Moët 'sube como la espuma' en México

Debido a la creciente demanda, la firma espera vender 550,000 botellas de champaña en el país; México está entre los 15 mercados de más demanda y en 2008 gastará 450 mdp en brindar con la be
El consumo de champaña crece rápidamente en los países emerg  (Foto: )
Jesús Hernández

Al iniciar 2008, se preveía un alza de 5% en la demanda de champaña en el mundo. Pese a la crisis, el pronóstico se ha cumplido, pero no en los territorios previstos, como EU, sino en economías emergentes, como México.

Así, mientras el Comité Interprofesional de Vino de Champagne (CIVC) –que vigila la denominación de origen para este vino espumoso– estudia aumentar la producción de 360 millones de botellas al año a 400 millones para 2015; en México, Moët Hennessy, que detenta 90% de ese mercado, afina estrategias para superar su crecimiento de entre 15 y 20% en valor, y “duplicar el mercado en los siguientes 15 años”, señala Jérôme Seignon, director general del grupo en México.

México está entre los 15 mercados de mayor demanda de champaña. En 2001 se vendían 150,000 botellas, al final de 2008 la empresa venderá unas 550,000 de 600,000 (contando importación paralela y mercado gris). Así, los mexicanos habrán gastado en brindar con esta bebida 450 MDP.

Con una oficina propia desde hace ocho años, Moët Hennessy vende unas 20 marcas de champaña en México, con rangos de precio que van de 600 a varios miles de pesos, “y hay clientes para todas”, afirma Seignon.

Si bien de 70 a 75% de su producto se desplaza vía mayoristas, como La Europea, La Naval, Tiendas Alianza y otras, los supermercados ganan cada día mayor importancia, debido a que “nos dan mayor cobertura geográfica y es un mejor lugar para desplazar a las marcas de mayor referencia”.

No todo es felicidad para Seignon. Su mayor reto es incrementar la venta del coñac Hennessy –su competidor, Martell, dobla su participación de mercado– y parte de su estrategia será democratizar el acceso, tal como lo hicieron con el champaña. “Es un producto caro, no elitista. Quien tenga dinero lo puede comprar, por eso estamos en todos lados”, argumenta.

En tanto, también luchan junto con el resto de la industria para bajar de 50% el gravamen por el Impuesto Especial Sobre Productos y Servicios (IEPS), pues “es un incentivo a la importación paralela (mercado gris)”.

Por ahora, ambos objetivos están lejos de tener la suerte del champaña.

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