A un año de la muerte de dos estudiantes del Tec de Monterrey

Las muertes de los estudiantes Jorge Antonio Mercado y Javier Francisco Arredondo marcaron el inicio de una etapa violenta para Nuevo León
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| Otra fuente: CNNMéxico
(CNNMéxico) -

Hace un año, las balas que atravesaron los cuerpos de los estudiantes de maestría del Tecnológico de Monterrey, Jorge Antonio Mercado y Javier Francisco Arredondo, anunciaban el inicio de una nueva etapa de violencia para el norteño estado de Nuevo León.

En la madrugada del 19 de marzo de 2010, los cuerpos de los dos estudiantes yacían frente a una de las entradas del Campus Monterrey, tras un enfrentamiento entre militares y presuntos miembros de la delincuencia organizada.

Los estudiantes fueron asesinados en el campus, los militares de la Unidad Néctar Urbano 4 les colocaron armas de grueso calibre para hacerlos pasar como delincuentes y manipularon la escena del crimen, según informó la Comisión Nacional de los Derechos Humanos en su recomendación 045/2010.

Sus muertes fueron traumáticas para la universidad, señala el catedrático del departamento de Relaciones Internacionales, Aurelio Collado, pero también introdujeron a la institución en una nueva dinámica social.

“A un año de estos sucesos parecería que la realidad se nos impone cada vez con mayor crudeza en el campo de la violencia. Esto lo digo porque hay una presencia constante del Ejército en actividades que siguen siendo indefinidas como parte de su propia misión. El Ejército no está hecho para ser policía”, dice.

La violencia en Nuevo León se disparó con índices históricos en 2010. En el transcurso de los cuatro años del sexenio de Felipe Calderón se han registrado en la entidad 971 homicidios relacionados con el crimen organizado, que representan el 2.8% del total nacional, según cifras del gobierno federal.

Eran poco más de las 00:30 horas del 19 de marzo, cuando Jorge Mireles, un estudiante de octavo semestre de la carrera de Relaciones Internacionales, llegó a su casa después de reunirse con un compañero que vivía cerca de la universidad.

Fue en ese momento que se enteró por la televisión local y las redes sociales que habían asesinado a dos personas frente al campus donde estudia. Él acababa de transitar la zona hacía cerca de media hora.

“A partir de ahí creo que es un antes y un después en la vida estudiantil de aquí, de Monterrey (...) A partir de ahí hubo un miedo, hubo desconfianza”, cuenta.

La institución educativa tuvo que echar a andar un plan de seguridad para proteger a la comunidad universitaria en coordinación con las autoridades locales. En abril pasado, el ahora ex rector, Rafael Rangel Sostmann, presentó una serie de propuestas, entre las que se contempla que los militares que violen los derechos humanos deben ser juzgados por el fuero civil y no por la justicia castrense.

Otro estudiante de quinto semestre de la carrera de Relaciones Internacionales, Joel Gastelum, asegura que la tragedia produjo una unión entre la comunidad estudiantil del Tecnológico de Monterrey con otras universidades.

“Estamos en medio de las balaceras, de los encontronazos, de las granadas (...) nuestra universidad es también campo de batalla. Es increíble”, enfatiza el joven, quien también fue integrante del movimiento estudiantil que detonó después de las muertes.

El 24 de marzo de 2010, cinco días después de los fallecimientos, cerca de 500 estudiantes y profesores de distintas universidades, miembros de la sociedad civil organizada y ciudadanos, marcharon hacia el palacio de gobierno de Nuevo León en la denominada Protesta-Propuesta, donde al unísino clamaron “No somos sicarios, somos estudiantes”.

Y es que a raíz de las muertes, el Tecnológico de Monterrey señaló en un comunicado que ningún miembro de la comunidad académica había sido afectado por el enfrentamiento, pero un día después rectificó esa noticia.

Rangel Sostmann, entonces rector del Tecnológico de Monterrey, dijo que la información que difundió la institución estaba basada en los primeros reportes de la procuraduría del estado de Nuevo León. Más adelante, el gobierno federal emitió un comunicado donde lamentó la muerte de los alumnos.

“Esta nueva generación que vive una crisis es una de transformación, de cambio, de protesta”, recalca Gastelum.

Para el presidente de la asociación civil Propuesta Cívica Nuevo León, José Luis García, las manifestaciones estudiantiles le recordaron aquellas en las que participó en 1968, y le sorprendió la actitud tomada por los alumnos del Tecnológico de Monterrey.

“(La universidad) fue abriéndose a los problemas de la sociedad (...) ¿Cuántos falsos positivos hay, cuántos de esos muertos no pertenecieron nunca al crimen organizado?”, reflexiona el activista con una experiencia de más de 40 años.

Las protestas salieron del círculo universitario hacia otros sectores de la ciudad de Monterrey, y empezaron a discutirse en la agenda pública de la norteña capital temas como los derechos humanos, según la activista Indira Kempis, quien participó en la organización de la Protesta-Propuesta.

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“Con esto se abre ese esqueleto del país donde vivimos, donde la impunidad no permite esclarecer, pese a la institución a la que pertenecen estos dos muchachos, un crimen”, añade.

Este viernes, el Tecnológico de Monterrey homenajeó a los dos estudiantes fallecidos y el ex rector de la institución llamó a los estudiantes a buscar la verdad en este caso.

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