El riesgoso encargo del liderazgo

Saber gestionar el riesgo es una habilidad vital en el liderazgo corporativo; Stan O’Neal y Charles Prince, los ex jefes de Merrill Lynch y Citigroup, han fallado justo allí
Charles Prince, ex CEO de Citigroup. (Reuters)  (Foto: )
Carol Loomis
NUEVA YORK -

Tanto la abrupta y problemática destitución de Stan O’Neal en el momento en que la crisis abatía al banco Merrill Lynch como la próxima salida de Charles Prince, CEO de Citigroup, son sucesos que nos dejan una cosa en claro: en las instituciones financieras de hoy, inmensamente complejas, es responsabilidad del CEO fungir como el gestor de riesgos y cumplir bien con su función. Este es un trabajo que no puede delegarse a otros.

Irónicamente, O’Neal pudo comprender a profundidad ese punto, pues fue él quien personalmente condujo a Merrill Lynch a asumir riesgos superiores. Sin embargo, probó no tener mucho talento para controlar los riesgos o saber cuándo detenerse.

Fue tan así que Merrill Lynch terminó su tercer trimestre con pérdidas de 7,900 millones de dólares por culpa de las ‘hipotecas basura’, de las obligaciones de deuda colaterales y de otros 500 millones de dólares perdidos en créditos apalancados.

Poco después de la salida de O’Neal, Merrill ha sido acusada de desviar ilegalmente fondos de cobertura relacionados con hipotecas de alto riesgo para equilibrar su balance y evitar más perdidas.

Por su parte, Charles Prince de Citigroup creció bajo la estela de Sandy Weill, quien detestaba los riesgos. Haciendo a un lado esa enseñanza, la habilidad de Prince en las inversiones de alto riesgo nunca ha sido evidente. En palabras de un banquero que siempre dudó de la idoneidad de Prince como CEO: “Dios, es un abogado”.

El desempeño del CEO de Citi fue tan deficiente que la entidad reportó en su tercer trimestre pérdidas de 1,600 millones de dólares por obligaciones de deuda colaterales, hipotecas de alto riesgo y créditos apalancados, sumándose otra merma de 1,500 millones de dólares por negociaciones de crédito y compromisos de financiamiento apalancado. Más aún, se sospecha que Citi se verá obligada a confesar otras pérdidas adicionales.

Un consejo para las juntas directivas de Merrill y Citi: Cuando busquen sustitutos para el puesto de CEO, recuerden que las habilidades comprobadas para administrar y controlar riesgos deben encabezar la lista de requisitos. Pues no hay nada en el mundo financiero actual, con todos sus misterios, que sugiera que el desafío de gestionar el riesgo disminuya o se simplifique en un futuro.

 

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