A cambio de frijol y arroz, Sedesol ofrece un concierto para los jóvenes

Los grupos que participaron llamaban a combatir el hambre mientras que los asistentes pedían “no hacer de la música un evento político”
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Autor: Tania L. Montalvo | Otra fuente: CNNMéxico

Una anciana indígena que muele masa para hacer tortillas, niños descalzos que caminan sobre un terreno baldío y platos vacíos en medio de casas de lámina son las imágenes que usa la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) al comienzo del Concierto Sin Hambre para pedir a los jóvenes que participen en el programa social más importante del gobierno de Enrique Peña Nieto.

Los asistentes a ese concierto, la mayoría jóvenes de entre 15 y 25 años, saben que en la noche del 30 de abril escucharán la música de Ruido Rosa, La Gusana Ciega, Ely Guerra y DLD gracias a esa campaña contra el hambre, pero antes de que comience y el gobierno federal los invite a ser voluntarios del programa, piden que el acto sea “solo un concierto y no un evento político”.

“Pues ojala que no haya discursos ni mensajes políticos, esto es un concierto y estoy seguro que la mayoría para eso estamos aquí. Ya donamos nuestros kilos de arroz para contribuir (a la Cruzada)”, dice Mateo antes de entrar al Auditorio Nacional, el recinto de espectáculos ubicado al poniente de la capital mexicana.

El joven de 18 años se declara “amante” de Ely Guerra y “apolítico”. Está seguro de que el problema del hambre es algo “importante” para el país, pero no cree que haber intercambiado 10 kilos de arroz y frijol por cinco boletos de un concierto vaya a hacer la diferencia “entre comer y no”.

La opinión de Mateo la comparten Jorge de 22 años, Ana Lucía de 19, Liliana de 20 o Marisol de 23, quien agrega que “hay otros espacios para hacer política”.

Según Sedesol, con la convocatoria para el concierto “Compartamos la música. Erradiquemos el hambre” en tres días recolectó 25 toneladas de frijol y arroz tras la entrega sin costo adicional de 9,584 boletos, casi la totalidad de la capacidad del Auditorio Nacional.

Sin embargo, la noche del martes hay jóvenes que aprovechan para vender sus boletos “dos por cincuenta pesos, más o menos lo que (cuestan) las bolsas de arroz” o ya apunto de que comience el espectáculo, a las 20:30 horas, a “diez pesos cada uno”.

Otros jóvenes optan por regalar sus entradas, pues su único objetivo es deshacerse de las que les sobran, pero aún cuando los boletos fueron gratuitos y en la explanada del Auditorio Nacional había la posibilidad de adquirir más, cuando comienza el mensaje del gobierno federal para lograr “cero hambre” en el país, los ocupantes del área Piso 1 ya han sido llevados a la zona de luneta para llenar los espacios vacíos más cerca al escenario.

Entonces aparece un video con dos chicas del grupo Ruido Rosa diciendo que la lucha contra el hambre debe involucrar a la juventud “para que en unos años no exista una problemática como la que hay ahora”. Ellas invitan al público del Auditorio a registrarse en el sitio sinhambre.gob.mx para conocer como pueden ser voluntarios de la Cruzada.

Casi 45 minutos después se escucha a La Gusana Ciega, entonces los organizadores ya han logrado que la mayoría de las gradas estén ocupadas, excepto por las del Piso 2, que luce vacío todo el concierto.

Según Israel y su novia, ellos llevaron más de 20 kilos de arroz y frijol a las oficinas de Sedesol en la Ciudad de México y ahí les dieron la opción de llevarse varios boletos o tener solo dos localidades pero mejor ubicadas, en el área “preferente”.

“Nuestra propia cruzada”

Los integrantes de La Gusana Ciega dicen que se sienten “extraños” sabiendo que en el país sigue habiendo hambre cuando hay soluciones que involucran a la sociedad.

“Como banda creemos que cualquier cosa que podamos hacer para resolver este problema lo vamos a hacer (…) es un problema que no podemos nada más platicarlo, tenemos que actuar”, dicen en un video que se transmite previo a su participación.

Saltan al escenario y los gritos no se hacen esperar, durante el espectáculo no vuelven a hablar de su compromiso contra el hambre, pero sí hacen referencia al programa federal.

“Sabemos que estamos aquí por la Cruzada, pero nosotros también tenemos nuestra pequeña cruzada que es que todas las chicas avienten su brasier al escenario”, dice Daniel Gutiérrez, vocalista del grupo. La convocatoria solo logró recolectar un sostén negro.

Cuando toca el turno de Ely Guerra agradece el intercambio de bolsas de alimento por entradas para el concierto, invita a los jóvenes a ser parte de “una mejor sociedad” luchando contra el hambre.

“Entre las cosas más importantes es la alimentación la que nos brinda la oportunidad de estar aquí activos mentalmente, intelectualmente y creativamente y disfrutar de la vida, cuando no tenemos la oportunidad de alimentarnos, todo eso se nos prohíbe”, dice.

Para entonces, el concierto lleva más de una hora y media. Ely Guerra baila en el escenario e invita al público a que complete las frases de sus canciones.

La cantante se despide, da las gracias “por venir con arroz, con frijol, con sus corazones”.

Es el turno de DLD, es la primera vez que todos los ocupantes del Auditorio Nacional están de pie, la banda considera que es algo “antinatural” que en México haya hambre.

En un video grabado, el grupo pide a los jóvenes que se sumen a la Cruzada porque “ni siquiera es dinero lo que se les pide, sólo su tiempo” como voluntarios.

El público del Concierto Sin Hambre grita y brinca mientras corea cada una de las canciones de DLD, el único protagonista de la noche que en cada interacción con el auditorio, habla del hambre y de cómo combatirla.

“Comer es un placer, comer es un gusto, alimentarse es una necesidad, por regla universal toda forma de vida está destinado a evolucionar, no podemos ir para atrás, está noche les pedimos que alcen la voz y sean parte de la historia de la evolución de este país, solo pedimos tiempo, solo pedimos voluntad, solo pedimos ganas de hacer las cosas y sea cual sea la bandera (…)”, dice Francisco Familiar, vocalista de la banda.

A la medianoche, tres horas y medias después de haber iniciado, el concierto organizado por Sedesol no cumple con uno de sus objetivos: ser tendencia en la red social Twitter con el hashtag #ConciertoSinHambre, pues no logra vencer a etiquetas como #DiadelNiño, #Libertadores o #HalaMadrid.

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Sin mensajes de políticos que se abstuvieron de estar en el Auditorio Nacional, la música “para erradicar el hambre” e involucrar a los jóvenes con el programa social, termina con unas palabras de DLD.

“Está noche estamos aquí, ustedes están aquí por algo más grande que ustedes mismos, para escribir las páginas de la historia de este país, vamos a acabar con el hambre, ¿qué les parece?”, y por única vez en el concierto, los gritos no son por la música si no por el mensaje contra el hambre, que según Sedesol, era el protagonista principal de la noche.

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