Slim invierte en el NYT: Todo o nada

El millonario mexicano apuesta por la supervivencia del periódico, con una inyección de 250 mdd; sin embargo, el magnate no tendrá un asiento en la junta directiva del diario.
Slim
LOS ÁNGELES -

Digamos que eres el hombre más rico del mundo, y que estás buscando buenos lugares donde invertir tu dinero en estos tiempos revueltos. Habrá muchas oportunidades de negocios allí afuera.

Digamos que uno de esos negocios es la compañía New York Times, cuyos problemas -compartidos por toda la industria del periódico- ya se han cobrado la mitad de los 120 millones de dólares (mdd) que invertiste en otoño pasado como accionista. Estarías inclinado a jugar a lo seguro y no meterte en camisa de once varas...pero entonces no serías Carlos Slim Helú ¿verdad?

A principios de semana, Slim acordó inyectar al Times otros 250 mdd bajo un acuerdo que contempla que se le paguen altos intereses (14% o al menos 26 mdd al año) e incluye warrants que puedan darle a Slim la opción de adquirir el 15% de participación en la empresa además de las acciones que ya posee. Dicho convenio lo deja, desde luego, mejor parado que cualquier otro inversionista y lo sitúa como un negociador astuto.

Lo que Slim no obtuvo -y para ser honestos no sabemos si lo pidió o lo quería porque no quiso comentarlo con nosotros- fue un asiento en la junta directiva del Times, algo que hubiera reducido el poder de la familia Sulzberger sobre la compañía.

En cierta forma se trata de una estrategia extraña, pues para bien o para mal la administración Sulzberger no ha logrado convertir el éxito periodístico del New York Times en éxito financiero.

Según el banco de inversión Barclays Capital, la empresa debería generar un flujo libre de efectivo de 160 mdd en 2008, retrocediendo a 102 mdd en 2010; pero la realidad es que el Times reinvierte poco en sí mismo, y en 2007 presentó un flujo libre de efectivo de 295 mdd.

Lo que resalta la astucia de la inversión de Slim es que, a diferencia de otros notables que han invertido en el negocio de los periódicos, esta vez no se intenta detener la espiral descendente que vive la industria. El riesgo que está tomando Slim es si el Times sigue o no funcionando. El diario tiene una deuda de 500 mdd y los esfuerzos de Slim van dirigidos a atajarla.

Aunque Slim ha creado gran parte de su fortuna gracias a las telecomunicaciones, ha mostrado poco interés en el negocio de los medios, al menos hasta hace poco. Además de comprar el Times, adquirió el 2% de participación del Independent News & Media PLC, una empresa irlandesa propietaria de los periódicos homónimos en Dublin y Londres, entre otros.

Un ejecutivo que ha discutido esas inversiones con Slim me dijo que éste cree que "las grandes marcas permanecerán" (un enfoque que lo llevó a invertir en Apple cuando la compañía atravesaba momentos difíciles en los 90's). Si bien no siempre acierta, entre sus resbalones está la compra del minorista CompUSA y  del servicio de Internet Prodigy.

Slim es, en cierto modo, un inversionista anacrónico del Times, pues el futuro de la compañía depende mucho en cómo transite a la distribución digital. Y aunque Slim es un magnate de las telecomunicaciones, su manera de hacer negocios es decididamente ‘a la antigua', delegando autoridad a sus tres hijos y anotando cifras de la industria en trozos de papel que guarda en el bolsillo. Es un maestro de la estadística, especialmente cuando se trata de los Yankees de Nueva York. Su frugalidad es legendaria, pero su familia ha articulado fundaciones filantrópicas multimillonarias para apoyar la educación y la economía.

El imperio de Slim recuerda al de John D. Rockefeller. Este hijo de un padre libanés inmigrante en México, abrió una firma de corretaje en la capital y comenzó a adquirir empresas industriales que le parecían una ganga. Cuando el gobierno del país puso a la venta a la empresa paraestatal de telefonía a principios de los 90's, Slim actuó. Los términos de la venta fueron polémicos: Slim y compañía obtuvieron lo que equivalía a un monopolio, el cual ha mantenido a la fecha dominando y neutralizando a sus oponentes.

Slim no parece disfrutar de la atención ni los privilegios unidos a su condición de magnate de los medios, ni tampoco parece compartir el enfoque de los Sulzberger: que ser dueños del periódico supone anteponer la misión periodística de la empresa al imperativo comercial. (Esa visión se puso en entredicho luego de que el precio de las acciones cayera y la empresa recortara dividendos que proporcionaban fuertes ingresos a miembros de la familia, quienes controlan la empresa a través de una clase especial de acciones.) 

La familia Sulzberger ahora enfrenta la posibilidad de que el valor de sus acciones disminuya aún más si Slim decide ejercer las warrants u opciones de compra que recibió. Debido a esta potencial dilución accionaria, las acciones de Times Company cerraron con una caída del 8% el 20 de enero tras la noticia de la inversión de Slim. Eso significa que hoy sólo hay un accionista contento del New York Times, ¿ya adivinaste quién?

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