Afrodescendientes en México, la población invisible

A los 450,000 afrodescendientes que viven en el sur del país no se les considera un grupo distinto al de los indígenas
danza del diablo
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| Otra fuente: CNNMéxico
CIUDAD DE MÉXICO (CNNMéxico) -

Un autobús con bailarines que viajaba de la Costa Chica de Oaxaca a la ciudad de Guelatao fue detenido por un retén militar a finales de febrero de 2011. La mayoría de los pasajeros tenían el cabello rizado y la tez muy morena. Por sus rasgos, habrían podido pasar por africanos. Los soldados que detuvieron el autobús creyeron que eran inmigrantes ilegales centroamericanos intentando llegar a Estados Unidos. "En México no hay negros", pensaron.

Los pasajeros de aquel autobús eran mexicanos descendientes de africanos y forman parte de un grupo étnico que se autonombra "afrodescendiente" o "afromexicano". Los censos oficiales los cuentan como indígenas, pese a que tienen raíces étnicas y culturales muy distintas a los habitantes autóctonos de México.

Para poder seguir su trayecto, el coordinador del grupo de danza tuvo que convencer a los militares de que las credenciales de elector que identificaban a los pasajeros no eran falsas. 

Entre los afrodescendientes es común escuchar anécdotas de personas que no lograron ser convincentes sobre sus orígenes y que por ello, fueron deportados. 

"Hubo un compañero que, cuando lo detuvo migración, lo deportaron a Honduras. Tuvo que pasar trabajando dos meses allí para regresar a Oaxaca. Esto porque muchos jóvenes centroamericanos tratan de cambiar de identidad y no tienen credenciales verdaderas", cuenta Israel Reyes Larrea, fundador de la Asociación Civil Colectivo África en entrevista con CNNMéxico.

Para Reyes Larrea, profesor y promotor cultural, los afrodescendientes son un sector de la sociedad mexicana prácticamente invisible. Muestra de ello es que actualmente no existen políticas públicas dirigidas a este sector de la población.

El Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) calcula que actualmente hay alrededor de 450,000 afrodescendientes en México, a penas el 0.4% de la población, pero se desconoce la cifra exacta. Junto con los indígenas, son uno de los grupos más discriminados, según la dependencia.

Los afrodescendientes constituyen poco menos del 3% de los mexicanos autóctonos. En el censo poblacional más reciente, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) reportó la presencia de 15.7 millones de indígenas en México. 

"Hoy en día nuestros pueblos viven en situación de marginalidad. Nuestros pueblos están asentados en tierras fértiles y ricas, sin embargo, no hay apoyos suficientes como para producir esta tierra con la cual contamos", explica Reyes Larrea que vive en la comunidad José María Morelos, Huazolotitlán, en el estado sureño de Oaxaca.

Hasta ahora, los únicos programas sociales a los que pueden acceder los afrodescendientes son aquellos que dan apoyo a cualquier mexicano con bajos ingresos. La Comisión Nacional de Desarrollo para los Pueblos Indígenas recibió para el 2011 alrededor de 400,000,000 de pesos.

Aunque los cuenten como indígenas en los censos oficiales, los afrodescendientes no pueden acceder a los apoyos que reciben las poblaciones originarias de México, ya que uno de los requisitos es hablar una lengua indígena. Su lengua es el castellano.

La música como historia

Los primeros africanos llegaron a México alrededor del siglo XVI, cuando fueron traídos desde países como Sudán, Congo y Guinea, con el fin de trabajar como esclavos de los colonizadores españoles en la región de la costa chica de Gurrero y Oaxaca.

A lo largo de los años, la población que llegó de África se ha ido mezclando con los indígenas, pero aún conservan rasgos, costumbres y tradiciones. "No podemos concebir toda esta identidad mexicana sin los aportes de los negros. La música, los ritmos", señala Reyes Larrea.

Cuenta que un ritmo de origen afromexicano es el merequetengue, muy socorrido entre los grupos de música tropical en la década de 1970. "Ese es el sonido afroamericano", dice la canción Pinotepa Nacional, del grupo El Mar Azul. Ellos, recuerda Reyes Larrea, desde entonces ya tenían el contexto de la africanía. "Se hacía sentir ese hilo conductor hacia África", explica.

Rumbo al reconocimiento

A pesar de aquellas señales de la presencia africana, el fundador del colectivo considera que el movimiento por el reconocimiento de la identidad afrodescendiente en México nació apenas hace 15 años. A partir de entonces, los afromexicanos comienzan a organizarse, a tomar consciencia de esa negritud y a abanderar una causa por el reconocimiento, explica Reyes Larrea. 

Uno de los hitos de esa batalla fue el foro Afromexicanos, celebrado en 2007 en José María de Morelos, Oaxaca, con el objetivo de sentar las bases para impulsar el reconocimiento constitucional de los derechos del pueblo negro en México. 

El encuentro empujó estrategias y acciones, medidas que potencian el optimismo del grupo. "Vamos avanzando. Los resultados son evidentes porque hemos iniciado ya algunas acciones para construir ese reconocimiento poco a poco", concluye Reyes Larrea, que espera presenciar el día en que los afrodescendientes sean considerados como uno de los grupos étnicos de México.

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