La industria aeroespacial, a salvo

Honeywell y Bombardier no han visto disminuir la demanda por sus productos; las firmas aeronáuticas no han logrado desarrollar proveedores nacionales aún en el país.
La planta HAM situada en Mexicali, sigue con una gran demand  (Foto: )
Zacarías Ramírez
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

A diferencia de la industria automotriz, la incipiente industria aeroespacial asentada en México no ha resentido la crisis financiera internacional.

La planta de Honeywell Aeroespace México (HAM) en Mexicali mantiene su demanda de piezas fundidas de acero y aluminio de alta precisión que emplea en la fabricación de intercambiadores de calor para turbinas (cuya función es similar a la de los radiadores en los autos), que vende en su mayor parte a Boeing.

Salvo una compañía regiomontana, Ezi Metales, el negocio se lo llevan cerca de 100 firmas de California, ante la falta de suministradores mexicanos capaces de proveer productos de altas especificaciones y certificaciones diversas. Las compras en México podrían significar apenas 5% de las necesidades de la compañía, dice Maricela Vieira, del área de compras de HAM.

La compañía tiene 30 años en México, y aún carece de una base de proveedores locales. Tiene en Monterrey una de sus tres oficinas de compras internacionales –las otras están en República Checa y China–, la cual hace adquisiciones con valor cercano a 65 millones de dólares.

Sin embargo, salvo un par de excepciones, sus abastecedores son empresas de capital foráneo. Es una cifra abierta que puede aumentar conforme haya respuesta de los proveedores locales, DIJO Juan Francisco Coronado, responsable de la oficina, cuando a la demanda de producto de las ensambladoras en EU se suman peticiones de Europa.

La industria aeroespacial es más rígida que la automotriz en sus requerimientos, pues pide certificaciones superiores a ISO y un servicio que no se limite a la maquila de piezas, acepta Coronado, pero a cambio ofrece un mercado inabarcable para los proveedores mexicanos y que ha intensificado su búsqueda de mejores costos en países emergentes.

La única opción ante la pobreza de la proveeduría local es trasladar parques completos, como intenta hacer Bombardier en Querétaro. El proyecto de ensamble de aeronaves de la canadiense –empresa ancla en el denominado primer cluster aeronáutico del país– sigue adelante y no ha sido alcanzado por la coyuntura, aseguran fuentes de la compañía. El parque aloja a 13 empresas relacionadas con el sector y se genera ahí 20% de los 20,000 empleos de esta industria en el país, según fuentes gubernamentales; la inversión total captada en menos de tres años asciende a 1,000 millones de dólares , y en febrero anunciarán su llegada entre siete y ocho compañías más, afirma la Secretaría de Desarrollo Económico, aunque no identificó el nombre ni el origen de las empresas por arribar; en un año, Querétaro podría generar 35% de los empleos del sector, se limitó a informar la dependencia vía electrónica.

Bombardier anunció en 2005 una inversión inicial de 200 MDD a ejercerse en siete años para manufacturar arneses eléctricos para todos sus aviones, el paquete de control de vuelo para el turbohélice Q400 y los fuselajes trasero del avión Global y central del Challenger 850. En mayo de este año, la compañía anunció la inversión adicional de 250 MDD a ejercer en seis años para la manufactura con componentes de carbono del fuselaje y alas para el nuevo Learjet 85.

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