La venta de Aeroméxico da risa: Saba

El empresario que perdió la partida para quedarse con la aerolínea cuenta cómo vivió el proceso; no cree en las explicaciones del IPAB y dice que ahora invertirá su dinero en otros sectores.
El juez negó un pedido de Saba Masri para desechar la demand  (Foto: )
José Manuel Martí­nez
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

Dolido por lo que él considera que fue un proceso irregular con tintes de “fraude”, Moisés Saba dice que “le dan risa” las explicaciones del IPAB acerca de la venta realizada la semana pasada de Aeroméxico.

“Yo no quiero llamarlo fraude, pero esta muy obvio de que hubo fraude, fraude en el sentido de como se actuó, fue totalmente irresponsable”, afirmó Moisés Saba, quien durante el proceso aumentó su oferta de 99 a 249 millones de dólares por la aerolínea, pero su última propuesta llegó dos minutos tarde y fue rechazada.

En su oficina en la Ciudad de México, Saba conversó con CNNExpansión.com acerca de las últimas horas del proceso que tuvo un final de fotografía, en el que por casi tres minutos de diferencia, Banamex y sus 14 socios se llevaron al bolsillo Aeroméxico al ofrecer 241.9 mdd.

Fue una “muerte súbita”, dijo el empresario al recordar los momentos álgidos de hace una semana, cuando participó en la subasta más peleada que se haya dado en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV).

El 17 de octubre, a las 15:43 horas ofreció 2.50 pesos por cada acción de la mayor aerolínea del país, superando su propia oferta del día anterior, así como las propuestas de Banamex y del otro competidor no autorizado por las autoridades, Grupo Mexicana.

“Yo hice mis cartas, estábamos jugando barajas, pensando qué hace mi competidor, si yo veo que a las 15:43 Banamex tira 2.50, yo tiraría 2.51 a las 15:59 y con eso gano. Entonces ‘qué’ le dije a mi broker, tírame 2.52 igual a las 15:59, pero como nadie tiene el mismo segundero, fue muy simpático el proceso. Yo tiro 2.52, pensando que Banamex iba a tirar 2.51 y cuando veo que el tira 2.71 le digo a mi broker ‘tira 2.72’, y se dio en un lapso de 5 segundos”, relató Saba.

Banamex y sus 14 socios han dicho que su compra fue limpia, y el gubernamental Instituto para la Protección del Ahorro Bancario (IPAB), que era el mayor accionista de Aeroméxico, dijo que las reglas eran claras: Tomaría la oferta más alta presentada al filo de las 16:00 horas.

Saba dijo que siguió todo el proceso el día crucial desde un restaurante en la Colonia Polanco de la Ciudad de México, acompañado de su abogado Antonio Franck y de un teléfono celular por el que daba instrucciones a su agente, Grupo Bursátil Mexicano.

Según Saba, las reglas fueron discrecionales porque la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) le envió un oficio explicando que debería ampliar el plazo de sus ofertas cuando las aumentara en 5% o más, sin embargo, dice que Banamex subió en dos ocasiones un 20% las ofertas y no hubo ampliación de plazo para que él pudiera ofrecer más ni para que los accionistas analizaran otras propuestas.

El IPAB informó con detalle la evolución de las ofertas y dijo que en el tiempo establecido por el propio organismo, la oferta más alta fue la de Banamex.

“Ya hasta me da risa como lo dicen”, indicó  Saba, aunque dijo que no piensa perder ni el tiempo ni el dinero en un juicio contra las autoridades.

“No estamos hablando de tirar canicas, estamos hablando de millones de dólares,  esfuerzos de una familia durante muchísimos años de mucho trabajo, de dinero limpio, eso es muy importante decírselo, yo no sé la lana de los demás cómo venga, el dinero de los Saba sí es limpio”, afirmó.

Acostumbrado a pelear

No es la primera vez que Moisés Saba se enfrenta a procesos públicos y complicados en los negocios. En 1999 la Comisión de Valores de Estados Unidos (SEC por sus siglas en inglés) inició una investigación en su contra a la que precedió otra por el caso del manejo de la deuda de Unefon con Codisco, de las cuales era accionista y que supuestamente le dejaron ganancias irregulares a él y a su socio, Ricardo Salinas Pliego.

“Sigo esperando que algún día me llamen a juicio, ojala Dios quiera que se dé el caso (…) Allá lo que está buscando la SEC es quitarle dinero a los  empresarios”, indicó Saba.

El empresario asegura que siempre hay oportunidades para expandir sus negocios de textiles, hoteles, bienes raíces, cines, y medios de comunicación, por lo que buscará en qué invertir en otros sectores productivos los recursos que no ocupó para la compra de Aeroméxico.

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