Los aviones apuestan por México

Baja California y Querétaro atraen más proyectos aeronáuticos y confían en que el boom continúe para este año se esperan 450 mdd de inversiones, 80% más que hace tres años.
Desde México salen piezas para el Boeing 387, que se lanzará  (Foto: )

En Mexicali, el calor en verano sofoca. Pero los directivos de la empresa estadounidense Goodrich Aerostructures ya se han acostumbrado, tras dos años de visitas frecuentes a compañías asentadas en Baja California, para sondear la posibilidad de invertir allí.

El 23 de agosto pasado no fue diferente, salvo porque los representantes de la firma estadounidense clavaron ese día la pala y pusieron allí la primera piedra de su planta, donde invertirán 322.5 millones de dólares (una tercera parte en la primera etapa).

A fines de 2008, desde esa árida tierra, la empresa enviará las primeras aeropartes que fabrica para el Boeing 787 y el Airbus 350, los aviones de última generación que empezarán a volar a fines de este año y 2012, respectivamente. Con Goodrich ya son 48 compañías las que eligieron Baja California como destino de inversión aeronáutica.

A dos horas de vuelo de allí, en Querétaro, la francesa Messier Services comenzaba en el primer semestre del año a reparar y dar mantenimiento a trenes de aterrizajes de los Airbus 320 y 340, luego de invertir 40 millones de dólares (mdd). Messier es parte de las 30 nuevas empresas que se espera que arriben atraídas por la llegada de Bombardier y la construcción de un parque industrial exclusivo para el sector.

Ambos estados buscan debajo de las piedras nuevos proyectos para fortalecer un sector que promete millones en inversiones extranjeras y exportaciones de valor agregado. El auge de las aerolíneas mexicanas de bajo costo, el costo de la mano de obra y la apertura de nuevas rutas para empresas extranjeras son parte de esta carrera que algunos ya comparan con el boom que vivió la industria automotriz en la última década. 

No es una pelea encarnizada por inversiones. Más bien hay mucho para repartir entre los tres millones de piezas que necesita un avión para volar. De acuerdo con la unidad de investigación de la revista especializada MexicoNow, para este año se esperan 450 mdd en inversiones, 80% más frente a lo registrado hace tres años y 630 mdd para 2010.

“En 20 años, podremos tener un desarrollo en la industria aeronáutica igual al que ahora tiene la industria automotriz”, pronostica Humberto Jasso, director general de Industrias Pesadas y Tecnología de la Secretaría de Economía. Hasta el momento, se ha avanzado más de una cuarta parte rumbo a esa meta, si se considera que, de 1999 a 2006, la industria automotriz captó un promedio de 1,693 mdd anualmente. Según el gobierno federal, se espera la llegada de 25 empresas del sector aeronáutico para este año, las cuales se sumarán a las 125 fabricantes de aeropartes o desarrolladoras de ingeniería.

El alto ritmo de crecimiento ha permitido el arribo de empresas en 12 estados del país, siguiendo una diversificación geográfica similar a la de la industria automotriz. Y en esto, el mercado interno está jugando un rol relevante. La Dirección General de Aeronáutica Civil señala que la aviación podría crecer hasta 20% anualmente en los próximos cinco años, por la nueva generación de jets con capacidad para ocho a 10 pasajeros, y por las aerolíneas de bajo costo, las cuales captaron 30.4% del mercado doméstico durante el primer semestre de este año (el doble que el año previo).

Al igual que en el sector automotriz, México se beneficia de su ubicación geográfica, porque es el único país emergente vecino al mayor mercado aeroespacial del mundo. Las compañías también vienen atraídas por la mano de obra capacitada (con larga experiencia en una industria ligada como es la automotriz) y menores costos de producción respecto de países desarrollados. Las ventajas comparativas cobran cada vez más relevancia ante la fiera competencia en los mercados globales entre la brasileña Embraer y la canadiense Bombardier en el segmento de aviones regionales, y entre la estadounidense Boeing y la europea Airbus, en aeronaves comerciales de mayor envergadura.

Al norte

Así como General Electric (GE) es una de las compañías ancla en Querétaro, la empresa Honeywell (líder mundial de electrónica para cabinas de aviones) lo es en Baja California. Desde el año pasado construye en Mexicali el Centro de Investigación y Tecnología Aeroespacial –al cual destinó 40 mdd– y prevé iniciar operaciones para el último trimestre del año. Allí, unos 300 ingenieros y 100 técnicos especializados diseñarán la nueva generación de sistemas eléctricos para Boeing.

En coordinación con ingenieros en Phoenix, Arizona, donde está su corporativo, este centro realizará pruebas en forma virtual. El avión, por ejemplo, podrá estar en Francia, y desde Mexicali se detectarán posibles fallas que puedan tener las partes de los motores, para corregir sus diseños. “Es un proceso único a nivel mundial”, explica Sergio Tagliapietra, secretario de Desarrollo Económico de Baja California.

Honeywell opera otra planta, con 2,000 empleados, en Mexicali, donde produce intercambiadores de calor, que permiten bajar la temperatura de las partes del avión, principalmente para Boeing. Por sus plantillas, también destacan las fábricas de Rockwell Collins, con 1,300 trabajadores, que produce sistemas de video y audio, y Gulfstream, con 1,000 empleados, que elabora partes metálicas, subensambles de fuselaje y productos electrónicos.

Esas tres compañías encabezan un conjunto de 42 empresas establecidas en Baja California, lo que convierte a esa entidad en el mayor cluster (aglomeración industrial) del sector, con una tercera parte de las instaladas en todo el país. En ese estado se fabrican lo mismo cables y arneses, maleteros de cabina y anillos de motor, que estructuras de asientos, motores eléctricos para sistemas auxiliares, componentes hidráulicos y sistemas de control de vuelo, entre otros productos.

“Todas ellas trabajan para diferentes clientes y mercados, lo cual nos da una gran estabilidad para el futuro. Y no descartamos el ensamble de alguno de los aviones, ya sean comerciales o de uso privado, en un periodo de entre cinco y 10 años”, comenta Tagliapietra.

Al centro

Aunque hay compañías que se instalaron en el país hace más de 26 años, como Honeywell, la conformación de agrupamientos industriales tuvo un gran impulso durante la administración foxista que incluyó al sector aeronáutico entre 12 sectores económicos prioritarios, ya sea por ser altamente generadores de empleo o por ser de alto valor agregado. Su mayor éxito fue atraer un proyecto de Bombardier para producir aviones en la ciudad de Querétaro para 2013.

Tras la llegada de Bombardier, que se desempeñará como una empresa ancla, General Electric, el mayor productor mundial de motores de avión, autorizó a principios de este año la contratación de 100 ingenieros más, para llegar a 500 en su centro de investigación GE Infrastructure, el mayor de tres que GE tiene fuera de EU. Desde allí exporta diseños de piezas para las más potentes turbinas, como las del A380, y desarrolla los software que controlan los motores.

Para atraer a más compañías, el gobierno estatal está construyendo, dentro del aeropuerto de Querétaro, un parque industrial especializado en el ramo aeronáutico, el único de su tipo en México. En su primera etapa tendrá 35 hectáreas (hay otras 100 disponibles), mientras que el complejo de Bombardier dispondrá de otras 30. Dentro del segundo mayor aeropuerto del país también habrá una universidad que se comenzará a construir en 2008, sobre 7.5 hectáreas. Atenderá la demanda del sector, pero por ahora imparte cursos a 300 alumnos en el Instituto Tecnológico de Querétaro.

Al aeropuerto se le invertirán 120 mdp para adecuaciones en energía eléctrica, vialidades y dotación de agua. A finales de 2007 estará concluida una terminal de carga aérea y se planea la construcción de un puerto seco. “Queremos convertirnos en el centro de la aeronáutica y de manera satelital los otros estados estarán recibiendo oportunidades, que al final de eso se trata, de que todo el país crezca en esta industria”, asegura Renato López, secretario estatal de Desarrollo Sustentable.

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