De la calma a la catástrofe: pasajeros narran descarrilamiento de tren

El tren se accidentó este martes provocando la muerte de seis personas y la hospitalización de más de 140 que resultaron heridos
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Autor: Holly Yan y Don Melvin
(Reuters) -

Jeremy Wladis estaba en el último vagón del tren. Había estado en Washington por trabajo el martes, y estaba volviendo a casa en Nueva York.

Entonces sintió la sacudida. El tren se estaba saliendo de las vías.

Wladis, de 51 años, vio “teléfonos, laptops, todo volando”, le dijo al Philadelphia Inquirer. “Había mujeres metidas en el portaequipaje”, señaló. “Ni siquiera sé cómo llegaron ahí”. Una vez que el tren se detuvo, él y otros ayudaron a las mujeres a bajar y escaparon.

Otro pasajero, Daniel Wetrin, de 37 años, le dijo al periódico que el shock inicial fue gentil “comparado con lo que vino después”.

“En cuestión de dos minutos había caos”, dijo.

Lee: Un tren se descarrila en Filadelfia; reportan al menos 6 muertos

Enfermera herida ayuda a otros

Joan Elfman pensó que sus costillas estaban probablemente rotas. Pero, como enfermera, su mente estaba en los otros heridos.

“Vi tantas heridas en la cabeza y caras sangrientas”, le dijo a la cadena afiliada a CNN, KYW. “Hubo muchas fracturas—brazos, hombros, todo tipo de fracturas”.

Cuando el tren 188 de Amtrak se descarriló en Filadelfia la noche del martes, rasgó asientos de pasajeros, derribando algunos. La locomotora se volvió chatarra, las vías se doblaron.

Al menos seis personas murieron y 140 más fueron hospitalizadas —algunas con heridas críticas. Elfman no podía creer el nivel de destrucción. “Esto es una pesadilla”, recuerda haber pensado, “y no puede estar pasando”.

Se sintió una sacudida

El corredor noroeste de Amtrak es una vía de 584 kilómetros que conecta a Washington con Boston. Es la vía férrea más ocupada de América del Norte. Cada día tres veces más personas toman un tren de Washington a Nueva York que las que vuelan la misma ruta.

El tren 188 estaba en su camino de Washington a Nueva York, llevando 238 pasajeros y cinco miembros del equipo al final de un día de trabajo.

El viaje fue tranquilo hasta que el tren pasó por el barrio de Port Richmond, en Filadelfia. Fue ahí cuando Wetrin vio a los pasajeros siendo catapultados de sus asientos.

“Había dos personas encima de nuestras cabezas en el portaequipaje pidiendo ayuda para bajar”, le dijo a CNN. “Era simplemente increíble”.

El tren tomó una curva ‘un poco rápido’

Aún no se ha establecido si la velocidad fue un factor en el descarrilamiento. Pero la pasajera Janna D’Ambrisi dijo que ella pensó que el tren “tomó una curva un poco rápido”.

“Entonces hubo una sacudida. E inmediatamente te dabas cuenta de que el tren se descarriló”, dijo. “Yo fui lanzada encima de una chica a mi lado, sentada en el asiento de la ventana. El tren empezó a inclinarse hacia ese lado, a la derecha. Y las personas del otro lado empezaron a caer sobre nosotras”.

Momentos después, escuchó golpes en el baño. Un hombre adentro estaba gritando. “Estaba tratando de abrir la puerta, pero estaba atorada”, dijo D’Ambrisi. “El metal debe haberse doblado”.

Sigue gateando, ¿ok?

Siete vagones se salieron de las vías. Algunos cayeron de cabeza. Otros lucían como latas de aluminio aplastadas.

Un video subido a Instagram muestra a la gente tratando de ayudar a sacar a los pasajeros. “Siga gateando, ¿ok?” le dice un hombre a un pasajero. “¿Hacia dónde estoy gateando?”, pregunta el pasajero. “Gatee hacia adelante, señor”, dice otro hombre.

 

My train crashed

Un vídeo publicado por Yameen Allworld "Holladay" (@yameenallworld) el 12 de May de 2015 a la(s) 6:35 PDT

‘Gracias, gracias, gracias’

Muchos pasajeros salieron caminando, algunos con camisas ensangrentadas o heridas en la cabeza cubiertas con vendaje. Pero el viaje fuera de la zona del choque también fue peligroso.

“Todos los cables eléctricos que corren paralelos a las vías, cedieron”, dijo Wetrin. “Había cables cortados colgando por ahí”.

Muchos pasajeros, incluyendo el representante Patrick Murphy, alabaron a los bomberos y la policía, que llegaron en cuestión de minutos.

“Muchas gracias a todos los rescatistas —allí en cuestión de minutos”, tuiteó Murphy. “Gracias, gracias, gracias”.

‘Por suerte, sigo aquí’

No todos los rescatistas estaban uniformados. “Mi hijo volvió y sacó a todos de nuestro vagón”, dijo Joan Elfman. “Había una apertura muy pequeña en la puerta y logramos salir”.

Su hijo, Max, le dijo a KYW que su prioridad fue sacar a su madre del tren. Después volvió para ayudar a los extraños.

“Por suerte, sigo aquí, sigo caminando”, dijo Max Elfman. “Así que pensé en hacer lo mejor para ayudar porque vi a todo el mundo —podía ver sangre en las caras de las personas. No se podían mover… Así que intenté hacer lo mejor para sacar a la gente de ese vagón”.

Don Lemon y Tina Burnside contribuyeron a este reporte.

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