Francia y Nigeria, dos países que reaccionan muy diferente al terrorismo

Los expertos señalan que es un error minimizar la amenaza que representa Boko Haram y su ofensiva en el norte de Nigeria
Militantes de Boko Haram  Nigeria
Autor: Jeremy Diamond | Otra fuente: CNN

Casi inmediatamente después de que se difundiera la noticia de los primeros ataques terroristas en los que murieron 17 personas en toda Francia, la comunidad internacional se unió bajo la etiqueta "Je suis Charlie" en Twitter. Unos días después, los líderes internacionales entrelazaron los brazos con sus homólogos franceses para encabezar una marcha histórica en la que participaron millones de personas.

Mientras tanto, una niña que al parecer tenía 10 años y llevaba unos explosivos atados a su cuerpo estalló el sábado 10 de enero y mató a al menos 20 personas en Nigeria, un país cuyos encuentros con el terrorismo también suscitaron una etiqueta (#BringBackOurGirls). Los militantes de Boko Haram mataron a alrededor de 2,000 personas, la mayoría civiles, en una masacre que inició el fin de semana anterior al ataque terrorista contra la revista francesa Charlie Hebdo, en el centro de París.

Ambos ataques son desconcertantes y horripilantes en su propio sentido, no obstante, uno fomentó una reacción internacional sin precedentes (una demostración popular de fuerza que rivalizó con la reacción al 11-S), mientras que la respuesta a los ataques en Nigeria palideció a su lado.

Estas son algunas de las razones:

Simbolismo

El ataque terrorista contra la publicación satírica, Charlie Hebdo, no solo fue violenta, sino sumamente simbólica.

Por un lado, los terroristas de Nigeria atacaron a los civiles inocentes en un pueblo estratégico del norte de Nigeria y en un mercado muy concurrido; por el otro, los pistoleros que irrumpieron en las oficinas de Charlie Hebdo atacaron uno de los valores más preciados de Francia: la libertad de expresión.

El ataque pronto provocó la difusión en las redes sociales de la etiqueta y la imagen que proclamaba "Je Suis Charlie". De una forma en la que pocos países podrían hacerlo, el pueblo francés tomó el ataque contra Charlie Hebdo como un ataque contra el núcleo mismo de la Constitución y los valores de su país, un país en el que el límite entre la política y la cultura a menudo se difumina y en el que las críticas y las burlas a los funcionarios públicos se acercan a la controversia, no se alejan.

Es una relación especial con una libertad por la que se peleó y se ganó más de una vez a través de una revolución sangrienta que incluso el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, reconoció en su reacción ante el tiroteo en Charlie Hebdo.

"Ningún país sabe mejor que Francia que la libertad tiene un precio porque Francia dio a luz a la democracia misma", dijo.

Los estadounidenses pueden identificarse directamente con los ataques a la libertad de expresión, dijo el exembajador de Estados Unidos en Nigeria, John Campbell.

Opinión: No solo es Francia, ahí está el horror en Nigeria con Boko Haram

Más allá de la veneración generalizada del pueblo francés a la libertad de expresión, Francia es un país lleno de simbolismos contenidos en su lema nacional: Liberté, Égalité, Fraternité (Libertad, Igualdad, Fraternidad).

El presidente de Francia, François Hollande, adoptó rápidamente ese simbolismo que provocó que millones de personas salieran a las calles en París, en ciudades de toda Francia y todo el mundo y llamó a la unidad nacional en un discurso que se centró en la ardiente creencia de Francia en la libertad.

Mientras la reacción a los ataques en París evolucionó naturalmente en las redes sociales, Hollande y su gobierno aprovecharon con éxito el sentir del público y amplificaron su voz.

En contraste, el presidente de Nigeria, Goodluck Jonathan, tenía preocupaciones más apremiantes que emitir un desafío ante los ataques que una vez más buscan socavar la soberanía misma de su país.

De hecho, mientras Jonathan emitía un comunicado en el que condenaba el ataque contra Charlie Hebdo y ofrecía "solidaridad total" con el pueblo de Francia, omitió hacer lo mismo para las víctimas del terrorismo en su propio país. Jonathan buscará la reelección en febrero y las atrocidades de Boko Haram son lo último que quiere tocar.

Además, los ataques en Nigeria apenas se han difundido más allá de las fronteras del país, dijo Campbell.

"Ni siquiera han tenido un gran impacto en Lagos", dijo Campbell, refiriéndose a la ciudad más poblada de Nigeria.

En contraste, los ataques contra la libertad de expresión han resonado no solo en Francia, sino en todo el mundo.

"Los estadounidenses pueden identificarse con los ataques a la libertad de expresión. Pueden identificarse directamente con el terrorismo y el impacto en Francia se compara al impacto del 11-S en Estados Unidos", dijo Campbell. "En contraste, se considera que Boko Haram es una especie de guerra civil… y todo está ocurriendo muy, muy lejos".

Sin embargo, Hollande se encontró con una oportunidad: la de dar un giro a su suerte política adversa y ayudar a unificar a una sociedad que está cada vez más fracturada por la política.

Un país que llora por la unidad nacional perdida

Los ataques hicieron reaccionar a Francia y provocaron el renacer de un sentido de unidad nacional que no se había visto cuando menos desde el último Mundial de futbol.

Hollande ha registrado la popularidad más baja de cualquier presidente en la historia de Francia: solo el 13% aprobaba su dirigencia a finales de 2014.

Los apuros económicos han provocado el descenso de la popularidad de Hollande y han propiciado el surgimiento del Frente Nacional, el partido de extrema derecha de Francia. Tras varias oleadas de inmigración, el Frente Nacional y su plataforma xenófoba y proteccionista prosperan gracias a la percepción de que la inmigración está cambiando el color y el significado de la nacionalidad francesa y desafiando a la identidad francesa misma.

Sin embargo, la reacción a los ataques fue para el Frente Nacional y para Marine Le Pen una bofetada que solo Charlie Hebdo (que satirizaba regularmente al partido y a su líder) podía dar.

Le Pen decidió no asistir a la marcha porque no la invitaron expresamente, aunque el evento estaba abierto a cualquier participante.

Los manifestantes en París proclamaron una unidad nacional que contrastó profundamente con el discurso divisivo del Frente Nacional.

Los cristianos, musulmanes y judíos, los inmigrantes y las personas que tienen profundas raíces en Francia se unieron para proclamar "Je Suis Charlie". Pero no fue todo lo que proclamaron.

Los musulmanes se unieron a las personas que llevaban carteles en los que se leía "Je Suis Juif"(Soy judío), declaración poderosa que contrarrestaba no solo al ataque contra los judíos del tercer pistolero, Amedy Coulibaly, sino los reportes cada vez más preocupantes del creciente antisemitismo en Francia que están provocando que miles de judíos franceses emigren a Israel.

Todos cantaron al unísono La Marsellesa, el poderoso grito de unidad e himno nacional de Francia.

Temores compartidos

Aunque los ataques terroristas fracasaron en acallar las críticas a sus ambiciones islamistas, los ataques despertaron los temores por los terroristas locales y por los combatientes extranjeros, no solo en Europa, sino en Estados Unidos.

Los tres pistoleros que sitiaron París por varios días no solo eran ciudadanos franceses, sino que dos de ellos afirmaban que estaban afiliados a al Qaeda en la Península Arábiga, mientras que Coulibaly juró lealtad a ISIS, el grupo islamista que ha asolado partes de Siria e Iraq e inspirado a los radicales de todo el mundo.

Los ataques provocaron que los oficiales de los servicios de inteligencia estadounidenses analizaran sus bases de datos sobre terrorismo y reevaluaran las amenazas potenciales; el secretario de Prensa de la Casa Blanca, Josh Earnest, habló del riesgo que enfrentan los países como Estados Unidos y Francia en su lucha contra ISIS.

Sin embargo, los ataques de Boko Haram en Nigeria no despiertan los mismos temores en Occidente, de acuerdo con Mike Rogers, expresidente del comité de Inteligencia de la Asamblea de Representantes de Estados Unidos.

"Muchos ven a Boko Haram y lo relacionan más con un grupo separatista que con un grupo con una ideología como la de al Qaeda. Creo que eso es un error", dijo Rogers, quien ahora es columnista de seguridad nacional de CNN. "Si tienes un grupo que es tan cruel y que muestra tal desprecio por la vida humana, que está creciendo y está tratando de reclutar gente para su causa, es un problema enorme".

Al Qaeda en el Magreb (AQM) fue alguna vez la mayor fuente de recursos de Boko Haram, explicó Rogers; AQM ha influido en gran medida en las tácticas del grupo nigeriano.

Aunque Boko Haram no es una gran amenaza para Estados Unidos como lo es ISIS, Rogers cree que las autoridades estadounidenses deberían estar más preocupadas por Boko Haram, particularmente porque las economías de los países africanos están en crecimiento y la mayoría busca relaciones comerciales más allá de África.

Lee: 7 preguntas sobre la amenaza de Boko Haram

Si no priva un sentido de urgencia o de amenaza directa, no es probable que el público estadounidense y europeo reaccione a los ataques en Nigeria de la misma forma en la que reacciona a los ataques en París.

Además, los estadounidenses se han insensibilizado a la violencia en el continente africano, dijo J. Peter Pham, director del Centro África del Atlantic Council. Boko Haram mató por sí solo a unas 10,000 personas en 2014.

"Hay cierta noción de que "eso es África, pasan cosas malas. Esto es París, es un país occidental. Esto no debería pasar'", explicó Pham. "Estamos condicionados tras años de reportes procedentes de África que nos indican que esto es de esperarse en África".

Puntos de vista y cobertura mediática total

La gente de todo el mundo vio durante días la persecución y más tarde el tenso enfrentamiento que se desarrolló entre las fuerzas de seguridad francesas y los terroristas. En Francia, en toda Europa y en Estados Unidos, la gente se conectó en las redes sociales y reaccionó en tiempo real mientras observaban cada acontecimiento en los noticieros de televisión por cable o en dramáticos videos publicados en YouTube.

Esa cobertura dominó el ciclo noticioso y se publicó muy poca información en televisión sobre la masacre en el norte de Nigeria que al terminar habría cobrado 2,000 vidas. La mayoría de la gente se enteró del ataque en Nigeria que había empezado el 3 de enero hasta el fin de semana siguiente.

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No solo hay menos reporteros y cámaras de noticieros en Nigeria que en París, sino que la región norte de Nigeria en la que se desarrollaron los ataques es peligrosa y virtualmente inaccesible.

"No hay imágenes de Baga ni de lo que ocurrió allá", dijo Pham, refiriéndose a la ciudad que arrasaron los militantes de Boko Haram. En París todo ocurre "en tiempo real", agregó.

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