Daños colaterales de la lucha antinarco: la vida que sigue

Por:
Luis Brito

La vida después de perder a un ser querido como producto de los enfrentamientos con entre las fuerzas federales y el narco

Una muerte inocente en el operativo contra uno de los Beltrán Leyva

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Sin Pie de Foto
esposa de ciudadano asesinado en Morelos  Sin Pie de Foto  (Foto: Luis Brito)

(CNNMéxico)— Andrea Martínez se despierta cada madrugada triste desde que su esposo Ignacio Aguilar murió.

Él es uno de los más de 350 ciudadanos ajenos al crimen organizado o las fuerzas del orden que han muerto desde el 2007 en ataques, enfrentamientos u operativos, y a quienes el Gobierno federal califica como “daños colaterales”.

Ignacio murió acribillado el 16 de diciembre de 2009 durante un operativo de la Secretaría de Marina en Cuernavaca, Morelos, que significo el fin del capo Arturo Beltrán Leyva, El Barbas.

“Ya pasó más de un año y a veces siento que Nacho luego va a llegar a aquí. No es vida vivir con dolor, sin su amor”, expresa Andrea.

El matrimonio dedicaba su vida a trabajar el expendio de tortillas que había logrado abrir 5 años antes (2004), a unos 3 kilómetros de su domicilio.

Ella preparaba las tortillas en la máquina, comprada en bonos e Ignacio repartía en su camioneta pedidos a restaurantes y taquerías de la capital de Morelos.

Trabajar en equipo les permitía mantener a Daniel, el hijo que procrearon, de 7 años, y a Azucena, de 14, hija del primer matrimonio de Andrea.

“Últimamente él también vendía tacos afuera de la tortillería, vendía tacos de res, de chivo, yo hacia las tortillas; el día no alcanzaba para todo lo que él hacía, empezábamos a las 5 de la mañana y terminábamos a las 7, 8 de la noche”, agrega.

Ahora tendrían 9 años de casados. Se conocieron porque Andrea era vecina de un primo de Ignacio desde que había dejado su pueblo natal, en Tejupilco, Estado de México, para trabajar en Cuernavaca.

Ignacio entonces era divorciado, padre de dos hijas —actualmente de 15 y 18 años— y empleado de una empresa de mensajería.

Su carisma y alegría ganaron el corazón de Andrea. Su primer esposo falleció en un accidente vehicular cuando apenas llevaban un año de casados y su hija Azucena 2 semanas de nacida.

“Era el hombre que yo quería, todo mundo tenemos errores, defectos y virtudes. Él también tenía defectos pero era una persona a la que toda su familia amaba y yo más. Siempre dije que lo quise desde el día que lo vi”, manifiesta Andrea.

Habla en entrevista con CNNMéxico en el expendio de tortillas que lleva el mismo nombre que su hijo y en cuyo interior aumenta la temperatura de 25 grados que pega a la “Ciudad de la Eterna Primavera”.

Una fotografía del hombre usando un sobrero charro, tomada un 15 de septiembre, día de la Independencia, luce en una pared junto a una veladora y un crucifijo.

“El dolor no cede, las personas dicen que con el tiempo, pero cada día que pasa lo extraño más, es más duro. Todo cambia, se duerme uno triste, se levanta uno triste”, expresa.

Los hechos

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(CNNMéxico)— Infantes de la Armada de México abrieron fuego contra la camioneta de Ignacio Aguilar pasadas las 21:00 horas de aquel 16 de diciembre, después de que se incorporó a calle 5 de Mayo.

El incidente ocurrió a 250 metros del complejo residencial Altitude, donde marinos llevaban 4 horas desarrollando un operativo tras detectar en uno de sus departamentos a Beltrán Leyva, uno de los capos más buscados por México y Estados Unidos.

La resistencia de El Barbas a entregarse derivó en enfrentamientos hasta que, cerca de las 20:00 horas, cayó abatido junto a 4 pistoleros.

Un pistolero más decidió suicidarse y tres infantes resultaron heridos, uno de los cuales murió un día después.

Sin embargo, la tensión en el exterior del complejo continuaba a la hora que Aguilar dejó a su esposa en su vivienda, a 3 calles de distancia, y emprendió en su camioneta hacia una taquería para entregar un pedido de tortillas.

Según la Secretaría de Marina, los infantes apostados en 5 de Mayo esquina Estanislao Rojas dispararon sus fusiles contra Aguilar porque no hizo caso a la orden de que detuviera su marcha y dirigió su camioneta contra ellos.

Los peritajes de la Procuraduría General de Justicia de Morelos (PGJ) encontraron 60 impactos de bala calibres .223 y 7.62 en la camioneta.

El cuerpo de Aguilar tenía 13 heridas por arma de fuego. Su cabeza quedó destrozada.

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) emitió el 30 de noviembre del año pasado la recomendación 72/2010 contra la Secretaría de Marina, tras concluir que sus elementos incurrieron en un uso arbitrario de la fuerza.

El Segundo Visitador de la CNDH, Marat Paredes, dijo en entrevista con CNNMéxico que tienen acreditado que Aguilar era un ciudadano ajeno por completo a la delincuencia organizada y al operativo que se desarrollaba.

“Donde perdió la vida Ignacio Aguilar no se había desarrollado ni se desarrolló enfrentamiento alguno y los elementos de la Secretaría de Marina, en un parte, dicen que (Aguilar) intentó romper el cerco y que por eso le dispararon; sin embargo, los testigos que nosotros tenemos refieren que no había tal cerco y la camioneta presenta más de 50 disparos, entonces esas conclusiones son las que a nosotros nos hacen llevar a que hubo un uso arbitrario de la fuerza pública”, explicó Paredes.

Aguilar no portaba arma de fuego y no representaba un peligro para la vida de los marinos, además de que no existen pruebas de que lo hubieran persuadido verbalmente para que detuviera su camioneta, determinó la CNDH.

De acuerdo a la CNDH, tampoco se adoptaron las medidas necesarias para salvaguardar la vida de las personas ajenas al operativo.

La Secretaría de Marina rechazó de entrada la recomendación que solicitaba la apertura de una investigación contra los responsables, indemnización y reparación de daños a los familiares de Aguilar y la atención psicológica a su esposa.

Sin embargo el 2 de febrero la dependencia informó a la CNDH que aceptaba el contenido de la recomendación, indicó Paredes.

El Segundo Visitador señaló que con la aceptación se abre la puerta para que la Marina indemnice con un monto económico a la familia de Aguilar y brinde el apoyo médico y psicológico que requieran los deudos.

“No nos han informado todavía (si se inició el trámite), vamos a darle seguimiento puntual, tenemos el contacto con la viuda y vamos a dar seguimiento para efecto que esto se materialice lo más pronto posible”, sostuvo.

Paredes agregó que la Marina también deberá cooperar con la información que la PGR y la Procuraduría de Justicia Militar requieran durante las investigaciones del caso, luego que la CNDH presentó la denuncia correspondiente

Cabeza de familia

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(CNNMéxico)— Al dolor por la pérdida de su esposo, Andrea debió sumar que había quedado como la única proveedora de sus hijos.

“Los primeros días que vine a trabajar sentía ganas de morir, ‘ahora qué hago, por donde empiezo’, fue darme cuenta que él era todo aquí”, recuerda.

Explica que Ignacio era el comerciante y a partir de su muerte se redujo el número de clientes, por lo que las ganancias de la tortillería dejaron de alcanzar para pagar los gastos familiares.

El Gobierno estatal, dice, le prometió un apoyo económico que a un año de distancia no ha llegado.

La mujer sigue iniciando su día a las 5 de la mañana para atender el expendio con la ayuda de un joven familiar, pero a las 4 de la tarde se dirige al Centro de Cuernavaca a trabajar como afanadora del Congreso estatal hasta las 8 o 9 de la noche.

El segundo empleo sirve para pagar los gastos médicos de Daniel, quien, además de ser asmático, acude a un neurólogo porque la muerte de su padre cambió su estado de ánimo.

“A veces está bien, a veces muy triste, a veces llora, no se sabe cómo él anda…como yo estaba haciendo aquí las tortillas Ignacio lo llevaba a la escuela, lo recogía, lo traía todo el día en la camioneta repartiendo tortillas”, agrega.

El padre de Ignacio también ha sufrido secuelas físicas por su muerte y, en general, la familia no se ha repuesto anímicamente de que haya sido señalado por la Secretaría de Marina de ser un presunto criminal.

“Eso es lo que más lastima, las pruebas que intentaron sembrar en contra de mi esposo, a parte de que le quitaron la vida, es lo que más rabia da, me pongo triste a veces, pero a veces también saco coraje de decir que no es justo”, manifiesta.

Andrea asegura que hay mañanas que no quisiera salir de la cama, pero su esfuerzo diario tiene como meta que sus hijos aprendan la virtud de la fortaleza.

“Soy pobre, pero lo que les puedo heredar a mis hijos es que sean fuertes y seguir adelante y luchar por lo que uno quiere. Yo lucho diario, a mi se me hace injusto que a lo que a Nacho le hicieron se quede así y mi lucha es porque otras gentes no pasen lo mismo”, concluye.