Las tomas de posesión de Echeverría a Calderón

En los últimos 44 años, en la ceremonia de traspaso de poder se han visto desde discursos aplaudidos y desfiles, hasta la toma de tribunas

Echeverría y el fantasma del 68

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Sin Pie de Foto
Luis Echeverría Álvarez  Sin Pie de Foto  (Foto: Proceso)

El priista Luis Echeverría Álvarez asumió la presidencia de México dos años después de que ocurriera la matanza de estudiantes en la plaza de Tlatelolco, en la Ciudad de México, en 1968.

Entonces, el priista se desempeñaba como secretario de Gobernación del mandatario Gustavo Díaz Ordaz, algunos lo señalaron como participante en el diseño del operativo contra los manifestantes.

Echeverría tomó protesta en el Auditorio Nacional, de la Ciudad de México. Durante su discurso, que duró más de una hora, habló sobre las universidades y su autonomía.

“Proporcionaremos a las Universidades y a los Institutos Técnicos los medios para que mantengan el conocimiento a la altura contemporánea. Respetaremos cabalmente su autonomía, porque sin libertad de pensamiento no existe creación intelectual”, dijo el político, según el Diario de los Debates de la Cámara de Diputados.

El 10 de junio de 1971, menos de un año después de llegar al poder, un grupo de estudiantes fueron reprimidos en la Calzada México-Tacuba, durante una marcha en apoyo a la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), el hecho es conocido como El Halconazo.

A la ceremonia en que Echeverría recibió la banda presidencial acudieron los expresidentes priistas Adolfo Ruiz Cortines (1952-1958), Emilio Portes Gil (1928-1930) y  Miguel Alemán (1946-1952), así como 64 representantes de diferentes países. 

López Portillo y la debacle económica

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José López Portillo
José López Portillo  José López Portillo  (Foto: Proceso)

A la toma de protesta de José López Portillo, en 1976, acudieron las actrices mexicanas María Félix y Dolores del Río, y el entonces secretario de Estado de Estados Unidos, Henrry Kissinger (ganador del Premio Nobel de la Paz en 1973).

Los expresidentes Miguel Alemán, entonces tesorero de la Academia Mexicana de la Lengua y Gustavo Díaz Ordaz, quien en ese momento no tenía un cargo público, llegaron juntos a la ceremonia en el Auditorio Nacional.

En su mensaje, de 103 minutos y con decenas de interrupciones por los aplausos de los asistentes, López Portillo habló sobre el control a la inflación.

“El mejoramiento de nuestra balanza comercial con el exterior, son, a corto y mediano plazos, factores determinantes del futuro de nuestra economía”, expresó el político.

Al final de su sexenio se multiplicó la deuda externa y el peso se devaluó en más de un 400%. En su último informe de gobierno anunció la nacionalización de la banca.

Después de la ceremonia en que López Portillo recibió la banda presidencial, se realizó un desfile en el que participó el cuerpo enfermeras militares, así como elementos de la Defensa Nacional, Marina y aviación.

Miguel de la Madrid, 'horas difíciles'

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Miguel de la Madrid
Miguel de la Madrid  Miguel de la Madrid  (Foto: Proceso)

“Estoy consciente de que asumo el gobierno de la República en horas difíciles”, dijo Miguel de la Madrid en su discurso tras recibir la banda presidencial, en 1982.

México estaba en crisis y su moneda devaluada, por lo que durante su gobierno, el político priista tuvo que decretar una moratoria en el pago de la deuda externa, como parte de un “plan anticrisis”, que hacía énfasis en la austeridad. 

A la toma de protesta de De la Madrid, en la Cámara de Diputados, asistieron los premios Nobel de Literatura, Octavio Paz (1990) y Gabriel García Márquez (1982). El escritor Carlos Fuentes rechazó la invitación.

También acudieron el pintor y escritor, José Luis Cuevas; el ensayista y editor, Enrique Krauze; y el filósofo Leopoldo Zea.

Como integrantes del nuevo gabinete, estuvieron Carlos Salinas de Gortari, secretario de Planeación y Presupuesto, y Manuel Bartlett, secretario de Gobernación.

Salinas promete prudencia y deja 'efecto tequila'

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Carlos Salinas de Gortari
Carlos Salinas de Gortari  Carlos Salinas de Gortari  (Foto: Proceso)

En diciembre de 1988, el candidato presidencial del PRI, Carlos Salinas de Gortari asumió el poder, tras la cuestionada elección del 6 de julio de ese año.

Entonces se acusó a Manuel Barlett, presidente de la Comisión Federal Electoral (CFE) de la "caída" del sistema de cómputo de votos. Años más tarde Barlett aceptó que fue presionado por el PRI y el equipo de campaña de Salinas para no revelar ningún resultado la noche de la elección, en la que dijo que el candidato del Frente Democrático Nacional, Cuauhtémoc Cárdenas llevaba la delantera.

Socorro Díaz Palacios, entonces presidenta de la Cámara de Diputados y ahora integrante del Consejo Consultivo del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), le entregó a Salinas de Gortari la banda presidencial.

“Carlos Salinas de Gortari no llega a esta posición como resultado de la decisión mayoritaria”, reprochó, en tribuna, la entonces diputada Marcela Lombardo, representante del Frente Democrático Nacional, que más adelante llevaría a la conformación del Partido de la Revolución Democrática (PRD).

En la ceremonia de toma de protesta la bancada panista se manifestó con gritos de “¡duro, duro, duro!”. En calles del centro del Distrito Federal simpatizantes del candidato de la izquierda, Cuauhtémoc Cárdenas realizaron protestas y trataron de acercarse a Palacio Nacional, pero los granaderos los dispersaron, según los reportes de medios mexicanos.

Durante su discurso en la Cámara de Diputados, de 68 minutos de duración, Salinas de Gortari mencionó: “Seré prudente para nunca arriesgar el destino del país”. Seis años después, cuando terminó su mandato, México vivió la crisis económica de 1994, conocida como Efecto Tequila o error de diciembre.

Al evento en el que tomó posesión Salinas de Gortari, acudieron el presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan; el mandatario cubano, Fidel Castro, y el de Nicaragua, Daniel Ortega.

Zedillo y el EZLN

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Ernesto Zedillo
Ernesto Zedillo  Ernesto Zedillo  (Foto: Proceso)

Después del asesinato de Luis Donaldo Colosio, candidato del PRI a la presidencia de la República en marzo de 1994, Ernesto Zedillo - entonces coordinador de la campaña priista - fue designado por el presidente Carlos Salinas de Gortari como candidato sustituto.

Zedillo ganó la elección y recibió el país en medio de una crisis económica y con el levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) que apareció en Chiapas en enero de ese año. Durante su discurso, de 45 minutos, el político tocó ambos temas.

“Estoy convencido de que es posible lograr, en Chiapas, una nueva negociación, que nos lleve a una paz justa, digna y definitiva”, mencionó Zedillo en el Palacio Legislativo de San Lázaro. El 22 de diciembre 1997, tres años después de su toma de posesión, 45 personas murieron en la zona de Acteal, durante una incursión paramilitar.

Entre los invitados internacionales a la toma de protesta, estuvieron por Estados Unidos, el presidente George Bush padre y el vicepresidente Albert Gore y los mandatarios de España, Felipe González, y de Cuba, Fidel Castro. También los expresidentes de México, Luis Echeverría, José López Portillo y Miguel de la Madrid.

Mientras Zedillo tomaba protesta, Cuauhtémoc Cárdenas y más de 6,000 simpatizantes se manifestaban en el monumento a la Revolución. Los inconformes exigieron la anulación de las elecciones en Tabasco, donde el priista Roberto Madrazo Pintado había superado al perredista Andrés Manuel López Obrador, quien impugnó la legitimidad de los comicios.

Fox llega rompiendo el protocolo

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Vicente Fox
Vicente Fox  Vicente Fox  (Foto: Proceso)

Después de 71 años de gobiernos priistas, los mexicanos eligieron como primer presidente de la alternancia a Vicente Fox, del Partido Acción Nacional (PAN).

En su discurso tras la toma de posesión, que duró 70 minutos, Vicente Fox saludó primero a sus hijos y luego a los integrantes del Congreso de la Unión, con lo que rompió con el protocolo establecido.

La bancada del PRI protestó contra Fox mientras hablaba sobre laicidad, el carácter público y la gratuidad que establecen las leyes sobre la educación impartida por el Estado.

"¡Juárez! ¡Juárez! ¡Juárez!", corearon los priístas en San Lázaro, a lo que Fox respondió con el mismo grito: "¡Juárez! Juárez! ¡Juárez! ¡Juárez!... ¡Bien jóvenes!”

El presidente ordenó el repliegue del Ejército de los Altos de Chiapas, donde había 53 puestos de revisión, como medida de distensión en la zona de conflicto con el EZLN.

"Serán las acciones -no las palabras huecas- el eje vertebral de una nueva política federal y presidencial que conduzca a la paz".

En la ceremonia, el senador perredista Jesús Ortega (PRD) fijó la postura de su partido ante el nuevo gobierno. “No se equivoque, señor presidente Fox,  la gente no votó para que el presidencialismo autoritario priista reencarne maquillado en presidencialismo autoritario panista”, dijo.

A la toma de posesión asistieron la secretaria de Estado norteamericana, Madeleine Albright y 15 presidentes de América Latina, entre ellos el de Cuba, Fidel Castro. Medios nacionales estimaron la asistencia de 1,600 invitados en el Palacio Legislativo de San Lázaro.

Felipe Calderón, entre gritos de "¡espurio!"

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Más de 3,400 elementos del Estado Mayor Presidencial (EMP), la Armada de México y la Policía Federal Preventiva custodiaron los principales accesos viales a la Cámara de Diputados el 1 de diciembre del 2006, cuando Felipe Calderón Hinojosa (PAN) tomó protesta como presidente de México, de acuerdo con estimaciones de la prensa mexicana.

Después de 17 minutos de retraso, Felipe Calderón apareció por la parte trasera del Congreso de la Unión. Tras él iba el presidente saliente, Vicente Fox Quesada.

Calderón y Fox llegaron a la tribuna que estaba tomada, desde el 28 de noviembre, por legisladores del PAN. Los panistas temían que el PRD se apoderara del lugar y así impidiera la toma de protesta de Calderón, por eso decidieron apoderarse del área.

Durante cuatro días, los legisladores del PAN y del PRD comieron y durmieron en el recinto legislativo, pues ninguno de los dos grupos quería ceder al conflicto.

Cuando Calderón entró al salón de plenos los panistas, priistas e integrantes del partido Verde y de Nueva Alianza empezaron a gritar: "¡México, México, México!", y por el otro diputados y senadores del PRD, PT y de Convergencia  le gritaban a Calderón: “¡Espurio, espurio, espurio!”,  y hacían sonar unos silbatos.

La ceremonia de traspaso de poder duró sólo cinco minutos. Los legisladores no fijaron su postura ante el nuevo gobierno.

Felipe Calderón fue el primer presidente de la República que, al asumir el cargo, no realizó ningún acto en Palacio Nacional, también fue el primero que, por problemas políticos, pronunció su discurso de toma de posesión en una sede alterna - el Auditorio Nacional - y no desde la tribuna del Congreso de la Unión.

Mientras se realizaba la toma de posesión, en el Zócalo de la Ciudad de México, Andrés Manuel López Obrador realizó un mitin con cientos de seguidores donde expresó: "Nada de normalidad política mientras no haya democracia en el país”.