¿Es negocio comprar acciones de bancos?

Los novatos creen que es hora de comprar acciones financieras de grandes bancos; los profesionales sugieren que es mejor pescar peces pequeños, la clave será, ‘la prudencia’.
El secreto está en mantener la calma y no perder el objetivo
Andy Serwer
NUEVA YORK (Fortune) -

La tendencia bajista del mercado parece haber llegado a su fin, la incertidumbre esté disipándose y algunos valientes inversionistas están a la caza de oportunidades (con Warren Buffett a la cabeza).

Si el modus operandi de los inversionistas es comprar barato y vender caro, entonces este es el momento perfecto para hacerlo. Pero antes de lanzarte a la compra de acciones, debes prestar atención a este simple consejo: Sé muy, muy prudente.

¿Piensas en Citigroup? Piénsalo dos veces, sólo porque la acción del gigante bancario hoy valga 14 dólares, muy por debajo de los 55 dólares que registró a finales del 2006, no significa que sea barata. La compañía ha perdido miles de millones de dólares este año, así que el precio de sus acciones relativo a las ganancias (la famosa relación precio-beneficios) es mera conjetura.

Tampoco JP Morgan es una apuesta segura. Considerada con mejor salud que Citi, las acciones de la institución financiera se cotizan en 39 dólares, una cifra que da confianza pero que significa que las acciones se negocian a un precio que contempla las ‘ganancias pasadas’ (trailing earnings) -y no las ganancias estimadas a futuro-, luego no son tan baratas si consideramos las proyecciones que enfrenta la entidad.

Cabe decir que otros importantes bancos, como Wells Fargo y Bank of America, también reportan la misma relación entre el precio actual de las acciones y los beneficios.

Hay que ser precavido
¿Y el rescate federal por 700,000 millones de dólares que se invertirá en parte en estas instituciones financieras, no disminuye el riesgo y las convierte en una buena compra? No del todo, “el tren de la economía ya se descarriló y el rescate no podrá evitar el daño” señala Meredith Whitney, analista de Oppenheimer & Co's Delphic.

“Los temores en torno a la solvencia ya no existen, pero la debilidad de las ganancias sigue preocupando. Las acciones siguen siendo caras si consideramos las ganancias reales” explica Whitney. 

¿Qué piensan las personas que viven de la compra de acciones, como los gestores de portafolio de acciones financieras? Ellos tampoco están tranquilos y describen la situación como “apocalíptica”.

El adjetivo no es excesivo, pues de acuerdo a la compañía de análisis de inversión Morningstar los fondos mutuos han registrado una caída del 38% en lo que va de año, muchos hasta del 50 y 60%.

Jugar a lo pequeño
Otros han sorteado el impacto, como David Ellison, quien dirige FBR Small Cap Financial. Su fondo sólo ha perdido un 6% porque Ellison redujo la exposición accionaria y el 26% de su cartera está constituida por dinero líquido.

Además añade que está “tratando de comprar en aquellas compañías que tienen una sencilla hoja de balance y se entiende bien qué tipos de préstamos están otorgando; pequeñas compañías tradicionales que prestan a escala local.”

Ejemplos de estas empresas son los bancos Hudson (de Nueva Jersey) y Bank Mutual (de Milwaukee). La primera se enorgullece de nunca haber emitido una hipoteca de alto riesgo, de tasa variable o de tipo Alt-A, tiene 44,000 mdd en activos y una capitalización bursátil de 8,400 mdd. Mientras que Bank Mutual posee 3,400 mdd en activos.

Aún así, estos bancos pueden verse afectados por algo no previsto, y Ellison advierte que en estas entidades los activos no productivos (non-performing assets) siguen en aumento, lo que es una mala señal.

También Anton Schutz, que dirige los fondos Burnham Financial Services y Burnham Financial Industries, juega a lo pequeño. Casi toda su cartera está en efectivo y el resto en firmas poco conocidas, como TFS Financial, una compañía de fondos mutuos.

Según Schutz “lo mejor de TFS es que tiene mucho capital, compran incluso sus propias acciones y lo hacen a un precio menor al de su valor contable. Ello significa que si un día la compañía decide cotizar en bolsa, cada una de las acciones que compren hará que el valor contable aumente. Me gusta su calidad crediticia, su capitalización y el valor que ofrecen a los accionistas.”

Schutz también ha invertido en el fondo de inversión inmobiliaria American Capital Agency, que según dice “están comprando lo mejor del mercado, títulos valores respaldados con hipotecas de Fannie, Freddie y Ginnie, todos ellos garantizados por el gobierno de EU.” El mercado, explica, ha subvaluado esos títulos dado el clima de miedo, creando la oportunidad de buenas ganancias a medida que los inversionistas comiencen a recuperar la confianza.

La lección de la burbuja
Durante el verano del año pasado, meses después de que reventara la burbuja inmobiliaria, algunos inversionistas sugirieron que las acciones de las empresas constructoras -como Lennar, Pulte, Centex y D.R. Horton- eran una buena elección de compra, pues sus acciones habían caído considerablemente.

Y parecía que tenían razón, pues a principios de este año esas acciones eran las más codiciadas en el mundo bursátil, ya que se pensaba que el mercado inmobiliario había tocado fondo. Pero sucedió que el sector se desplomó aún más, y hoy esas acciones han perdido un 50% de su valor.

La moraleja es que dos de los mejores directores de fondos de inversión están enfocándose en compañías pequeñas y tienen un buen porcentaje de su cartera en efectivo. Algo que debe servirnos como guía si estamos contemplando ir a la caza de las acciones financieras.

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