La familia de la mexicana que murió en el accidente de tren llega a España

La joven fue una de las 78 víctimas fatales del accidente ocurrido a las afueras de Santiago de Compostela, en el noroeste del país
| Otra fuente: CNNMéxico

Familiares de la joven Yolanda Delfín Ortega, quien falleció en el accidente de tren en Santiago de Compostela, en el noroeste de España, llegaron este viernes a España, para realizar los trámites de repatriación de sus restos.

La embajada de México en España informó a la agencia Notimex que el embajador Francisco Javier Ramírez Acuña y la cónsul Guadalupe Sánchez recibieron en el aeropuerto de Madrid-Barajas a los familiares de la joven de 22 años de edad y originaria de Veracruz.

Los familiares se trasladaron a Santiago de Compostela, donde serán atendidos por el cónsul honorario de México en La Coruña, Antonio Fontenla, y por el cónsul alterno Álvaro Castro, quienes le ofrecerán el apoyo necesario para la repatriación de los restos.

Yolanda viajaba en el tren que se descarriló este miércoles unos tres kilómetros antes de llegar a la estación de Santiago de Compostela, ciudad en la que ella había residido los últimos seis meses para hacer un intercambio académico en la Facultad de Derecho de la Universidad de Santiago.

Delfín Ortega era hija del director de la Agencia Veracruzana de Investigaciones, Mario Delfín Domínguez, una dependencia de la Procuraduría General de Justicia del estado, informó por su parte el gobierno de Veracruz.

Delfín regresaba de la capital española, donde había despedido a su madre y a su hermana luego de unas vacaciones familiares por España, contó a CNNMéxico su novio, Luis Ledesma.

La joven ya tenía su boleto para regresar a México la próxima semana, de acuerdo con Ledesma.

Este viernes, las autoridades españolas anunciaron la detención del conductor del tren, quien es señalado por "imprudencia".

José Francisco Garzón Amo, de 52 años, permanece hospitalizado con heridas leves y podría declarar "en cualquier momento", según un funcionario local.

Funcionarios han señalado que el exceso de velocidad es una de las causas posibles del accidente en el que murieron 78 personas, pero las investigaciones aún están en curso. 

Garzón Amos tomó la curva donde descarriló el tren a 190 kilómetros por hora, según reconoció el propio conductor en una llamada a los servicios de emergencia, cuando debió de haber sido a 80 kilómetros por hora.

Con información de la agencia EFE

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