Los incontables tributos a la bandera de la Confederacion en todo EU

Para muchas personas, los monumentos que honran a los confederados en todo el sur de Estados Unidos deben servir de recordatorio histórico
La bandera de la Confederación que está en el Capitolio de C  La bandera de la Confederación que está en el Capitolio de Carolina del Sur y que será removida
Autor: Ashley Fantz
(Reuters) -

Aunque retiren la bandera de la Confederación, sigue habiendo mucho qué ver en el Capitolio estatal de Carolina del Sur.

Una estatua de bronce de dos metros y medio del político estadounidense Ben Tillman se alza sobre un pedestal de granito y alaba su "vida de servicio y de logros" como gobernador y senador federal en los albores del siglo XX, pero no menciona los linchamientos por los que era famoso.

No lejos de allí hay un busto tamaño natural de J. Marion Sims, el médico del siglo XIX cuyos avances en la ginecología fueron resultado de cirugías experimentales en esclavas.

Hay homenajes al líder de la caballería confederada, Wade Hampton III y a los acérrimos defensores de la esclavitud John C. Calhoun, George McDuffie, Robert Hayne.

También se honra a James F. Byrnes y a Strom Thurmond, personajes de la historia más reciente de la política de Carolina del Sur. En una época en la que la segregación se combatía, ellos eran unos de sus más apasionados defensores.

Aunque hay un monumento a los afroestadounidenses como grupo, no se honra a ningún individuo de color en los terrenos del Capitolio, salvo por una mención en el monumento de Thurmond de su hija mulata, Essie Mae Washington-Williams, cuya identidad se mantuvo en secreto hasta seis meses después de su muerte.

Este miércoles, una semana después del tiroteo que provocó la muerte de nueve feligreses negros (entre ellos un senador estatal) en una iglesia de Charleston, los legisladores de Columbia, la capital del estado, discutían si era hora de arriar la bandera.

Dylann Roof, habitante de Carolina del Sur de 21 años, dijo a la Policía que había disparado contra los feligreses porque quería iniciar una guerra racial.

Sin embargo, la bandera es solo una cosa en un lugar, en un estado.

Incontables calles, parques, escuelas y monumentos de todo el país llevan nombres de líderes de la Confederación y segregacionistas y la bandera ondea en varios estados más, frente a tribunales y edificios gubernamentales. La bandera de batalla de la Confederación y la bandera nacional se incorporan en las banderas de los estados de Mississippi y Georgia, respectivamente.

"Hay miles de lugares en Estados Unidos (no sé si sea posible saber cuántos) en los que se honra a la Confederación", djo Maureen Costello, del grupo Southern Poverty Law Center, que vigila la actividad de los grupos de odio.

"Cuando nombramos esos lugares o no cambiamos los nombres de los lugares que han existido desde hace años, permitimos que el Estados Unidos blanco dé a entender algo al Estados Unidos negro: 'no solo negamos su experiencia, sino que vamos a celebrar a la gente que celebró su opresión'".

Los monumentos son un reflejo de su época

A lo largo de la pasada década, parece que ha habido presión cultural para reevaluar las razones por las que siguen existiendo estos lugares que llevan el nombre de grandes líderes que lucharon a muerte para defender la esclavitud en un país que pregona haber logrado grandes avances en las relaciones raciales.

"De ciertas formas, depende del momento en el que se construyeron estos lugares y monumentos", dijo Kenneth Janken, director del Centro para el Estudio del Sur de Estados Unidos de la Universidad de Carolina del Norte (UNC, por sus siglas en inglés) en Chapel Hill.

Dijo que hay algunos periodos significativos en la historia en los que hubo gran presión por erigir monumentos a la Confederación o por nombrar lugares en honor a sus líderes.

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El primero se dio después de la Guerra Civil, cuando las derrotas del Sur aún estaban frescas en la memoria. Otro se dio en las décadas de 1950 y 1960, como reacción al movimiento por los derechos civiles, explicó.

Lo que está ocurriendo ahora en Carolina del Sur podría ser otro repunte en esa cronología, dijo.

"Cada generación escribe su propia historia. Es una lucha", dijo. "El que haya una bandera ondeando sobre el palacio de gobierno o a la vista del palacio de gobierno… debemos recordar que las pusieron allí porque una de las partes tenía el poder de hacerlo".

En Georgia se implementó en 1956 una bandera estatal que incluye la bandera de batalla de la Confederación.

En 2003, el gobernador Roy Barnes ejerció su autoridad ejecutiva (a pesar de la intensa oposición) para cambiar la bandera. Se cree que pagó por ello en las siguientes elecciones, ya que Sonny Perdue resultó electo. Perdue dijo que volvería a implementar la bandera de batalla y, aunque no lo hizo, la bandera se izó en otras partes del estado.

La bandera actual de Georgia es casi idéntica a la bandera nacional de la Confederación, salvo porque incorpora el escudo estatal de Georgia.

En abril se reportó que una división local de los Hijos de la Confederación izó la bandera de batalla sobre el tribunal del condado en Summerville, Georgia, con la autorización del gobierno local. Eso irritó a muchas personas, entre ellas al primer alcalde afroestadounidense del municipio.

La base de datos del Centro Nacional para las Estadísticas de la Educación de Estados Unidos muestra que hay al menos 20 escuelas que llevan el nombre de Robert E. Lee en Estados Unidos. Nueve llevan el nombre del general confederado Stonewall Jackson.

Las comunidades se han debatido desde hace años si se deben cambiar los nombres de algunos lugares. En Memphis, Tennessee, se presentaron demandas para intentar cambiar el nombre de tres parques que tienen el nombre de líderes confederados, entre ellos Nathan Bedford Forrest, el primer gran mago del Ku Klux Klan.

Hace poco, en Texas circuló una petición para retirar del campus de la Universidad de Texas en Austin una estatua de Jefferson Davis, presidente de la Confederación.

No solo sureño y no solo blanco

No todas las representaciones de los íconos de la Confederación se usan para venerarla. Algunas personas han tratado de darle un nuevo sentido a la bandera con la intención de eliminar su significado histórico, de la misma forma en la que muchas personas usan la palabra que empieza con "n"en sentido coloquial.

Algunas opiniones (y las personas que las sostienen) simplemente se salen del guion.

Byron Thomas, estudiante negro de 23 años de la Universidad de Carolina del Sur, señaló en iReport de CNN que había investigado sobre la bandera porque tenía curiosidad sobre un antepasado que según él peleó para la Confederación.

"No voy a darle la espalda a lo que hizo por el Sur", dijo. Él tiene una bandera colgada en una ventana de su departamento.

"Me encanta presumirla cuando la gente entra en mi habitación", escribió. "Tengo la bandera estadounidense, la bandera de Carolina del Sur y la bandera de la Confederación. No me avergüenzo por las banderas a las que apoyo".

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Logan Jaffe, periodista de la cadena WBEZ, recabó ejemplos irónicos, entre ellos el que Kanye West haya usado la bandera; el de un pintor que la incluye en su obra, y el de Karen Cooper, una mujer negra de Richmond, Virginia, a quien le gusta ondear la bandera porque para ella representa simplemente el orgullo sureño.

Si Cooper quisiera comprar una placa de la bandera de la Confederación para su auto, tal vez se le esté acabando el tiempo. Esta semana, el gobernador Terry McAuliffe anunció que pretende prohibirla.

Podría ir a Texas a comprar una bandera miniatura en la tienda de regalos del Capitolio estatal. Si eso no funciona, podría viajar al norte para conseguir más emblemas de la Confederación.

En 2007 se levantó un monumento a la Confederación en Georgetown, Delaware.

Hay una estatua en honor a los Estados Confederados de América en Baltimore, la ciudad que sufrió los disturbios en abril por la muerte de Freddie Gray, un hombre negro que estaba bajo la custodia de la Policía.

Eso nos lleva de vuelta a algo que inquieta a Janken, de la UNC. Es importante arriar la bandera de la Confederación en Carolina del Sur, cierto, pero no deja de pensar en Michael Brown, el adolescente negro desarmado al que mató un agente de la Policía de Ferguson, Missouri; en Tamir Rice, el niño negro desarmado de 12 años al que mató un agente blanco de la Policía de Cleveland; Trayvon Martin, el adolescente negro desarmado al que mató un coordinador de vigilancia vecinal, George Zimmerman, en Florida; en Eric Garner, el hombre negro desarmado que murió después de un forcejeo con la Policía en Nueva York.

En el caso de Gray se ha consignado a seis agentes por cargos que van de detención ilegal, mala conducta, agresión y homicidio involuntario.

"Pero ¿por qué seguimos retomando estos símbolos?", preguntó Janken. "En ciertos sentidos es una distracción. Están matando a la gente. Puedes derribar un símbolo, pero eso no significa que no puedas abordar los problemas que esos símbolos representan".

El ambiente en Carolina del Sur se siente diferente

Tom Hall, de Carolina del Sur, ha pensado mucho en el significado de todos estos monumentos y estatuas.

Nació en una granja en Chester, es abogado y ha pasado los pasados cuatro años haciendo un documental en el que pregunta por qué la gente de Carolina del Sur ondea la bandera de la Confederación.

"Nunca he entendido por qué la mantenemos allá arriba, ondeando en el Capitolio, cuando hiere los sentimientos de cada persona negra. ¿Por qué estamos tan enganchados con esa bandera?", dijo el hombre de 47 años. "Puedo decirles que en ninguno de los libros de historia que leí mientras crecía lo explican de forma honesta".

La película se titula Compromised y relata con lujo de detalles y con mucho oficio la relación del estado con la esclavitud y la forma en la que las actitudes y las costumbres racistas han cambiado con cada generación de acuerdo con la moral y las políticas del momento.

Entrevistó a docenas de personas, entre ellas a varias que estuvieron presentes en 1961, cuando se izó la bandera en señal de desafío de parte de algunos legisladores frente al movimiento de integración y de los derechos civiles del gobierno federal.

Hall planea dar todo el dinero que se recaude en el estreno de su película este sábado, en el cine Nickelodeon de Columbia, a la Iglesia Episcopaliana Metodista Africana, el sitio de la masacre del 17 de junio.

Conocía al senador estatal, Clementa Pinckney, quien era el pastor principal de la iglesia y fue una delas víctimas. "Era una persona gentil y maravillosa, con una poderosa consciencia moral", dijo Hall, con la voz llena de emoción.

El creciente movimiento entre los legisladores y los líderes locales por retirar la bandera de los terrenos del Capitolio es más que política, dijo. "Estoy orgulloso del Partido Republicano por alzar la voz, como creo que lo han hecho. Han hecho lo que nunca me hubiera esperado", dijo. "Algunos de estos legisladores… es por Pinckney. Amaban a ese hombre".

Pero parece que el ambiente en Carolina del Sur se siente diferente, dijo.

Pudo sentirlo en los mítines en los que ha hablado, a los que ha asistido, en donde los líderes y la gente común de diferentes razas, edades y experiencias se han reunido. Espera que el momento dure lo suficiente como para que se hable en serio acerca de la raza. Espera que se extienda más allá de cualquier ceremonia para arriar una bandera.

"Si llevas a tu hijo de 12 años al Capitolio y leen las placas de las estatuas, pensarías: '¡Vaya! Qué agradable grupo de hombres blancos'. Es casi como si sus mamás hubieran escrito esas descripciones", dijo.

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"Lo que necesitamos hacer es conservar esos monumentos", insistió Hall. "Conservarlos para que todos recordemos. Pero hay que agregarles algo, contar la verdad sobre quienes eran y qué hacían. Contar la verdad completa de nuestra historia".

Con información de Christina Zdanowicz.

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