General Motors: la quiebra no es opción

La automotriz no podría salvarse acogiéndose a la figura legal de bancarrota; esto debido a que la reorganización cuesta mucho y no hay inversores interesados en financiarla
Según la opinión de los expertos, la empresa no podría sobre  (Foto: )
Chris Isidore
NUEVA YORK -

General Motors no podrá salvarse recurriendo a la bancarrota, al menos esa parece ser una opción inviable para la automotriz.

Las razones van más allá de creer que los consumidores no querrán un vehículo vendido por un fabricante en quiebra. Lo que algunos expertos sugieren es que GM podría tener dificultades para reunir los miles de millones de dólares que necesitaría para seguir operando durante una reorganización por bancarrota.

Es decir, a diferencia de lo que ha ocurrido con las aerolíneas (United Airlines, Delta y Northwest), la quiebra de GM significaría el fin de las operaciones de la compañía.

La cuestión en torno a la supervivencia de GM es crucial para el debate que se realiza en Washington sobre si el gobierno debe ayudar o no a las automotrices mediante un rescate de 25,000 mdd o más.

Por su parte, GM reveló que -aunque estaba esforzándose por evitar una quiebra- casi había agotado su liquidez y necesitaría de la ayuda federal antes del término del año. El presidente Bush, cuya administración finaliza el 20 de enero, se ha mostrado cauteloso sobre el tema.

Quienes apoyan el rescate, incluidos el presidente electo Barack Obama y los líderes demócratas del Senado y la Cámara de Representantes, argumentan que el colapso de una gran automotriz sería un impacto demasiado fuerte para la ya debilitada economía estadounidense. Se estima que la sola quiebra de GM podría tener un efecto cascada y terminar costando 2.5 millones de empleos.

Sin embargo, los críticos del rescate han sugerido que las automotrices deberían declararse en bancarrota para salir de obligaciones y contratos que no pueden costear, y así volver a ser competitivas sin la necesidad de arriesgar el dinero de los contribuyentes.

Falta de liquidez

Hay diferentes opciones de bancarrota en Estados Unidos. Por ejemplo, las compañías que se acogen al Capítulo 11 pueden continuar operando sus negocios mediante el llamado financiamiento al “deudor en posesión” (DIP, por sus siglas en inglés). Tal financiamiento es posible porque los acreedores de las empresas se ubican en primera línea de pago en caso de que éstas no puedan continuar en el negocio. A cambio, la empresa en quiebra usa el dinero para reorganizarse y volver a ser rentable.

Si la opción DIP no es viable, la liquidación es la única salida –por lo general es la bancarrota bajo el Capítulo 7. Y ese parece ser el caso de GM, pues tanto la compañía como los expertos en el tema han dicho que el financiamiento DIP no sería factible.

Incluso si GM pudiera acogerse al Capítulo 11y al financiamiento DIP, el costo sería demasiado alto. “Pienso que podrían encontrar  financiamiento barato, pero hay inversionistas con dinero interesados en oportunidades de inversión, y los préstamos DIP (al deudor en posesión) están entre las oportunidades más atractivas” explica el abogado especialista en bancarrota Ronald Silverman, miembro del American Bankruptcy Institute.

Tampoco hay que descartar la mala publicidad que da la quiebra, un reciente sondeo reportó que el 80% de los compradores de autos ni siquiera considerarían adquirir un vehículo de una automotriz en quiebra. “Y si no tienes seguridad alguna sobre tus ingresos base no calificas para el (financiamiento) DIP” declara un portavoz de GM, Tony Cervone.

De cualquier forma, encontrar financiamiento DIP es hoy más difícil que antes, debido a la crisis crediticia. “Hace un año tuvimos 30 prestamistas DIP; con seguridad 20 de ellos se presentaban cuando se trataba de una quiebra grande. Era un mercado de compradores desde la perspectiva del deudor. Ahora sólo quedan tres o cuatro, quizá cinco, y son muy prudentes” asegura Jack Williams, profesor de legislación sobre bancarrota en la Universidad Estatal de Georgia.

Pese al escaso crédito, hay varios expertos que creen que GM debería acogerse a la bancarrota para reorganizarse. Y si hay poco financiamiento disponible para ello, entonces es una razón más para oponerse a un rescate gubernamental. “Si no encuentran financiamiento, entonces deberían vender los activos y dejar el negocio. Eso significa que la reorganización por bancarrota no es viable, bajo ninguna circunstancia” señala el profesor de economía de la Universidad de Maryland, Peter Morici.

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