Bear Stearns nubla panorama económico

La venta del banco a JP Morgan reforzó temores por una recesión económica en EU y sus repercusi expertos prevén miles de despidos y se preguntan qué institución podría ser la siguiente víctim
Un billete de 2 dólares fue pegado en el edificio de Bear St
NUEVA YORK/LONDRES (Agencias) -

La compra de Bear Stearns, el quinto mayor banco de Estados Unidos, por parte de JP Morgan intensificó los temores de una posible recesión en la economía de ese país y sus efectos negativos en el mundo.

JP Morgan Chase adquirió a su rival Bear Stearns por 236.2 millones de dólares, equivalentes a sólo 2 dólares por acción, un precio inclusive inferior a la cotización de las acciones de esa institución en las transacciones de este lunes en la Bolsa de Nueva York.

En el NYSE Euronext, los tíltulos de Bear pierden 84.43%, para llegar a 4.67 dólares.

''La reacción es de shock, pues una compañía que valía 84 dólares por acción el miércoles vale dos dólares por acción cuatro días después, el domingo'', sentenció Mike Mayo, analista de Deutsche Bank.

Los inversionistas se preguntaban qué institución financiera seguirá a Bear Stearns, cuya fama de ''insumergible'' provenía de su resistencia a la crisis del año 1929 en Estados Unidos, cuando emergió sin problemas excesivos de la Gran Depresión.

Algunos expertos señalaban que la casa bancaria Lehman Brothers Holding Inc. parecía estar segunda en la lista, luego que sus acciones cayeron un 34% el lunes, tras registrar una baja del 15% el viernes, debido a problemas de liquidez. Sin embargo, el director general de Lehman Richard Fuld negó que la firma sufra graves problemas.

Pero no todo sería miel sobre hojuelas para JP Morgan, ya que heredará la responsabilidad por más de 19,000 metros cuadrados de espacio de oficinas vacías en el distrito financiero Canary Wharf de Londres.

JP Morgan tendrá que pagar hasta 8.34 millones de libras (16.44 millones de dólares) en arriendos anuales de Bear Stearns, que acordó ocupar 19,100 metros cuadrados en un edificio hecho a medida, con un arrendamiento a 20 años, que actualmente está siendo desarrollado por el propietario de Canary Wharf Group.

La propiedad de 27,900 metros cuadrados en el número 5 de Churchill Place es vecina de la sede central de Barclays en Londres, y está enfrente de State Street Bank.

Está previsto que la construcción culmine en el verano boreal del 2009.

JPMorgan tiene 12 meses para decidir si ocupará el número 5 de Churchill Place, o si buscará un subarrendatario para compartir la carga de la renta de 435 libras anuales por metro cuadrado, que Bear acordó pagar por el espacio.

La unión con Bear Stearns ha generado dudas sobre si JPMorgan, que hace tiempo está tratando de reunir a su personal de Londres en un sólo edificio, seguirá adelante con su plan de mudarse a una nueva sede central europea de 92,900 metros cuadrados, en la calle Alphage House en Londres.

El humor negro de los trabajadores

Empleados conmocionados de Bear Stearns se mantienen a la expectativa sobre su futuro.

"Llevo 11 años en Bear y siento ganas de vomitar", dijo un empleado del banco, quien se describió como un socio.

Alguien añadió sal a la herida y colocó un billete de 2 dólares en uno de los vidrios de la puerta giratoria de entrada al edificio de la calle 46 con la Avenida Vanderbilt; una muestra de humor negro dado el precio de oferta de 2 dólares por acción que pagó JP Morgan Chase por Bear Stearns.

"¿Donde están mis 2 dólares?, bromeó un empleado. "Puedo necesitarlos mañana", agregó.

En la entrada por la Avenida Madison, Ray Schmitz, un operador de bienes raíces de Coldwell Banker, apostaba a que con el valor de sus opciones sobre acciones destrozado algunos empleados de Bear podrían pronto cambiar sus lujosas viviendas por algo de alivio en sus presupuestos.

"Hay que ir donde está el negocio", dijo Smith. "Muchos van a perder su empleo (...) pronto van a estar buscando un lugar más barato para vivir", añadió.

Sin embargo, el ánimo general era gris entre los empleados que llegaban a trabajar.

El miedo a perder el empleo entre banqueros, operadores y otros empleados aparecía en momentos en que Wall Street enfrenta una crisis del crédito y una posible recesión en Estados Unidos, que amenaza a las instituciones financieras.

"Es un día horrible, todos estamos realmente molestos", dijo un empleado.

El vendedor callejero Hassan El Ashkar, quien ofrece café y bollos fuera de las oficinas del banco en Manhattan, tuvo su hora fuerte a las seis de la mañana, mucho antes de lo normal.

"Por supuesto que estoy preocupado (...) Son mis clientes. Vinieron antes de lo normal para ver que pasaba. Todos están preocupados por sus empleos", añadió.

Cerca de 30% de Bear Stearns es propiedad de sus empleados, que suman 14,000.

"Va a ser un día lúgubre. No sé si tendré empleo cuando acabe el día", dijo una asistente de investigación de Bear. "El precio es una locura. Alguien que ganó la lotería podría haber pagado eso", añadió.

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