Sobrevivientes de la masacre en Kenya relatan cómo esquivaron la muerte

Dos días después del ataque terrorista más mortífero en Kenya, surgen detalles espantosos en los relatos de algunos sobrevivientes
Autor: Christian Purefoy, Greg Botelho y Don Melvin
(Reuters) -

Cuando los hombres armados irrumpieron, descalzos y gritando en swahili, la estudiante Hellen Titus corrió rápidamente a un armario y se quedó quieta. Las balas pasaban zumbando mientras sus compañeros de clase huían hacia la oscuridad en el ataque terrorista a la universidad de Kenya.

Los disparos atravesaban sus cabezas, una tras otra. En el caos, Titus decidió que estaba más segura en el armario.

"Él le decía: 'dispárales, dispárales'", recordó sobre los terroristas que el jueves allanaron su universidad en la ciudad de Garissa, al norte de Kenya, y tomaron estudiantes como rehenes.

Titus sobrevivió al untarse la cara con la sangre de un amigo. Cuando los hombres armados la encontraron una hora después, ella se hizo la muerta.

"Yo solo me froté, me embarré con esa sangre", dijo ella el viernes en el centro que improvisaron para los estudiantes evacuados. "Así los esquivé".

Los hombres armados continuaron la matanza.

Este sábado surgieron detalles más espantosos acerca del ataque terrorista, el más mortífero en Kenya desde que al Qaeda bombardeó la embajada de Estados Unidos en Nairobi, en 1998. El ataque de esta semana perpetrado por militantes somalíes del grupo Al-Shabaab dejó 147 personas muertas.

Dos días después, algunas personas aún no sabían si sus seres queridos estaban vivos o muertos.

Zeddy Godwano no ha dormido durante horas; su hermano aún está desaparecido. Godwano lo ha buscado en los principales hospitales de Nairobi hacia donde la mayoría de los heridos fueron aerotransportados.

"Desde que escuchamos las noticias en la radio y la televisión, me preocupé y corrí hasta aquí en Nairobi para buscarlo", dijo.

Destruidos, horrorizados

La mayoría de amigos y familiares llegaban en oleadas al amanecer, y esperaban pacientemente la confirmación del destino de sus seres queridos. Otros estaban tendidos en el suelo, llorando, demasiado destrozados como para estar de pie.

"Ellos vienen cuando están muy horrorizados... cuando están muy confundidos", dijo la profesora Catherine Oshotha, una psicóloga. "No saben si sus seres queridos están aquí... o si han muerto. Ellos vienen aquí porque han tratado de comunicarse con sus hijos y no lo consiguen o no han escuchado de ellos".

Los militantes asesinaron a 142 estudiantes, tres oficiales de seguridad y dos trabajadores de seguridad de la universidad. El ataque dejó 104 heridos, algunos de ellos en estado crítico, dijeron las autoridades.

Las autoridades llevaron a cabo una búsqueda en el edificio de la universidad. Tres personas –todas ellas estudiantes– fueron encontradas con vida. Una estudiante estaba bajo una pila de cadáveres; otra estaba en un armario. Un estudiante estaba escondido en un baño, dijeron las fuentes.

Cynthia Cheroitich se escondió en un armario, cubriéndose con ropa. La estudiante de 19 años relató a CNN, “estaban disparando para todos lados. Yo no quería abrir los ojos”.

Durante dos días, Cheroitich no se movió. Sin poder buscar agua, se mantuvo hidratada tomando crema para el cuerpo. Cuando la policía entró a su habitación, ella no les creyó. Solo cuando acudió el director de la universidad se convenció de que era seguro salir.

El Ministerio de Educación ha cerrado la universidad indefinidamente.

Una "amenaza a la existencia de nuestra república"

La explosión y los disparos interrumpieron la tranquilidad en el campus, a 145 kilómetros de la frontera de Kenia con Somalia, despertando abruptamente a los estudiantes.

Los hombres armados irrumpieron primero un servicio cristiano de oración, donde mataron a algunos fieles y tomaron a otros como rehenes. Luego se fueron a través del campus con ellos, disparándoles a los que no eran musulmanes y haciendo a un lado a los musulmanes. Testigos dijeron que ellos daban sermones religiosos a medida que asesinaban.

Al-Shabaab ha atacado Kenya desde que en 2011 el país envió tropas a Somalia para ayudar a combatir a los militantes, citando una serie de ataques y secuestros.

El presidente de Kenya, Uhuru Kenyatta pronunció este sábado unas duras palabras para Al-Shabaab, así como aquellos que los apoyan.

En un discurso televisado a nivel nacional, Kenyatta dijo que la lucha de la nación contra el terrorismo “se ha vuelto más difícil por el hecho de que los que planean y financian esta brutalidad están profundamente insertados en nuestras comunidades y fueron vistos previamente como personas ordinarias”.

Kenyatta condenó la “corrupción del peor y más criminal tipo (cuando) los kenianos pagan, esconden y reclutan en nombre de Al Shabaab”.

Inicia el día bien informado
Recibe todas las mañanas las noticias más importantes para empezar tu día.

Describiendo al grupo terrorista como una “amenaza a la existencia de nuestra república”, Kenyatta instó a sus conciudadanos a “decir a aquellos que creen que un califato es posible en Kenya que nosotros somos un estado democrático, indivisible y soberano”.

El viernes, el grupo terrorista dio a conocer un comunicado donde prometía perpetrar más ataques. "No sueñen con seguridad en su tierra hasta que la seguridad sea una realidad en tierras musulmanas", decía.

Ahora ve
Estos perros robots quieren ser tu próxima mascota
No te pierdas
×