¿Los nuevos diamantes de sangre?

Los fabricantes de electrónicos están bajo presión para dejar de usar ‘minerales conflictivos’; grupos armados se financian gracias a las minas de donde se extraen estos recursos en el Congo.
Celulares  (Foto: AP)
Lawrence Delevingne
NUEVA YORK -

Primero, hubo "diamantes de sangre", las gemas que alimentaron el conflicto y los abusos a los derechos humanos en Liberia y Sierra Leona. Después, hubo "cacao conflictivo", la fuente del chocolate cosechada por niños que financia la guerra civil en Costa de Marfil. Ahora, las preocupaciones acerca de los minerales que se usan en los electrónicos de consumo más comunes van en aumento. ¿Podrías llevar un BlackBerry o un celular causantes del derramamiento de sangre en tu bolsillo?

La campaña de un nuevo grupo de presión busca aumentar la conciencia sobre los "minerales conflictivos" de la República Democrática del Congo y empujar a las compañías a librar sus cadenas de suministros de ellos. En cuestión, hay minerales extraídos por violentos grupos armados en la región este del país, que podrían encontrarse en casi cualquier producto electrónico -como los teléfonos inteligentes, reproductores de MP3 y laptops. Los activistas dicen que la compra de productos que contienen los minerales, les permite indirectamente a las facciones disidentes continuar un conflicto caracterizado por su brutalidad, el cual encierra el asesinato de civiles, la violencia contra las mujeres y la conscripción de niños.

"La industria de electrónicos de consumo es el mayor usuario final de los minerales que alimentan los enfrentamientos en el este del Congo", dice John Norris, director ejecutivo de Enough Project -un grupo de apoyo enfocado a África- y líder de la coalición. "Estas compañías tienen la obligación de asegurarse de que no financian a grupos armados al exigir más información y una mejor conducta por parte de sus proveedores".

Las compañías de electrónicos de consumo han estado al tanto del asunto por algún tiempo pero, en general, se han enfocado a uno solo de los minerales que surgen de la región, el coltan. Coltan es una palabra coloquial africana para el mineral que contiene tantalio, el cual se usa en los condensadores de almacenamiento de energía, comunes en los electrónicos. Enough Project les mandó cartas a 21 grandes compañías de electrónicos el mes pasado, en las que les pidió que auditaran sus cadenas de suministro de estaño, tungsteno e incluso oro, a través del uso de algún tipo de sistema de rastreo independientemente verificable.

No hay duda de que los minerales financian a grupos armados en una región principalmente anárquica. Las facciones -que incluyen una mezcla de tropas armadas de renegados congoleses, rebeldes tutsis y combatientes hutu fugitivos del genocidio ocurrido en 1994 en Ruanda- controlan las minas, que generan un estimado de entre 144 y 218 millones de dólares cada una, de acuerdo con Enough Project, así como con reportes de las Naciones Unidas, Global Witness, entre otros.

El Comité de Rescate Internacional asegura que más de 5.4 millones de personas han sido asesinadas en el conflicto de la República Democrática del Congo desde 1998, lo que lo convierte en el más mortífero de la Tierra desde la Segunda Guerra Mundial. Las Naciones Unidas estiman que 200,000 mujeres han sido violadas, y las facciones armadas, aún activas en el este del país, han usado a los niños para la extracción, la lucha armada y otros trabajos, de acuerdo con Human Rights Watch, las Naciones Unidas y otros.

Según Enough, los minerales del este de la República Democrática del Congo son enviados sobre todo a intermediarios en Malasia, Tailandia, China e India. Los intermediarios compran los mismos minerales en otros lugares y los mezclan pero, de acuerdo con Resource Investor, los minerales congoleses, aunque son un pequeño porcentaje del total, son más baratos. Una vez procesados, los metales refinados son comprados por compañías fabricantes de electrónicos, convertidos en componentes utilizables (por ejemplo, tarjetas de circuitos que contienen estaño), e instalados en dispositivos electrónicos que van desde teléfonos celulares hasta cámaras digitales y televisiones.

David Sullivan, de Enough, dice que el grupo hace un llamado a las compañías de electrónicos, -usuarios de los minerales-, y no a los intermediarios, porque éstas tienen mayor influencia. "Es poco realista esperar que el consumidor promedio vaya a un fundidor en Tailandia", dice Sullivan. "Por el contrario, es realista que un consumidor exija la tranquilidad de que sus compras no financian la peor violencia sexual del mundo".

Algunas compañías ya tienen políticas sobre los minerales de la República Democrática del Congo. Motorola, Apple, HP, Nokia y RIM les prohíben a sus proveedores venderles coltan congolés. "Las actividades de extracción que alimentan el conflicto son inaceptables", escribió Motorola en respuesta a la petición de Enough.

HP también dijo que trabajaría en el asunto. "Nos tomamos muy en serio el tema de las condiciones sociales y ambientales asociadas con la cadena de suministro de la industria electrónica", dice Judy Glazer, directora global de Responsabilidad Social y Ambiental de HP.

Pero incluso si las compañías quieren cooperar, resolver el asunto no es fácil. No existe un sistema de certificación para los minerales de la región. "Fuera de vetar todos los minerales que vienen del este del Congo o de África central, será muy difícil establecer un sistema práctico que nos permita distinguir entre buenos y malos minerales", dice Jason Stearns, un antiguo investigador de las Naciones Unidas para la República Democrática del Congo. Y simplemente evitar los minerales de la región tampoco es una solución perfecta, tanto porque los rebeldes sacan provecho de otras fuentes, como la venta de carbón y los sobornos; como porque los minerales extraídos de manera legítima son un conductor económico crítico para la región.

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Muchas de las grandes compañías de la industria son miembros de las organizaciones Electronic Industry Citizenship Coalition y Global e-Sustainability Initiative, que tienen un grupo de trabajo conjunto, el cual se concentra en asuntos de minerales como los de la República Democrática del Congo. El año pasado, un reporte de los grupos señaló las dificultades para librarse de los minerales extraídos de forma ilegal, sobre todo porque no hay un mecanismo para diferenciar entre fuentes buenas y malas. El reporte esbozó algunas metas para abordar el problema, las cuales incluyen la puesta en servicio de "modelos de transparencia para las cadenas de suministro" de estaño, tantalio y cobalto, pero señaló que, al contrario de la propuesta de Enough, lo haría "sin identificar sus relaciones comerciales".

Esfuerzos previos por limpiar las cadenas de suministro han tenido resultados variados. El sistema Kimberley Process, una iniciativa conjunta del gobierno, la industria y organizaciones no lucrativas, que se encarga de certificar los cargamentos de diamantes en bruto como "libres de conflicto", fue en gran parte exitoso, y abarca ahora la mayoría de los diamantes del mundo. Pero la respuesta de la industria del chocolate a las críticas sobre la labor infantil en cultivos de cocoa en el Oeste de África -un protocolo voluntario según el que las compañías renunciarían a la explotación infantil- no ha cambiado de manera significativa las prácticas en Costa de Marfil y otros lugares.

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