta en Cuba del Consejo de Relaciones Exteriores de Estados Unidos.

Carl Meacham, experto en Latinoamérica del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, dijo que la iniciativa de Cuba tenía potencial para darle cuerpo a un currículum presidencial que necesitaba grandes logros.

"En una presidencia que en el mejor de los casos ha obtenido logros modestos en la región… lograr que Estados Unidos tome la vía de la normalización es un legado evidente de Barack Obama", dijo.

La presidencia de Obama ha sido, en muchas formas, un intento por lograr una iniciativa radical estilo "Nixon a China", desde sus llamados a eliminar las armas nucleares, su petición de "empezar de nuevo" con las naciones musulmanas en su discurso en El Cairo en 2009 y su iniciativa para llegar a un acuerdo nuclear con Irán.

Pero, con frecuencia, las buenas intenciones de Obama desaparecen bajo la caótica política mundial. Los levantamientos de la Primavera Árabe y las campañas autoritarias y guerras civiles subsiguientes restaron relevancia a sus reflexiones de El Cairo.

El surgimiento de ISIS ha desafiado a Obama y a su afirmación de haber terminado con la guerra en Iraq; la suerte de Afganistán es incierta luego de que la OTAN terminara sus operaciones de combate en diciembre.

Otras iniciativas también han fracasado, como ocurrió con la "reiniciación" de relaciones con Rusia tan anunciada en el primer mandato, pero que quedó destruida por el regreso de Vladimir Putin al poder. La iniciativa de paz en Medio Oriente de John Kerry ha fracasado.

Con todo, el esfuerzo de Estados Unidos por promover un cambio político en Myanmar fue un éxito, aunque depende del grado de democracia que permitan las fuerzas armadas de la nación del sureste asiático.

Cuba puede apuntalar la reputación de Obama en el hemisferio occidental, cuyos líderes han aumentado la presión para que haya una apertura seria con el gobierno cubano.

"Este presidente va a recibir una enorme cantidad de apoyo de la mayoría de los jefes de gobierno de América Latina", dijo Sweig.

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El impactante anuncio sobre Cuba es otro indicador de las oportunidades geopolíticas que se abren ante la administración de Obama mientras los precios mundiales del petróleo caen. Los líderes cubanos bien podrían haberse mostrado más receptivos a los avances de Estados Unidos en vista de que Venezuela, su patrocinador en la región, está cayendo junto con los precios de los energéticos.

La economía de otro de los aliados de Cuba, Rusia, también está cayendo por la misma razón y los analistas dijeron que el gobierno cubano tal vez haya decidido que la mejor oportunidad de lograr la estabilidad económica es acercarse a su antiguo enemigo: Estados Unidos. Fue un giro del destino que da a Obama una oportunidad más para cumplir esa promesa que hizo en 2007.

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