La mujer que encontró a su abuelo en una leyenda de América Latina

Marcia Tambutti decidió explorar su pasado familiar para descubrir el lado más humano de uno de los líderes más importantes del siglo XX
salvador allende documental
salvador allende documental  salvador allende documental
Autor: Sofía Sánchez Morales | Otra fuente: CNNMéxico

Marcia Tambutti siempre tuvo conciencia de la importancia de su abuelo en la historia del continente americano.

En casa se hablaba de él como de un héroe ajeno, de sus logros y de su capacidad política, pero no de sus risas ni de sus viajes a la playa.

En su infancia, Marcia asistía a los homenajes que se realizaban para él en México y le impresionaba ver a los adultos presentes con lágrimas en los ojos. Ella tenía menos de dos años de edad cuando su abuelo se suicidó.

“Es muy difícil sentirse relacionado como con una estatua, por decirlo así, con un busto, con un héroe”, explica en entrevista con CNNMéxico.

Por eso, decidió ahondar en el baúl de los dolorosos recuerdos familiares para descubrir el lado más humano, para realmente conocer a su abuelo, el expresidente chileno Salvador Allende Gossens.

“Casi desde que tengo conciencia he sabido que mi abuelo era Allende. De alguna manera creces con una figura que es admirada en México, en general por todos, y en especial en la comunidad chilena. La gente tenía afiches en su casa, se hacían actos de homenaje y su recuerdo generaba muchas emociones en los adultos, a veces se les llenaban de lágrimas los ojos”, cuenta Tambutti.

“Más bien la sensación que no tenía era que él era mi abuelo, era una figura pública”.

El 11 de septiembre de 1973, bajo el bombardeo del ejército que debía protegerlo, el presidente Allende se suicidó en el Palacio de la Moneda, mientras el general Augusto Pinochet llevaba a cabo un golpe de Estado que acabaría con los ideales de izquierda en la nación sudamericana.

Marcia, su madre María Isabel, su tía Carmen Paz, y su abuela Hortensia Bussi obtuvieron asilo político en México, y en este país rehicieron sus vidas. Sin embargo, hablar de Chicho —como llamaban a Allende—, observar las fotos familiares, hablar de la tía Beatriz —la segunda hija del expresidente, quien se suicidó en Cuba en 1977—, eran temas tabú para la familia.

“Tenía esa sensación, esa necesidad de búsqueda, de remitirme a una imagen que fuera más cotidiana, a saber cómo era en mi familia”, comenta a 107 años del nacimiento de una de las personalidades más importantes de América Latina.

Del baúl a las pantallas

La nieta mexicana de Allende -como le llaman a Marcia- viajó a Chile en 2008 para realizar un documental sobre su abuelo y poder establecer con él “una relación, aunque fuera póstuma”. Además de recuperar los álbumes familiares robados durante el golpe de Estado, tuvo conversaciones con más de 30 colaboradores, familiares y amigos del también médico cirujano.

Una de las molestias más grandes que tuvo, cuenta la bióloga, fue “la incapacidad” que hallaba en la gente de criticar a Allende.

"Fui entendiendo poco a poco que la relación que construía con las personas que trabajaban con él era muy cálida y tan buena en todos los niveles; me sorprende la capacidad de él de ver al otro, y de construir una relación tan leal y fuerte, como dinámica y viva. Fue de las cosas más gratas, darse cuenta de que muchas de las cosas que te dicen pues no eran exageraciones, era realmente un tipo en cierto sentido extraordinario”.

Ahora Marcia Tambutti, cuyo documental Allende, mi abuelo Allende se estrena este año, tiene una visión más compleja de una de las principales figuras políticas del siglo XX: “lo definiría como un tipo con muchísima energía, imparable, incansable, pero muy cálido, muy observador, con los pies en la tierra, era muy buen papá, no sé si tan buen esposo. Juguetón pero a la vez con un gran sentido de compromiso con su pueblo, un compromiso incluso con la historia”, cuenta la realizadora.

Aunque temía que la cinta no le gustara a su familia o “que se sintieran demasiado expuestos”, Marcia cuenta que les ha servido como una especie de terapia que les permitió poder conversar “nuestros temas dolorosos, o ver fotos en familia. Fue muy positivo en ese sentido, nos permitió seguir compartiendo más”.

La película fue distinguida el mes pasado con el premio El ojo de oro como el mejor documental proyectado en todas las secciones del Festival de Cannes en su edición número 68. En opinión del jurado se trató de "un trabajo delicado que explora la intimidad de una familia con un gran pudor”.

Inicia el día bien informado
Recibe todas las mañanas las noticias más importantes para empezar tu día.

Para Tambutti el mayor mérito de este documental es que le permitió “dotar de carne a algo que antes podía ser casi un mito, alguien inaprensible”.

Y por fin, Marcia pudo ver a su abuelo en la figura de Salvador Allende.

Ahora ve
Conductor atravesó la vitrina de una pizzería en París y mató a una niña
No te pierdas
×