Japón: el paraíso de la banda ancha

En el país del Sol Naciente la conexión a Internet desde casa es la más rápida y barata del mun ocho millones de japoneses tienen una línea de fibra óptica, hasta 30 veces más rápida que una
La inversión en fibra óptica en Japón es vista como excesiva
Ken Belson
TOKIO (The New York Times) -

Estados Unidos seguro es la mayor economía del mundo, pero cuando se trata de las conexiones a internet desde el hogar, muchos estadounidenses aún se encuentran transitando por la ruta más lenta. En contraste, en Japón hay un paraíso de banda ancha con las conexiones más rápidas y baratas a internet de todo el mundo.

Casi ocho millones de japoneses tienen una línea de fibra óptica en casa, la cual suele ser hasta 30 veces más rápida que las usuales líneas tipo DSL, las ubicuas redes telefónicas de cobre.

Pero si bien esa velocidad es un regalo para los usuarios japoneses, los analistas de la industria y algunas empresas cuestionan si el esfuerzo por instalar la fibra óptica vale la pena, debido al alto costo de su instalación, la cantidad de alternativas disponibles y la carencia de servicios que permitan sacar ventaja de esas conexiones ultrarrápidas.

De hecho, el precio de la acción de Nippon Telegraph and Telephone (NT&T), que controla dos terceras partes del mercado de fibra óptica doméstico, se ha hundido debido a las preocupaciones sobre las enormes inversiones y los superdescuentos que ha ofrecido a sus clientes.

Otros proveedores se han tenido que salir de ese mercado por completo, a pesar de que recibe apoyos del gobierno por medio de descuentos fiscales y otros incentivos.

El enorme gasto en las redes de fibra óptica, dicen los analistas, es típico en Japón, donde los corporativos desprecian las ganancias a corto plazo y canalizan miles de millones de dólares en diversos proyectos, con la idea de que algo bueno resultará de todo ello.

Matteo Bortesi, un consultor tecnológico para Accenture en Tokio, comparó los esfuerzos de la fibra óptica con lo que sucedió en los 60 con el Shinkansen, la red de trenes bala, cuando las ganancias quedaron en segundo plano ante la necesidad de viajes a mayor velocidad. “Quieren constituirse en el primer país con una red nacional de fibra óptica completa, algo no muy diferente al Shinkansen de hace años, a pesar de que el retorno de la inversión no es claro”, dice.

“Además, los japoneses piensan a largo plazo”, añade Bortesi. “Si creen que el beneficio se verá en 100 años, ellos invertirán para sus nietos. Hay algo de cierto orgullo nacional que no percibimos en Occidente”.

Incluso sin los incentivos fiscales, NT&T y otras empresas japonesas dicen que comercializar las líneas de fibra óptica tiene sentido porque las viejas redes de cobre deben remplazarse de cualquier forma y porque ellos tienen que desarrollar servicios que compensen por las crecientes pérdidas de ingresos en las líneas telefónicas tradicionales.

Y si bien reconocen que las inversiones iniciales son enormes, NT&T y KDDI, la segunda compañía telefónica más grande, esperan recuperar algo de su dinero con la oferta de productos adicionales, como teléfono por internet y servicios de televisión, que se entregan por redes de fibra. También esperan que las empresas que fabrican electrónica produzcan una serie de productos que dependan de esas redes, incluyendo equipo de alta definición para videoconferencias y dispositivos médicos que pueden transmitir tomas de rayos X entre hospitales de forma instantánea.

“El costo de instalación del servicio continuará reduciéndose a ojos vista”, comenta Kazuhiko Ogawa, director general de la división de estrategia de redes de NT&T. “A futuro podremos establecer muchas alianzas y desarrollar aplicaciones que combinarán la estabilidad con la confiabilidad”.

Sin embargo, mientras millones de usuarios se han suscrito a las conexiones de fibra, muy pocos han comprado servicios adicionales.

Para Yukari Haruzono, una fanática de los juegos en línea, la alta velocidad de fibra óptica significa la diferencia entre sobrevivir y arrasar con los rivales en el juego EverQuest.

“Juego cada noche y los fines de semana y (la fibra) es mucho más rápida y estable que otras conexiones de banda ancha”, asegura Haruzono, que paga unos 55 dólares mensuales por un servicio que le permite bajar datos a velocidades de hasta 100 megabits por segundo. “Todos mis amigos también tienen conexiones de fibra porque también son fanáticos de los juegos”.

Pero Haruzono, que contrató una línea de fibra de KDDI, usa el servicio telefónico de otra empresa. A ella y otros usuarios les alarman las fallas tecnológicas que han desconectado su servicio de teléfono por internet (contratado con NT&T) varias horas ya durante este año. Ella contrata su servicio de televisión con el proveedor satelital SkyPerfect.

En general, sólo la mitad de los clientes de fibra óptica de NT&T adquiere el servicio de teléfono por internet adicionalmente al de banda ancha y apenas 43,000 también se suscribieron a alguno de sus planes de video.

Los analistas se preguntan si los usuarios están comprando conexiones de banda ancha mucho más veloz de lo que necesitan, particularmente gente que sólo revisa su correo electrónico y, ocasionalmente, navega por la red.

“Los consumidores compran lo que creen es bueno y padre”, dice Jim Weisser, un consultor de telecomunicaciones en Tokio. “Y 100 megabits por segundo es un bonito número redondo, y claro que suena como algo veloz... Pero es más velocidad que lo que los usuarios típicos necesitarán por algún tiempo”.

Algunas empresas apuestan a que los usuarios les interese más la movilidad que la velocidad. EMobile, por ejemplo, vende tarjetas de datos para computadoras portátiles que pueden enviar y recibir información tan rápido como una línea DSL doméstica. Un plan de datos ilimitado se vende por unos 43 dólares al mes, y con 18 dólares más se puede conseguir una línea DSL para una computadora casera.

Eric Gan, el presidente de la empresa, dijo que este modelo de negocios es inmejorable porque la red inalámbrica implicó una inversión menor en su desarrollo que la fibra óptica. “No estamos perdiendo dinero metiendo fibra a las casas”, asegura. “Le damos al consumidor una enorme salida para la voz y para todo lo demás, como en un bufet”. De cualquier manera, NT&T y KDDI no han dado muestras de que se retirarán de sus planes de fibra.

Su prioridad será buscar en los miles de edificios de departamentos que llenan las superpobladas ciudades japonesas, que les ofrecen muchos clientes potenciales en un solo lugar.

Han tenido que firmar contratos de derecho de paso con los caseros, un proceso que ocupa demasiado tiempo. Luego tienen que enfrentar el reto de persuadir a los dueños de casas solas para que también se suscriban.

“En general, la gente se muestra muy receptiva al servicio de fibra”, comenta Osamu Kabayashi, un analista de telecomunicaciones de Standard & Poor’s. “Pero la tasa de crecimiento debería reducirse porque ya atacaron el nicho de los condominios y el de los precursores tecnológicos. Ahora, tienen que ir sobre los usuarios en casas solas”.

NT&T también desarrolla una red de fibra óptica que se constituirá en la médula espinal de una gama de servicios comerciales. En su sala de exhibiciones en el centro de Tokio, la empresa montó un sistema que ayuda a los médicos de ciudades pequeñas a enviar imágenes tomadas con distintos dispositivos digitales a especialistas en hospitales en las grandes ciudades. Los doctores aquí pueden controlar las lentes en los microscopios para enfocar mejor.

Enseguida, hay un tapete de hule desarrollado por Hitachi que, cuando se pone sobre una cama, monitorea el pulso de un paciente, su presión sanguínea y otros datos, y luego los transmite a una enfermera o algún familiar.

Panasonic desarrolló etiquetas de radiofrecuencia para que los escolares las usen. A su paso por antenas ubicadas fuera de la escuela o en otros lugares, se envían señales a los padres, que pueden entonces vigilar la seguridad de sus hijos.

NT&T espera que estos servicios, que dependen de redes veloces y estables, atraerán a los clientes a sus redes y ayudarán a resolver algunos de los mayores retos sociales del país, como la creciente población anciana, incluso si la rentabilidad está aún muy lejana. “Se trata de una transformación que se da una vez cada siglo”, asegura Ogawa . “Y habrá más gente usando servicios que ahora ni siquiera se ofrecen”.

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