Toyota: "el heredero" se posiciona

Akio Toyoda escala hacia la cumbre del emporio automotriz, justo cuando la empresa supera a GM; el nieto del fundador y director de ventas tiene la oportunidad de crear una nueva visión.
Akio redujo el tiempo de armado, cada 20 horas se hace un Co  (Foto: )
Bloomberg -

Katsuaki Watanabe, presidente de Toyota Motors, presentaba a varios ejecutivos ante la junta de accionistas, en junio pasado. Cuando llegó el turno de su sobrino, Akio Toyoda, éste hizo una caravana de cinco segundos a los inversionistas.

Dos horas después, Akio ya era el director de Ventas para Japón y el integrante de la familia Toyoda con más posibilidades de encabezar la mayor firma automotriz japonesa, que este año superó a la estadounidense General Motors (GM) como líder mundial de ventas.

Akio, de 51 años, es descendiente de Sakichi Toyoda, quien fundó una compañía de telares que precedió a Toyota. El abuelo de Akio, Kiichiro Toyoda, creó la automotriz en 1937 al fabricar un modelo similar al Chevrolet, de GM.

Hoy, Toyota produce vehículos en 27 países y los vende en 170; emplea a casi 300,000 personas y facturó en un año (hasta marzo pasado) 195,700 millones de dólares (mdd). Por décadas, los Toyoda personificaron a un David luchando contra el Goliat de Detroit. “¿Qué hacer cuando rebasas al señuelo que has perseguido por 70 años? Akio tiene la oportunidad de crear una nueva visión para Toyota. Pero si no puede, el declive será cuestión de tiempo”, asegura John Shook, profesor de liderazgo en la Universidad de Michigan y ex ingeniero de Toyota.

Para 2013, Toyota fabricará 12.4 millones de autos, contra 10.2 de GM, predice Michael Robinet, analista de CMS Worldwide. Pero la calidad, atributo que puso a Toyota en el mapa, ha tenido fallas en EU (en 2005, dos millones de autos fueron llamados a reparación) y en Japón (1.3 millones en 2006).

Ahora sus rivales la acechan en EU y ofrecen productos con precios más bajos; además, la compañía podría verse afectada por decisiones del Congreso estadounidense encaminadas a combatir el supuesto proteccionismo que el gobierno de Japón da a sus empresas al mantener un yen subvaluado, lo que redunda en altos márgenes para Toyota, que en EU vende 43 de cada 100 autos fabricados en Japón.

Hace 20 años, ante una situación parecida, Toyota se tuvo que aliar con GM para producir autos en EU y evitar el bloqueo para sus productos.

Aunque la armadora japonesa se apuntó un hit con su híbrido Prius –de enero a junio 60% de los híbridos vendidos en EU fueron suyos–, “a los inversionistas les preocupa que la expansión de Toyota detone costos y dañe las ganancias”, dice Christian Takushi, analista de Swisscanto Asset Management.

Trazar una ruta al éxito era un tema constante en el hogar donde Akio Toyoda vivía con su padre, Soichiro, y su tío Tatsuro, refiere Jim Press, quien presidió Toyota Motor de América del Norte hasta el pasado mes de agosto, el primer miembro no japonés del consejo de administración de la compañía.

Akio ha resumido el dilema que enfrenta Toyota frente a sus clientes al ser el mayor fabricante global: “Un dentista se jacta de ser el mejor del mundo. Otro dice ser el mejor del país y otro más afirma que es el mejor de la ciudad. Los pacientes optan por el mejor dentista del mundo que atienda en su ciudad”, comentó durante una conferencia de prensa en Tokio.

Akio, ¿el elegido?

“La mayoría de la gente en la empresa espera que Akio asuma cualquier día”, apunta Kazuo Wada, un profesor de la Universidad de Tokio que ya escribe el libro ‘oficial’ por el 75 aniversario de Toyota, a celebrarse en 2012. “Nadie en la generación de Akio podría negarlo”.

Akio sobrevivió un potencial obstáculo en su ascensión al trono de Toyota cuando su primo en segundo grado, Shuhei, de 60 años e hijo de Eiji Toyoda, se retiró de la presidencia de Toyota Boshuku, el negocio de hilados de la familia, en 2004.

El actual presidente de Toyota Motors, Katsuaki Watanabe, de 65 años, y el presidente de Toyota Industries, Fujio Cho, de 70, trabajan activamente preparando el camino para Akio, señala Koji Endo, analista de Credit Suisse en Tokio.

Watanabe podría mantenerse al frente unos dos años. Pero la familia considera a Akio aún ‘muy joven’. En lugar de nombrarlo presidente de inmediato, Toyota podría ascender al vicepresidente ejecutivo Mitsuo Kinoshita, de 61 años.

“Me recuerda un poco la asunción de un emperador chino. La familia es el negocio y el negocio, la familia”, explica Press, en referencia a la preparación de Akio por parte de los Toyoda, quienes decidieron no conceder entrevistas para este artículo.

En los últimos dos años, Akio –quien bajo su mando logró que se redujera el tiempo de ensamble a la mitad y producir un auto Corolla en 20 horas– ha mantenido un perfil bajo durante sus visitas a proveedores en Japón.

En una reunión con ejecutivos, el arribo de Akio pasó inadvertido porque nadie prestó atención al auto compacto donde él venía; todos suponían que llegaría en el sedán negro de lujo con cortinillas, como el resto de la familia, relata un miembro del consejo que solicitó el anonimato. Antes, en una conferencia de prensa en Beijing, en 2004, Akio dio de qué hablar: la mayoría de los ejecutivos de la empresa usaba trajes oscuros pero él llevaba uno gris claro y zapatos blancos de piel sin calcetines. “Era más que un pronunciamiento de modas”, dice Michael Dunne, director ejecutivo de JD Power.

Akio estudió leyes en la Universidad Keio de Tokio. En 1982 obtuvo un MBA del Colegio Babson, en Wellesley, Massachusetts. Se incorporó al negocio familiar en 1984 en puestos de manufactura y finanzas, con el fin de mejorar las ventas en Japón y presionar a sus distribuidores para que eliminaran sus inventarios de vehículos Toyota no vendidos, pero el desgaste fue tal y durante tanto tiempo que Akio terminó hospitalizado, en 1993.

Tres años después, Akio propuso invertir en un servicio de reportes de tráfico llamado G-Book, pero la familia se negó y él puso 2,000 dólares de su bolsillo para hacerse socio. El G-Book ahora tiene 520,000 suscriptores.

En 1998, finalmente, fue nombrado vicepresidente de la coinversión Toyota-GM en California, que produce el modelo Corolla para Toyota y el Geo Prizm, para su socio.

Al trasladarse a China, en 2002, acordó coinversiones con el gobierno local, introdujo marcas como Lexus y la firma vende 7% de los autos de pasajeros en ese país; se espera que en cinco años rebase a Volkswagen, que ahora tiene 17%, como la marca más popular en ese mercado.

La familia

Akio se alinea al mandato de los Toyoda. Sin embargo, ha empezado a concretar alianzas políticas con los 14 proveedores del Grupo Toyota, como Denso, fabricante de componentes eléctricos del que Toyota posee 23%; o Toyota Industries, en Kariya, Japón, que, además de fabricar telares desde 1926, provee de aire acondicionado y montacargas a Toyota Motors.

Las empresas del grupo están ligadas entre sí, aunque no sólo por las acciones: Toyota Motors controla 23.5% de Toyota Industries, que a su vez es dueña de 8.6% de Denso y esta última tiene 9.1% de Toyota Industries.

En tanto, Tetsuro Toyoda, el primo segundo de Akio, encabeza Toyota Industries. Kanshiro Toyoda, de 66, es presidente del fabricante de autopartes Aisin Seiki Co.

En marzo, otra firma del grupo, Towa Real Estate, duplicó sus acciones en Toyota Industries, para tener 4.8%.

“La familia parece reforzar su posición ahora que la misión de liderazgo global es más importante”, comenta Yoshihiro Okumura, de Asset Management Co.

“Necesitas un centro de gravedad dentro de un grupo, y los Toyoda son eso, la bandera del Grupo Toyota”, señala Hiroshi Hokuda, ex presidente de una de las empresas del grupo japonés.

El legado Toyota

El emporio manufacturero de los Toyoda tiene su origen en Kosai, ciudad de una región agrícola, a 230 kilómetros de Tokio, donde en 1867 nace Sakichi Toyoda.

Hoy en ese lugar existe un museo que incluye una réplica de la choza de cinco habitaciones donde habitó Sakichi y donde creó, en 1891, los telares que su madre usaba para complementar el sueldo que su padre ganaba como carpintero.

En 1899, Sakichi se alió con Mitsui & Co, una de las corporaciones más grandes de Japón.

El acuerdo ató muchos lazos. El presidente de la sucursal de Mitsui en Nagoya organizó el matrimonio de su hermano menor, Risaburo, con la hija de Sakichi, en 1915. Y, más recientemente, el padre de Akio y él mismo se casaron con las hijas de ejecutivos de Mitsui.

“Cuando comencé a ir a la escuela, los telares de Toyoda eran tan famosos como las perlas Mikimoto o los violines Suzuki”, escribió Eiji Toyoda en su autobiografía Toyota, 50 años en movimiento.

Sakichi murió en 1930, 11 meses luego de que Platt Brothers & Co, de Inglaterra, el mayor fabricante mundial de máquinas de hilar y tejer, le pagó 100,000 libras (8.9 mdd de ahora), por las patentes mundiales del telar tipo G, excepto para los mercados de Japón, China y EU, donde los Toyoda siguieron fabricando los telares.

Ese año, Kiichiro abrió un taller con dinero de su padre. Ahí construyó su primer motor (1933), su primer prototipo (1935) y creó Toyota Motors (1937).

Un año después, abrió una fábrica con 1,500 empleados en Koromo (ahora Toyota City). Eligió llamarla Toyota porque, entre otras cosas, podía escribirse con ocho trazos de la pluma, menos que los necesarios para escribir el nombre familiar, y el número 8 simboliza la buena fortuna en Japón.

Durante la Segunda Guerra Mundial, el gobierno nipón pidió a Toyota fabricar municiones, camiones, barcos y motores para aeronaves.

La planta de Koromo se salvó de la destrucción, pues las Fuerzas Armadas de EU planeaban bombardearla el 21 de agosto de 1945, pero seis días antes terminó la guerra, escribió Eiji en su autobiografía.

En junio de 1950, ante la baja demanda de autos en Japón, los sindicatos se fueron a huelga, tras un recorte de 1,600 empleados ordenado por Kiichiro, quien a su vez renunció por incumplir su promesa de que las reducciones de pago bastarían para salvar a Toyota. Sin embargo, ese mismo año la empresa se estabilizó, cuando Estados Unidos le hizo un pedido de 1,000 camiones para la guerra de Corea.

Eiji Toyoda propuso entonces una alianza con Ford. El plan no prosperó, pero el directivo de Toyota aprovechó para estudiar a su rival.

“Ford no hace nada que nosotros no sepamos”, dijo a sus socios en su momento, y luego lo confiesa en su autobiografía.

Años más tarde, cuando la compañía aceleró su producción, tomó a EU por sorpresa. En 1981, el gobierno japonés anunció un programa voluntario para limitar las exportaciones a EU a 1.68 millones de vehículos. Eiji entonces negoció con GM para manufacturar autos en California.

En febrero pasado, Toyota anunció la construcción de su octava planta en Estados Unidos y, de seguir la tendencia de mayor demanda de autos japoneses en el mundo, seguramente habrá más.

La nueva era

El retorno de Akio a la división de ventas dentro de Japón lo coloca en una encrucijada: durante la primera mitad de 2007, la venta de autos (sin contar miniautos) en el país cayó 10.5%, con 1,800 millones de dólares, el nivel más bajo desde 1975. Toyota  presentará muy pronto nuevos modelos y abrirá megadistribuidoras que venderán todas las marcas de la empresa, pronostica Yasuhiro Matsumoto, analista de Shinsei Securities. Eso podría detonar la consolidación, pero también debilitaría el apoyo que le queda a Akio entre los distribuidores. “Toyota no es el tipo de compañía que simplemente cambiará porque Akio sea presidente. Necesita carisma y ahora, por su bajo perfil, no lo tiene. La familia Toyoda sí”, dice Matsumoto.

Watanabe apoya la llegada de Akio aunque no lo protege demasiado. Cuando Watanabe quería que Akio aprendiera de China, le ordenó llamar a Richard Koo, economista en jefe del Nomura Research Institute de Tokio, en lugar de pedir a sus subalternos que arreglaran el encuentro. “Akio trabaja bajo presión extrema”, comenta el economista.

Pero Akio es también un hijo obediente. El 30 de octubre, aniversario de la muerte de Sakichi, visitará el museo Kosai. Sakichi y Kiichiro están enterrados a un kilómetro de distancia entre sí.

Los ejecutivos del grupo se turnan la responsabilidad de atender las tumbas familiares.

Akio algunas veces se les une, junto con sus dos hijos, el preparatoriano Daisuke, quien podría seguir sus pasos en la compañía, y la hermana de éste.

“El mayor dilema para Akio, si toma la administración, será hacer felices a sus hijos”, comenta Satoshi Hino, autor de Dentro de la mente de Toyota.

Los planes de los Toyoda van más allá de la esperada presidencia de Akio. Si Daisuke se niega a entrar en la compañía, la familia podría recurrir a Tatsuya Toyoda, de 44 años, hijo de Tatsuro.

De cualquier forma, los Toyoda trabajan para que su familia prevalezca a lo largo de este siglo. Al rebasar a GM, los Toyoda mostraron las agallas para llegar a la cima.

El trabajo de Akio será conducir a Toyota a su expansión, sorteando los crecientes precios del petróleo y las amenazas proteccionistas... así como mantener la compañía que fundó su abuelo en la cumbre del mundo automotriz.

Ahora ve
No te pierdas