GM pone el ejemplo en San Luis Potosí

La empresa invertirá casi 1,000 mdd en una planta adaptada para enfrentar el alza del combustib el director del complejo asevera que las instalaciones servirán de referencia a otras del mundo
Walter Otero, veterano de las operaciones de GM en Brasil y  (Foto: )
Ulises Hernández

Hace un año y medio, lo más que había en este paraje del municipio de Villa de Reyes, a 30 kilómetros de la ciudad de San Luis Potosí, era una inmensa planicie árida, salpicada de las típicas palmas cactáceas.

A escasos 18 meses, el paisaje cambió. Una estructura blanca con domos y chimeneas contrasta armoniosamente con el cielo azul y el gris-marrón de la Sierra de San Miguelito.

A un lado de la carretera, un grupo de trabajadores levantan, afanosos, el puente vehicular que dará acceso a la planta automotriz que allí se construye. Es el nuevo complejo de General Motors (GM), una instalación que representará una inversión total de casi 1,000 millones de dólares (MDD), generará hasta 2,000 empleos directos y será una de los más modernas, flexibles y tecnológicamente avanzadas de la compañía a nivel mundial, cuya primera fase será inaugurada a finales de este mes por el presidente Felipe Calderón y directivos de la empresa.

El complejo de San Luis Potosí es el cuarto de GM en el país y es parte central para posicionar a México como uno de sus centros de producción estratégicos, dentro de su red de manufactura global. Estará orientado a la producción de automóviles compactos, justo el tipo de vehículos que hoy comienzan a impulsar todas las empresas armadoras.

“Va a ser una planta de referencia para nuestra planta de India y también para la que vamos a construir en Rusia”, asegura sonriente Walter Othero, el ejecutivo brasileño que GM nombró para construir y dirigir el complejo de San Luis Potosí.

“Es una planta que está adaptada para enfrentar los tiempos de alzas de combustibles”, añade Othero.

GM ha invertido casi 3,000 MDD en México en los últimos tres años (2006-2009) para reconvertir algunas de sus operaciones, instalar nuevas plantas de motores y transmisiones, y construir el complejo de San Luis Potosí.

La estrategia forma parte del plan de restructuración de las operaciones manufactureras de GM en Norteamérica que, al igual que Ford y Chrysler, actualmente atraviesa por una crisis debido a los altos costos operativos y de combustible, y la fuerte competencia de las armadoras asiáticas.

“En los últimos años hemos trabajado estratégicamente para asegurar que tenemos la planta manufacturera adecuada en México para respaldar el negocio doméstico que tenemos aquí, así como el negocio que respalde el mercado de Norteamérica y también los mercados globales hacia el futuro”, dice, a su vez, Kevin Williams, presidente y director de General Motors México.

Los primeros pasos
A finales de 2005, el gobernador de San Luis Potosí, Marcelo de los Santos, recibió una llamada inesperada de Arturo Elías, entonces, director general de GM México. El ejecutivo colombiano le pidió una cita y viajó hasta San Luis para entrevistarse con el funcionario en la Casa de Gobierno.

Ahí, Elías le comentó que GM exploraba la posibilidad de levantar un nuevo complejo para construir autos compactos en la zona centro-norte del país y estaba buscando posibles sedes para ubicarlo. La inversión, explicó Elías al gobernador, no era segura, pues la decisión estaba a cargo de los directivos de la corporación en Detroit.

GM tenía que decidir primero entre un grupo de países candidatos a recibir la inversión y si México resultaba elegido, entonces la firma tendría que elegir una sede entre varias entidades. Además de San Luis Potosí, GM México contemplaba como posibles sedes a Querétaro, Aguascalientes, Coahuila, Hidalgo y Nuevo León.

“La idea me entusiasmó mucho”, comenta el gobernador De los Santos, quien rápidamente se entrevistó con el presidente Vicente Fox para platicarle del asunto y buscar apoyo para la candidatura de su estado.

“De que el complejo de GM venga a México me voy a encargar yo”, le dijo Fox. “Pero de que vaya a San Luis Potosí te vas a encargar tú”, añadió el mandatario, subrayando su obligación de imparcialidad. Así que el gobernador se puso a trabajar para convencer a la empresa de que su estado era la mejor opción para ubicar su inversión.

La capital de San Luis Potosí posee varios atributos que la hacían una sede fuerte: una ubicación geográfica céntrica y de camino a la frontera, espacios disponibles, infraestructura para transporte intermodal y dos recintos fiscalizados. Además, debido a su vocación industrial, cuenta con varias universidades e institutos tecnológicos que garantizan la oferta de ingenieros y técnicos, jóvenes y bien preparados.

Pero hacían falta más argumentos para conseguir la inversión, así que el mandatario estatal armó un paquete de incentivos. El gobierno de San Luis Potosí ofreció casi 60 MDD (unos 600 millones de pesos) en dotación de infraestructura para GM, que incluyó accesos carreteros, dos pozos de agua, una subestación eléctrica y una conexión ferroviaria. Esto, sumado al beneficio fiscal de exención de impuesto a la nómina que ofrece el gobierno estatal a todas las empresas que invierten en San Luis Potosí durante la fase preoperativa y el primer año de operaciones.

El gobierno federal, por su parte, ofreció comprar los terrenos y donarlos a GM en la sede elegida, que en el caso de San Luis Potosí representaban un costo de casi 40 MDD.

Al final, ambos gobiernos pusieron sobre la mesa incentivos por 100 MDD, que influyeron en la decisión de la corporación. “Con eso pudimos lograr que GM se instalara en San Luis”, afirma el gobernador.

La ‘niña mimada’
El complejo de San Luis Potosí, la ‘niña mimada’ de GM México, fue construido en un tiempo récord de 18 meses, acorde con los requerimientos actuales de la industria automotriz.

La corporación dio a conocer su fallo en febrero de 2006, en julio de ese mismo año llegó Walter Othero a San Luis, procedente de Brasil, para dirigir la operación –internamente conocida como ‘Proyecto Cactus’– y en noviembre se colocó la primera columna. Trece meses después, en enero de 2008, salió de la línea de ensamble la primera unidad de prueba del Aveo, el subcompacto de cuatro puertas que encabezará la producción del complejo.

El Aveo fue desarrollado en 2005 por GM Daewoo, la filial de GM en Corea. En abril de este año fue importado a México para abrirle paso en el mercado y, a partir de este verano, los pedidos serán cubiertos por la operación de San Luis. La capacidad de producción inicial será de 75,000 unidades al año, alrededor de 31 unidades por hora.

La mayor parte de la producción se destinará al mercado local, pero la compañía tiene también planes para exportar el Aveo a Sudamérica y, desde luego, a Norteamérica.

El complejo cuenta con plantas de estampado, pintura y ensamble con tecnología de punta. Por el momento, alberga una sola plataforma de producción, pero cuenta con la flexibilidad para crecer según las necesidades de la empresa.

“San Luis es una planta que está preparada para producir autos compactos y también los subcompactos, es una planta que tiene algo de flexibilidad para manejar este tipo de productos”, explica Walter Othero.

Kevin Williams, el capitán de GM en México, indica que el complejo cuenta con el tamaño y los procesos de manufactura requeridos para utilizar plataformas múltiples, que le permitirán construir diferentes tipos de vehículos. De hecho, cuando el complejo esté terminado en su totalidad, la capacidad de producción de GM México podría aumentar en más de 300,000 unidades.

“En la fase inicial (la capacidad de producción) será pequeña, pero con los productos de próxima generación y las plataformas que incorporemos en la planta podremos llevar esta instalación a una cifra final de unas 360,000 unidades, muy similar a lo que tenemos en Silao, que es nuestra mayor planta”, dice Williams. “Con el tiempo, San Luis Potosí se convertirá en una de las plantas más importantes que tenemos a nivel mundial”.

Tres mil millones de razones
El complejo de San Luis Potosí es la cereza del pastel de un conjunto de inversiones por casi 3,000 millones de dólares que la automotriz programó para México desde 2006. El plan incluye una serie de renovaciones y nuevas instalaciones para preparar a la planta manufacturera de GM México para encarar los retos que enfrenta hoy la compañía, principalmente en el mercado estadounidense.

Varias de estas inversiones están orientadas a fortalecer las exportaciones a Estados Unidos, no sólo de vehículos sino también de motores de seis cilindros y nuevas transmisiones que permiten aumentar el rendimiento por kilometraje y ahorrar combustible.

La mayor inversión –1,360 MDD– fue canalizada al complejo de Ramos Arizpe, Coahuila, donde GM invirtió en la línea de producción de la versión híbrida de la camioneta Captiva (500 MDD); en una nueva planta de motores (469 MDD); y otra de transmisiones (391 MDD).

El segundo gran monto fue destinado a la planta de San Luis Potosí (950 MDD) y una tercera partida fue asignada al complejo de Silao, Guanajuato, para levantar otra planta de transmisiones (660 MDD). Otros 50 MDD se destinaron a la construcción de una pista de pruebas para condiciones de alta temperatura, en Cupuán del Río, Michoacán, que es la más grande de Latinoamérica.

Varios de estos proyectos ya fueron concluidos, otros están por inaugurarse –como San Luis– y algunos más están próximos a anunciarse.

“Nuestra capacidad se incrementará en alrededor de 47% cuando lleguemos a la implementación del total del complejo de San Luis, a su más alto nivel”, indica Williams.

El nuevo impulso que GM está dando a sus operaciones en México ocurre en una época en que la firma estadounidense atraviesa por uno de sus momentos más difíciles.

Las tres grandes armadoras de Detroit –GM, Ford y Chrysler– atraviesan por una crisis debido a sus altos costos operativos, la fuerte competencia de armadoras asiáticas, como Toyota, Nissan y Hyundai, y por el espiral al alza de los precios de la gasolina (hoy, a más de 4 dólares el galón).

Las tres compañías, que durante años apostaron a la producción de camionetas y vehículos deportivos utilitarios (SUV) que consumen grandes cantidades de combustible, han visto caer sus ventas en picada y buscan urgentemente renovar sus portafolios de productos para incorporar automóviles compactos y crossovers, que ahora son los más solicitados por los clientes, debido a su ahorro de combustible.

GM, la mayor fabricante automotriz de Estados Unidos, es la firma que más problemas enfrentó para mejorar su hoja de balance. A finales de 2005, GM Norteamérica lanzó un plan de rescate de sus operaciones en EU el cual incluyó una reducción de costos de 9,000 MDD, acuerdos con los sindicatos para reducir los costos de seguro médico, programas de retiro voluntario, terminación de contrato con 34,000 trabajadores y la venta de 51% de su participación en la financiera GMAC.

GM logró incrementar su liquidez en 2007, pero en 2008 ha enfrentado nuevos descalabros. En mayo, sus ventas en EU cayeron 18.5% con respecto al mismo periodo del año pasado, lo que llevó a la compañía a anunciar algunos cierres de operaciones en Norteamérica y a reducir la producción de camionetas y SUV en el segundo semestre del año. Como parte de estas medidas, en México dejó de producir el camión Kodiak Toluca y se añadió una semana de paro técnico a las dos semanas de receso de verano que observa tradicionalmente la planta de Silao.

El nuevo músculo que GM ha dado a su operación en México será crucial para enderezar sus operaciones en Norteamérica, a donde destina más de 70% de su producción.

“En todas partes estamos trabajando dramáticamente para mejorar nuestros ingresos, y como resultado, la contribución de México a GM Norteamérica es significativa pues le reportamos directamente. No puedo revelar las cifras pero basta decir que México juega un papel clave en la rentabilidad actual y futura de GM Norteamérica”, dice Williams.

Mientras tanto, en San Luis Potosí están de plácemes y el gobernador De los Santos aguarda la inauguración. Como resultado del arribo de GM a la ciudad, han llegado alrededor de 15 empresas ligadas a la parte de proveeduría, entre ellas, Posco MPC, Valeo Transmissions, Lear y Dong Kwan.

El complejo de GM fortalece la industria automotriz del estado, al que, como dice el secretario de Desarrollo Económico, Carlos Bárcenas, “sólo le faltaba la armadora”. En San Luis, ya había plantas de Freightliner y Kenworth. Pero con GM, la economía repuntará considerablemente.

“Estimamos que la planta de GM le va a subir al PIB del estado entre un punto y medio y dos puntos”, estima Bárcenas.

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