Un escándalo sexual sacude al antiguo monasterio de Shaolin en China

Un supuesto miembro del templo acusó al abad Shi Yongxing de estafador y mujeriego en las redes sociales de China
Shi Yongxin  Shaolin
Autor: Steven Jiang | Otra fuente: CNN

El templo de kung fu más famoso del mundo está luchando con una creciente lista de acusaciones escandalosas contra su polémico abad.

Fundado hace más de 1,500 años y hogar de unos 3,000 monjes, el monasterio de Shaolin, en el centro de China, es famoso por su práctica tradicional ancestral del budismo zen y de las artes marciales.

Sin embargo, desde el fin de semana pasado, una persona que se identificó como miembro de los shaolin publicó una serie de acusaciones explosivas en las redes sociales de China y retrató al abad Shi Yongxin como estafador y mujeriego con hijos ilegítimos.

El acusador, que se hizo llamar Shi Zhengyi ("interpretar la justicia", en chino), incluyó documentos que datan de finales de la década de 1980 en los que presuntamente se muestra que lo expulsaron de Shaolin después de que su propio maestro lo acusara de robo y otras faltas.

Entre las pruebas que se publicaron en internet están el acta de nacimiento de uno de los supuestos hijos ilegítimos que el abad tuvo con una amante, así como fotos de la madre y del hijo.

Las publicaciones se volvieron virales y llamaron la atención de los internautas y de los medios estatales chinos a causa de la fama nacional de Shi Yongxin.

'Insultos maliciosos'

En un comunicado furibundo que publicó en su sitio web oficial el domingo 26 de julio, el monasterio de Shaolin negó todas las acusaciones, las tachó de "inventos, insultos maliciosos y difamación" que dañan no solo la reputación del abad, sino la imagen del templo.

El monasterio señaló que presentó una denuncia penal contra Shi Zhengyi. CNN llamó repetidamente el miércoles a la Policía de la ciudad de Dengfeng, en la provincia de Henan (en donde se sitúa el templo), sin éxito.

Tampoco se logró contactar a Shi Zhengyi, quien dijo que había enviado toda la información de sus publicaciones a las autoridades.


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Un líder polémico

La controversia siempre ha estado cerca de Shi Yongxin desde que se volvió abad de Shaolin en 1999.

Tiene astucia política y es amigo de los medios; a menudo se le ve viajando por el mundo con un iPhone en la mano, reuniéndose con líderes mundiales y titanes del mundo industrial como la reina Isabel II de Reino Unido o el director ejecutivo de Apple, Tim Cook.

Sin embargo, los escándalos han acosado al monje budista desde hace años: reportes de que las autoridades locales le dieron un auto de lujo y un manto de 25,000 dólares (unos 387,000 pesos); rumores de que contrata prostitutas y tiene amantes.

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Su enfoque aparentemente singular sobre la promoción del estilo shaolin y la forma en la que lo ha convertido en un negocio multimillonario ha suscitado las críticas más feroces.

Luego de que extendiera un cheque por 3 millones de dólares (unos 46 millones de pesos) a una ciudad australiana este año para que construyeran una filial de Shaolin, Shi Yongxin se defendió ante la agencia noticiosa estatal china, Xinhua.

"Si China puede importar centros turísticos de Disney, ¿por qué otros países no pueden importar un monasterio Shaolin?", dijo en marzo. "La promoción cultural es una empresa dignificante".

Lucha contra la corrupción

Sin embargo, las más recientes acusaciones contra Shi Yongxin lo hacen ver como un monje corrupto en una época en la que el presidente de China, Xi Jinping, juró erradicar la corrupción que desde hace mucho ha causado el descontento de las masas en este país de 1,300 millones de habitantes.

Con el objetivo expreso de ir detrás de "tigres y moscas" (funcionarios de todos los niveles), la campaña masiva de Xi ha llevado a la detención y la condena de miles de personas por corrupción.

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Shi Yongxin es legislador nacional en el Parlamento de China, así que se le puede considerar un funcionario. El acusador dio a su publicación original el título: "¿Quién inspeccionará a este gran tigre, el abad del monasterio de Shaolin?".

En medio de todo el frenesí mediático y el bullicio en internet, parece que el abad halló la paz interior.

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"No he hecho nada culpable, así que no tengo miedo de que los demonios vengan a tocar a la puerta", dijo a los reporteros el lunes 27 de julio, citando un viejo refrán chino para hacer énfasis en que tiene la consciencia tranquila.

Con información de Shen Lu en Beijing.

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