Mancera abandona la confrontación y dice que gobierna 'para todos'

El jefe de gobierno del DF dice que su cercanía con el presidente y la Iglesia es parte de su proyecto de ciudad
El proyecto de gobierno de Miguel Ángel Mancera
Mauricio Torres
Autor: Mauricio Torres | Otra fuente: CNNMéxico
CIUDAD DE MÉXICO (CNNMéxico) -

Durante 12 años, el Gobierno del Distrito Federal (GDF) se mantuvo alejado del gobierno federal y otros grupos como la Iglesia católica y el partido oficial en turno. Hoy, Miguel Ángel Mancera tiene una política contraria.

"El ejercicio de gobierno es de acuerdo a la proyección y a lo que se quiere para la ciudad, y nosotros vemos necesarias todas estas acciones", dijo Mancera a CNNMéxico al concluir un acto oficial la semana pasada.

Mancera se ha reunido hasta por cinco horas en privado con el presidente Enrique Peña Nieto, algo que nunca ocurrió, al menos de forma pública, con sus antecesores. Además ha encabezado actos oficiales con el cardenal Norberto Rivera, crítico de las políticas públicas locales aprobadas en años recientes.

"La izquierda es la que tiene que trabajar por el beneficio de todos, por que haya equidad, por que haya construcción de ciudadanía", ha dicho en reiteradas ocasiones el jefe de gobierno. Este giro político hasta ahora parece tener buena respuesta: según una encuesta presentada por Consulta Mitofsky este mes, la popularidad de Mancera es del 71%.

La misma encuesta señala que el 64.5% de los capitalinos quiere que se mantenga la colaboración entre Mancera y Peña Nieto, militante del Partido Revolucionario Institucional (PRI). 

Mancera es el cuarto jefe de gobierno postulado por el Partido de la Revolución Democrática (PRD), en el que no milita formalmente, y en sus primeros cuatro meses de mandato ha asistido a 10 actos públicos encabezados por Peña Nieto.

Ese acercamiento ha causado reservas entre algunos miembros del PRD. Por ejemplo, Alejandro Sánchez Camacho, secretario general del partido, considera que "sería mejor no tener esos acercamientos tan frecuentes". 

"En el PRD reconocemos la autonomía de las decisiones de nuestros gobiernos. (...) Finalmente quien toma las decisiones es Miguel Ángel Mancera", dijo el perredista.

Al respecto, Mancera ha dicho que el PRD "nunca" le ha recomendado alejarse del mandatario: "Yo creo que es una relación institucional y hay que continuar con ella".

El distanciamiento con Ebrard

La cercanía entre Mancera y Peña Nieto también ha causado molestia a Marcelo Ebrard, en cuyo mandato (2006-2012) cobró fuerza la carrera política de Mancera.

En marzo, sin mencionar a su sucesor, Ebrard señaló que la izquierda tiene la "obligación política" de ser un contrapeso del PRI. Días después, Mancera respondió que mantendrá su colaboración con el presidente.

"Yo no tendría ninguna polémica con el licenciado Ebrard. Él está haciendo política. Ya ahora no es el jefe de gobierno, yo soy el jefe de gobierno y tengo que estar concentrado en mi trabajo diario", dijo el jefe de gobierno.

Hasta antes de este distanciamiento, la colaboración entre ambos se había mantenido durante 12 años.

En el 2000, cuando Ebrard fue nombrado secretario de Seguridad Pública local, Mancera se integró a su equipo como director y asesor. Cinco años después, Ebrard asumió la Secretaría de Desarrollo Social, donde Mancera fue director jurídico. En 2006, cuando Ebrard llegó al GDF, designó a Mancera como subprocurador y, dos años más tarde, como procurador. Mancera renunció al puesto en enero de 2012 para contender por la candidatura de la izquierda al GDF.

Algunos legisladores de oposición celebran que, a diferencia de sus antecesores, Mancera muestre disposición para colaborar con el presidente. Federico Döring, diputado local del Partido Acción Nacional (PAN), considera que el jefe de gobierno tiene "gestos democráticos que lo hacen más respetable y mucho más jefe de gobierno que jefe de partido aquí en la ciudad". 

Una nueva etapa con la Iglesia

Otra relación en la que Mancera ha virado es con la Iglesia católica, que se opuso a dos de las principales reformas impulsadas por Ebrard: la despenalización del aborto y el matrimonio entre personas del mismo sexo. 

A finales de diciembre, el clero anunció que apoyará el programa de desarme voluntario o "despistolización" promovido por las autoridades capitalinas. Para ello, permitió la instalación de un centro de acopio de armas en la Basílica de Guadalupe, inaugurado por el cardenal Norberto Rivera y el propio Mancera. 

El sacerdote Hugo Valdemar, vocero de la Arquidiócesis de México, consideró que el programa demuestra que terminaron las tensiones entre la Iglesia y el gobierno local.

"Es una relación óptima. Pasaron aquellos momentos que fueron muy álgidos, muy difíciles, con Marcelo Ebrard, y ahora estamos en una relación bastante positiva, incluso de colaboración", dijo Valdemar a CNNMéxico en marzo.

La Iglesia y Ebrard sostuvieron varias diferencias entre 2006 y 2012. En 2010, por ejemplo, Valdemar calificó a Ebrard de "enemigo de la familia" al haber promovido el aborto y el matrimonio entre homosexuales. Ebrard amenazó con presentar una denuncia por difamación, por lo que el sacerdote lo acusó de tener una "vocación fascista". 

Entre retos y tropiezos

Mancera ganó las elecciones del Distrito Federal con el 66.56% de los votos, en una entidad gobernada por el PRD desde 1997. Es también donde el partido de Peña Nieto obtuvo su menor porcentaje de votos a nivel nacional (25.9%).

Aunque la popularidad del jefe de gobierno permanece alta, los primeros meses de su mandato no han estado exentos de controversias.

Una de las más recientes ocurrió a finales de marzo, cuando el gobierno local anunció a través de la Gaceta Oficial un alza a las tarifas del transporte público. Los concesionarios exigían el aumento desde hace varios meses. La Ley de Transporte y Vialidad local señala que las tarifas deben ser revisadas hasta el tercer trimestre del año.

Otra controversia es el conflicto en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM), que entró en huelga a mediados de 2012 luego de que dos grupos se acusaran mutuamente de irregularidades en el manejo de recursos. 

Una parte del consejo universitario nombró este año al filósofo Enrique Dussel como rector interino, sin que Esther Orozco acceda a dejar el cargo, y los partidos de oposición han exigido a Mancera intervenir en la solución del conflicto, a lo que el funcionario se ha negado argumentando que no quiere "contaminar" el proceso de diálogo.

Mancera ha dicho que problemas "de coyuntura" como el de la UACM han frenado algunos de los proyectos de su primer año de gobierno, pero que las prioridades de su mandato son claras: el mantenimiento de los programas sociales, el impulso al crecimiento económico, el combate a la inseguridad y el diálogo con todos los grupos, sin que esos acercamientos lo alejen de la izquierda. 

"Este gobierno quiere dejar huella de la izquierda en la tradición de esta capital, de una izquierda sin dueños, una fuerza política inteligente, propositiva y ordenada a favor de la ciudad", dijo el 14 de marzo, al cumplir 100 días al frente de la urbe más poblada del país.

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