La reforma fiscal de Trump y el inminente riesgo para la economía de EU

Wall Street parece estar apostando a que muchos presidentes ejecutivos gastarán sus ahorros fiscales en sus accionistas, no en sus trabajadores.
Reforma fiscal  La propuesta del presidente de Estados Unidos apunta a ser la mayor modificación tributaria en el país desde hace décadas.  (Foto: AFP)
(CNNMoney) -

El plan fiscal republicano podría despilfarrar en una economía sana algunas de las armas que posee el Congreso estadounidense para combatir una recesión.

Al profundizar la deuda nacional en un momento en que la economía no necesita ayuda, la revisión fiscal amenaza con dejar al Congreso con menos margen de maniobra para responder cuando la recuperación de la gran recesión finalmente termine.

Normalmente, los presidentes piden al Congreso tomar prestadas grandes sumas de dinero para costear recortes de impuestos cuando la economía necesita ser rescatada de algún problema. Pero el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, está a punto de promulgar un plan fiscal de 1.5 billones de dólares en una economía que disfruta de su mejor crecimiento en tres años.

“Deberíamos pagar la deuda ahora para que, si tenemos una guerra o una recesión y tenemos que usar recortes fiscales o aumentar el gasto gubernamental, estemos en condiciones de hacerlo”, dijo David Kelly, estratega jefe global de JPMorgan Funds.

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La deuda nacional de Estados Unidos en manos del público ha aumentado en casi el triple en la última década a casi 15 billones de dólares en la actualidad.

“Es incorrecto financiar con déficit fiscal un recorte de impuestos en una economía en pleno empleo cuando ya tenemos un déficit alto”, dijo.

Los republicanos argumentan que el plan fiscal —que reduciría la tasa de impuestos corporativos al 20% desde el 35% y alentaría a las empresas a repatriar las ganancias en el extranjero— se pagará a sí mismo con un crecimiento económico mucho más rápido.

Los analistas independientes dudan eso. De hecho, el Comité Conjunto de Impuestos (JCT, por sus siglas en inglés), el órgano responsable de llevar las cuentas de facturas de impuestos en el Congreso, estima que el proyecto de ley del Senado solo generará suficiente crecimiento para crear unos 408,000 millones de dólares en nuevos ingresos netos durante la próxima década.

Eso significa que aún incluyendo el impulso económico del plan de impuestos, el proyecto de ley aún agregaría alrededor de 1 billón de dólares a los déficits. En otras palabras, los recortes de impuestos podrían pagar menos de un tercio de su costo.

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“Podría dejar al gobierno con menos balas durante la próxima recesión”, escribió Jaret Seiberg, director general de Cowen Washington Research Group, en un informe.

El problema de la deuda “debería tener a la gente sin dormir”. La recuperación de ocho años de duración de la Gran Recesión no ha sido sólida, pero ha sido resistente. Ya es la tercera expansión más larga de la historia. Aunque pocos economistas anticipan una recesión inminente, finalmente llegará otra. Y cuando eso suceda, los costos de endeudamiento del gobierno podrían no ser tan absurdamente baratos como lo son ahora.

Seiberg escribió que la próxima recesión podría ser “más profunda y más larga de lo que sería de otro modo” si el gobierno no puede o no quiere acumular más deuda debido al plan fiscal.

Goldman Sachs advirtió recientemente en un informe que los mayores déficits y el aumento de la deuda podrían “reducir la capacidad de flexibilizar la política fiscal en respuesta a una desaceleración económica”.

Las opciones de la Reserva Federal también podrían ser más limitadas. Aunque la Reserva Federal ha comenzado a elevar las tasas de interés y reducir su balance de 4.4 billones de dólares, ambos se mantienen cerca de los niveles de crisis.

La presidenta de la Fed, Janet Yellen, dijo al Congreso la semana pasada que la carga de deuda de Estados Unidos es muy preocupante y “debe mantener a la gente sin dormir”.

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Yellen indicó que el problema empeorará a medida que la población del país envejezca debido a que el gasto en Medicare, Medicaid y la Seguridad Social superará los ingresos fiscales.

El plan de impuestos del Partido Republicano podría dejar al Congreso con una menor flexibilidad financiera para enfrentar estos desafíos a largo plazo.

Modesto beneficio económico

Sin duda, existe un consenso generalizado de que el código fiscal estadounidense está desactualizado y tiene pendiente una renovación. Pero muchos observadores no creen que los proyectos de ley aprobados por la Cámara y el Senado ofrezcan el tipo de reforma que se necesita.

“Estos son recortes de impuestos financiados por déficit que hacen poco para reformar el código tributario... El código sigue siendo complejo”, escribió Seiberg.

No solo eso, sino que el plan fiscal podría no proporcionar el tipo de crecimiento que justificaría su costo.

Goldman Sachs estima que la legislación fiscal del Senado impulsaría el crecimiento en aproximadamente .3 puntos porcentuales en 2018 y 2019. Goldman dijo que el efecto en 2020 y posterior “parece mínimo y en realidad podría ser ligeramente negativo”.

Kelly, de JPMorgan, cree que la revisión fiscal solo contribuirá “un poco” a un crecimiento más veloz en la contratación y en los salarios.

Debemos mantener en cuenta que Estados Unidos ya disfruta de su tasa de desempleo más baja en 17 años y hay una escasez récord de trabajadores calificados para llenar vacantes laborales.

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“Básicamente carecemos de trabajadores calificados, o estamos muy cerca de ello. Eso limitará el crecimiento económico”, dijo Kelly.

¿El ciudadano promedio conseguirá un aumento?

Trump a menudo menciona los billones de dólares que están en el extranjero sobre los cuales las empresas recibirían una exención fiscal por devolverlos a Estados Unidos. Esas ganancias repatriadas podrían utilizarse para contratar a más trabajadores y aumentar los salarios.

Sin embargo, Goldman Sachs dijo que “no estimamos un efecto de crecimiento a partir de esas ganancias repatriadas”. Eso sugiere que es probable que el dinero tenga un mayor impacto sobre los inversores a través de recompras masivas de acciones y grandes dividendos.

Wall Street parece estar apostando a que muchos presidentes ejecutivos gastarán sus ahorros fiscales en sus accionistas, no en sus trabajadores. El Dow ha subido casi 1,000 puntos en el último mes, a medida que la reforma fiscal avanzaba en el Congreso.

Pero los mercados se enfocan notoriamente en el corto plazo y los intereses de Wall Street a menudo no se alinean con los de los ciudadanos comunes.

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“Esto es inequívocamente positivo para el mercado de valores”, dijo Kelly. “La verdadera pregunta es si es lo apropiado de hacer en el interés de la economía a largo plazo”.

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