La debacle financiera roza al ‘glamour’

Los consumidores de mayores ingresos en Estados Unidos parecen estar cerrando sus billeteras; más 3/4 de las familias con un patrimonio de hasta 10 mdd planean gastar menos en artículos de
Las ventas de artículos de lujo cayeron 4.8% en septiembre p  (Foto: )
NUEVA YORK (CNN) -

Susan Coyne se había mentalizado para comprar un nuevo juego de pendientes en Saks Fifth Avenue de Nueva York, una adquisición sobre la que hace un par de semanas ni siquiera habría pensado dos veces.

Pero no pudo comprarlos.

"Me sentí culpable por comprarlos. Todas mis inversiones están en baja", dijo Coyne, quien ha sido una ejecutiva de ventas de Saks Inc. durante 31 años. "La gente tiene miedo. Soy una gran compradora aquí, pero me estoy conteniendo", agregó.

Los compradores de lujo como los fieles a Saks componen sólo una pequeña porción de la economía estadounidense, pero tienden a tener un efecto desproporcionado en el gasto.

Estos han mantenido sus billeteras abiertas mucho después de que los compradores de medianos ingresos las cerrasen bajo la presión de una recesión inmobiliaria y del aumento de precios de los alimentos y los combustibles.

Pero ahora el último bastión de fuerza del consumo finalmente parece estar derrumbándose debido a la crisis financiera global que ha atacado la riqueza de inversión como así también lo valores de las bienes raíces.

Incluso si un consumidor tiene millones en el banco, la psicología juega un rol desencadenante en la caja registradora.

"Por supuesto que todavía se puede pagar", dijo Eva Jeanbart-Lorenzotti, directora ejecutiva de Vivre, un catálogo de productos de lujo y tienda virtual cuyas mercancías incluyen una cuchara para crema de plata de 45 dólares y una silla de visón de 3,800 dólares.

"Que la persona quiera hacerlo o no es otra cosa", agregó.

Las ventas de artículos de lujo cayeron un 4.8 % en septiembre, contra un aumento del 11% en agosto que fue propulsado por los turistas extranjeros, según SpendingPulse, el servicio de información minorista de MasterCard Advisors de MasterCard Inc.

Más de tres cuartos de las familias con un patrimonio neto de un millón a 10 millones de dólares dijeron que planeaban gastar menos en artículos de lujo en lo que queda del año, según un estudio sobre 439 familias realizado a fines de septiembre por la firma encuestadora Prince & Associates.

Esplendor perdido

La caída del mercado de valores en septiembre resquebrajó en última instancia la confianza de los compradores de lujo.

Charles Grom, analista del sector minorista de JPMorgan, lo denominó el "efecto CNBC", en alusión al canal de cable de negocios donde los compradores potenciales observaban con horror mientras sus inversiones se esfumaban.

Restaurar la sensación de confianza podría tomar tiempo. Las crisis financieras usualmente son seguidas de dos años de crecimiento económico menor, y eso no es un buen presagio para las acciones.

Los pronósticos más lúgubres auguran la temporada de Navidad más débil en 17 años.

Lorenzotti dijo que la crisis financiera finalmente alcanzó a Vivre el 17 de septiembre, cuando las acciones de Estados Unidos se desplomaran a mínimos en tres años tras la quiebra de Lehman Brothers y el rescate del gigante de los seguros American International Group.

"Desde ese día en septiembre, el negocio ha andado más lento que en el comienzo del año, por lejos", comentó.

En ese lapso, ha habido un significativo descenso en las ventas de costosos bolsos, automóviles, viajes, joyas y yates, según Milton Pedraza, director ejecutivo de Luxury Institute, que sondea los consumidores de lujo.

Perdedores y ganadores

Neiman Marcus, que también dirige Bergdorf Goodman, reconoció eso mismo el mes pasado.

"Nuestros clientes tienen muchas inversiones en los mercados (...) de modo que el desconcierto en los mercados financieros, y la subsiguiente inestabilidad, afecta negativamente sus patrones de consumo", dijo Burt Tanksy, presidente ejecutivo, después de que el exclusivo minorista contabilizara pérdidas trimestrales de más del doble.

"Mire la carnicería" en Wall Street, dijo Ken Perkins, presidente de Retail Metrics. "Muchos minoristas exclusivos dependen de la industria de servicios financieros. Pienso que están en riesgo", agregó.

Pero hay ciertas indulgencias que son más difíciles de abandonar.

La marca de pantalones vaqueros J Brand, que pueden costar hasta 271 dólares en tiendas como Barneys New York, dijo que las ventas todavía eran fuertes.

Y en una época en la que el clásico efectivo puede perder su valor, las impagables obras de arte todavía están inspirando a compradores.

"Cuando los tiempos se vuelven difíciles, vemos más gente dispuesta a vender reliquias y tesoros artísticos", dijo Nicholas Lowry, presidente de Swann Auction Galleries.

Swann se especializa en libros y fotografías extrañas y dijo que sus tres subastas desde mediados de septiembre superaron las expectativas.

Mientras tanto, una subasta de un Damien Hirst en Sotheby's de Londres el 16 de septiembre rompió un nuevo récord con 218 piezas vendidas por 198 millones de dólares.

Las obras de arte son "un poco como el oro. Históricamente han mostrado la capacidad de retener y también incrementar su valor. La clave es que son realmente únicas y exclusivas," dijo Pedraza del Luxury Institute.

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