La tensión diplomática entre España y Venezuela sube de tono

Maduro afirma que el gobierno de Rajoy apoya el terrorismo; el canciller español considera los calificativos como intolerables
EU y Venezuela tras la Cumbre de las Américas
Autor: Osmary Hernández | Otra fuente: 1

Tras semanas de tensiones, el tono entre España y Venezuela se elevó en las últimas horas.

El Ejecutivo de Madrid llamó a consultas a su embajador en Venezuela horas después de que Nicolás Maduro afirmara que el gobierno de su homólogo Mariano Rajoy apoya el terrorismo y que la Asamblea Nacional venezolana declarara persona non grata al exmandatario de la nación ibérica, Felipe González.

El presidente Maduro denunció que “Rajoy está tras una conjura internacional” para derrocar al gobierno constitucional que preside.

Ante estos nuevas acusaciones de Maduro, el gobierno español no tardó en reaccionar. El ministro de Relaciones Exteriores, José Manuel García-Margallo, consideró que los “calificativos que usan las autoridades —mas nunca el pueblo de Venezuela— son intolerables”.

García-Margallo dijo que, teniendo en cuenta “el grado de irritación verbal” de Maduro, decidió convocar a consultas al embajador en Caracas.

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Según explica el analista internacional Adolfo Salgueiro, esta acción en lenguaje diplomático es una indicación de que hay disgusto entre las partes. Salgueiro dice además que representa el paso previo a que o se arregle la controversia o se rompan las relaciones diplomáticas.

Esto ocurre poco después de que la Asamblea Nacional de Venezuela declarara el martes persona non grata al socialista Felipe González, expresidente del gobierno español.

González se ha unido al equipo de defensa del dirigente de Voluntad Popular, Leopoldo López, encarcelado desde hace un año, y ha pedido públicamente su liberación junto a otros mandatarios iberoamericanos.

La tensión entre ambos gobiernos había tomado fuerza luego que el 14 de abril el congreso español pidiera la liberación inmediata de los líderes opositores encarcelados en Venezuela, entre ellos López, el exlcalde de San Cristóbal Daniel Ceballos y el alcalde metropolitano de Caracas, Antonio Ledezma, ambos imputados por presuntos intentos de desestabilización del país. Todos se declaran inocentes.

Un día después del pronunciamiento del Congreso, el representante de Madrid en Caracas fue llamado a la cancillería venezolana para exigirle no intervenir en los asuntos internos de la nación. Este impasse forma parte de una cadena de altercados entre Madrid y Caracas durante la llamada revolución bolivariana.

El antecedente más reciente fue en octubre de 2014, cuando Maduro llamó a consultas a su embajador luego de que Rajoy se reuniera con Lilian Tintori, esposa de López.

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Para algunos analistas, como Salgueiro, estos altibajos diplomáticos con España y países como Estados Unidos y Colombia forman parte de una estrategia política que consiste en recurrir a enemigos externos. Una táctica que es frecuente —afirma— en los gobiernos tanto democráticos como no democráticos que acarrea el riesgo de tener consecuencias en las relaciones comerciales.

Los intereses españoles en Venezuela han disminuido en los últimos años. En 2014, España exportó el equivalente a unos 580 millones de euros hacia Venezuela, la mitad que el año anterior. Por su parte, el gobierno venezolano, que de momento no ha presentado pruebas de las acusaciones contra Rajoy, asegura que en los próximos días dará a conocer medidas políticas, económicas y diplomáticas contra España.

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